SOLUCIONES EN LA ESCUELA
Y FAMILIA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo humano FESC. Universidad nacional Autónoma de México.
Los padres de familia son parte muy importante
de la escuela, por ello es trascendente que estén bien informados de lo que
está sucediendo en la escuela de sus hijos. La clave del éxito estriba en una
buena comunicación entre el profesor y los padres, esto desencadena en cascada
su involucramiento con la educación de sus hijos.
Existen escuelas que bien
pueden pasar todo el ciclo escolar y no entregan resultados y al final les
llega la mala noticia que su hijo esta reprobado. ¿Vienen los cuestionamientos,
la búsqueda de culpables? Se perdió el tiempo para reaccionar y mejorar aquellos
aspectos que podían ser resueltos y probablemente el niño no hubiera ingresado
a la larga fila de los señalados (reprobados). Lo mismo sucede cuando los niños
enferman, el maestro no es avisado y el niño solo deja de asistir atrasándose
entreteniéndose en casa viendo televisión o jugando juegos. Sin embargo, los
padres no son capaces de ir a la escuela o buscar entre sus compañeros las
tareas que se les están dejando para que vaya al corriente y no se atrasé.
Al niño se le da la
tarea, pero este la deja olvidada en la mochila, o se hace como que no se
acuerda, porque para él significa no ver el juego de fútbol en la televisión o
jugar al nintendo, Wii, con sus personajes Mario (tenis, fútbol, tablero,
baile), Link, Fox McCloud, Kirby, Samus Aran, Donkey Kong, Pikachu (yoghi, zelda,
ness, capitán falcón etc..). ¿Pensaran esos padres de familia que sus hijos no
tienen ningún problema? y que si lo hubiera los maestros los llamarían, o será
que hay juntas y ni se entera.
La comunicación entre padres y maestro es
básica, si la montaña no va a mí, yo voy a la montaña, cuando los padres están
al pendiente de sus hijos, los hijos cuentan con mayores probabilidades de ser
exitosos, todos los estudios demuestran que la participación de los padres
mejora la motivación y el aprendizaje, la diferencia entre el reprobado y el
exitoso esta en ese hilo que vincula maestros- padres.
El padre se vuelve
profesor de su hijo ayudándolo con las tareas, apoyándolo en su aprendizaje,
motivándolo, desarrollando el vínculo sensitivo que demuestra al niño que a los
padres les interesa que salga bien en la escuela, igualmente es importante que
el padre acompañe a su hijo a la escuela, que comente si está siendo agredido,
que lo ayude a resolver problemas y demande trato justo. Se requiere un cambio
en la mentalidad de los padres, así como en la de muchos maestros que solo ven
el compromiso del padre como proveedor de la materia prima para que ellos
tengan trabajo, que no se vea al padre solo como proveedor de dinero, sino que
se involucre en eventos familiares de apoyo socializador.
Los padres, aunque trabajen se deben dar la
oportunidad de asistir a la escuela y preguntar por el avance de su hijo, las
reglas del maestro, la asistencia diaria, la participación, las unidades que se
están cubriendo, las tareas que se atienden, el material que se está llevando,
y en todo lo que haga falta para apoyar a su hijo, el teléfono particular del
profesor, calendario escolar, noticias de la escuela.
La escuela se debe
preocupar por crear un sitio de Internet gratis en donde los padres puedan
acceder y donde se pueda vaciar la información como son calificaciones,
asistencias y si se llega a los sistemas computarizados subir contenidos de
materias por tema específico. Si bien es cierto el padre elige la escuela a
donde va a mandar a su hijo, es probables que piensen que la elegida es una
escuela que cuenta con profesores organizados, que les gusta tomar en cuenta la
opinión de los padres de familia como una parte valiosa de la educación de sus
hijos.
Los maestros se quejan de
que las actividades programadas por unidad o por tema no consideraron que
tengan que trabajar con salones saturados de alumnos. Tampoco toman en cuenta
las dificultades de todo tipo que tienen los alumnos, ya sean familiares,
sociales, geográficos (las distancias que tiene que caminar para venir y
regresar de la escuela), psicológicos o simplemente de incapacidad.
No hay suficientes
recursos didácticos para trabajar con cosas que de verdad le signifiquen al
niño. Al maestro se le exige que concluya el programa a como dé lugar y lo hace
de manera superficial, sin detenerse en aspectos que merezcan mayor dedicación.
Por eso los alumnos están como están.
Las calificaciones que los maestros les ponen
no corresponden a la verdad, lo hacen para no tener problemas, ni con los
padres, ni con las autoridades educativas. Si reprueba el niño, le echan la
culpa al maestro. Los cursos de actualización por lo general están mal
organizados. No abordan los problemas que frecuentemente tienen en la escuela,
como por ejemplo cómo trabajar con 50 niños al mismo tiempo y que aprendan. O
meterse de lleno a problemas de lectura de comprensión o expresión escrita que
es el talón de Aquiles y de donde dependen todos los demás aprendizajes,
incluso la valoración que se le otorga al maestro.
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