UNIVERSIDADES AUTONOMAS ESTATALES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de le
escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico
Hispanoamericano.
La gobernanza de las universidades ha estado sujeta durante mucho tiempo al control de los académicos, los grupos de poder internos que ellos mismos establecen, y presupuesto a repartir lo que obstaculiza la competitividad general y el desarrollo de la educación superior. La universidad autónoma necesita ajustes en los sistemas existentes de personal, finanzas, adquisiciones y gestión de propiedades. Necesita ajustes en los perfiles de sus maestros, y que no sean aprobados por recomendación del grupo que ejerce el poder académico en la universidad, así como la rendición de cuentas por su desempeño.
La universidad autónoma requiere readaptación de los procedimientos internos de personal académico, y administrativo. Deberían aprovechar los modelos de Universidades como la autónoma de México para establecer intercambios estudiantiles y académicos aprovechando de esta forma su experiencia en investigaciones. La universidad autónoma requiere un marco de niveles de cualificación, que abarca las cualificaciones académicas y las requeridas por diferentes sectores, y especifica los estándares que deben alcanzarse en cada nivel.
Estas cualificaciones incluyen cualificaciones académicas formales e informales, incluyendo las obtenidas mediante educación formal y no formal. Para determinar que sus egresados son competentes, y que no solo hayan cumplidos con asistir a clases presenciales (Revisar, evaluar, confirmar que el próximo profesionista ha cumplido con los estándares establecidos de resultados de aprendizaje. Por ejemplo: El marco europea marca 8 niveles de Cualificaciones, y se basa en el aprendizaje permanente.
Como se desprende de lo anterior, el establecimiento de marcos nacionales de cualificaciones se ha convertido en una de las líneas comunes de reforma política adoptadas por muchos países en el proceso de internacionalización y globalización de la educación superior, con el fin de promover la movilidad transnacional. Por lo que una reforma en la educación superior, incluyendo el establecimiento de marcos nacionales de cualificaciones como uno de sus objetivos es prioritario para garantizar la calidad de la educación superior. Y, como inicio se debe revalorar el sistema de acreditación para profesores, y alumnos de preparatorias y universidades autónomas. Crear un centro de acreditación para la formación de futuros maestros él sea la fuente legal para asignación de horas clase.
Además, establecer controles para que los académicos y sus grupos de poder no sean al final quienes determinen a los seleccionados reconociendo sus resultados de evaluación, según su naturaleza psicológica/ pedagógica. La asignación de horas clases sigue siendo una de las partes más sensibles que continúan siendo muy criticadas, ya que no alienta a mejorar o incrementar su calidad, se necesita una estrategia más proactiva, que abarque el perfil, su desarrollo psicopedagógico, su capacidad para desarrollar estrategias, responsabilidad, y su propia garantía de calidad. Alentar a las universidades autónomas a establecer mecanismos sólidos de autoevaluación o garantía de calidad.
Mejorar la imparcialidad de las evaluaciones universitarias tanto de maestros como de alumnos, y la apertura y transparencia de los datos de evaluación. Establecer un mecanismo eficaz de seguimiento y mejora, y centrarse en garantizar que el currículo esté alineado con las habilidades que los estudiantes necesitan en el lugar de trabajo después de la graduación. Establecer un seguimiento profesional dedicado al aseguramiento de la calidad en la educación superior. Crear un sistema regional de formación de profesionistas que compita con los sistemas educativos de Estados Unidos y la Unión Europea. Desarrollar un sistema internacional de transferencia de créditos y títulos entre universidades autónomas estatales, y las regiones extranjeras.
En el siglo XXI, la educación superior debe cultivar el talento de alto nivel que nuestra nación necesita, y es una cuestión que el gobierno debe considerar. Especialmente con la tendencia hacia la educación superior universal, las universidades deben aprovechar la oportunidad para alcanzar la excelencia. Por un lado, deben promover activamente la docencia y la investigación, e innovar en el conocimiento para obtener una ventaja competitiva para la nación; por otro, deben brindar amplias oportunidades para que los ciudadanos accedan a la educación universitaria.
Estas dos tareas deben ser realizadas por diferentes tipos de universidades. Por lo tanto, la tarea urgente de la educación superior en nuestro país es clasificar las universidades de forma razonable para romper con el modelo de desarrollo homogéneo, profesiones obsoletas, sistema educativo tradicional. Para lograr estos objetivos, el actual mecanismo operativo de las universidades en nuestro país necesita urgentemente un ajuste significativo.
Antes de la implementación de la autonomía de las universidades estatales las regulaciones eran establecidas básicamente por la Secretaria de Educación Pública, y las propias universidades tenían poca autonomía en su gobierno. La Autonomía enfatizó el espíritu de libertad académica y autonomía universitaria. Como resultado de la progresiva relajación del control gubernamental sobre el desarrollo universitario, asuntos como la organización universitaria, el personal, el currículo, la matrícula y la contratación del profesorado se fueron relajando gradualmente dejando en manos de los funcionarios universitarios a la gestión autónoma de cada universidad, y esto propicio el vicio de muchas de las formas de corrupción y tráfico de influencias.
Si bien la autonomía universitaria es una tendencia inevitable, también ha generado una brecha en la percepción subjetiva y una falta de coordinación con el entorno general. En cuanto a la autonomía considero se deben aclarar las responsabilidades y poderes de los administradores académicos universitarios y de las contrataciones y asignaciones de recursos. Y, eso lo deberían planificarse lo antes posible.
Es urgente establecer un mecanismo para que las universidades persigan la excelencia. Por lo que se debe de establecer una estrategia nacional de desarrollo de la educación superior a mediano y largo plazo y combinarla con un mecanismo de asignación, y supervisión de fondos. Se debería planificar un modelo de gobernanza para las instituciones profesionales de las universidades autónomas a fin de otorgarles derechos y responsabilidades de gobernanza autónoma, pero mejorando el control de sus recursos económicos, y mejorando así el desempeño de las universidades. Establecer alianzas estratégicas entre universidades para mejorar su competitividad. Las universidades deberían establecer planes de estudio y de aprendizaje centrados en los estudiantes que incorporen la opinión pública.
Implementar un mecanismo de autoevaluación para mejorar continuamente la calidad de la educación. Frente a las actuales restricciones al uso de los fondos universitarios, se debería planificar un mecanismo viable de autonomía financiera universitaria basado en la autonomía universitaria, y se debería introducir un sistema de contabilidad financiera con planificación financiera que sustituya al actual sistema de contabilidad pública. Explorar la viabilidad de establecer un canal de reclutamiento profesional para funcionarios administrativos universitarios, permitiendo que personas no docentes ocupen cargos concurrentes.
Las universidades autónomas deberían emplear profesionales con salarios flexibles para mejorar la eficiencia profesional del trabajo administrativo en los distintos departamentos y mejorar el desempeño comercial de la universidad. Los criterios y métodos de evaluación para la promoción del profesorado universitario deberían diversificarse, en lugar de depender únicamente del visto bueno de sus propios académicos, las relaciones de grupo, y las publicaciones académicas.
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