domingo, 12 de enero de 2025

 

ANGELES Y DEMONIOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La idea de los demonios como espíritus malignos apareció en el paganismo. En los primeros años después de la adopción del cristianismo, la palabra griega demonios se traducía de esta manera en los libros religiosos. La nueva fe también incluía a los antiguos dioses paganos como demonios. En la literatura antigua, este era el nombre que se le daba a diablo, y otros nombres (Lucifer, Satanas, etc). Como resultado, en la demonología popular, la idea de la iglesia sobre los demonios se fusionó con la pagana anterior: las imágenes de los sermones y evangelios se combinaron con personajes de cuentos de hadas y leyendas, y desde los pulpitos se alertaba sobre el diablo.

 Sin embargo, solo eran los sacerdotes educados quienes podían distinguir entre estos conceptos. Según las ideas cristianas, los ángeles que se rebelaron contra Dios se convirtieron en demonios. Los rebeldes fueron arrojados al inframundo de la tierra. Todos los demonios son sirvientes y guerreros del principal rebelde, que es el diablo. Los espíritus malignos dañan incansablemente a las personas, les inculcan malos pensamientos y causan daño, envían enfermedades, hacen que las personas se peleen con familiares y amigos y se sostiene con la frase popular “Se le metió en diablo”

 En muchos casos, las palabras "demonio" y "diablo" se utilizaron como sinónimos. En los textos y el folclore antiguos se reemplazaban entre sí, pero a veces se pueden notar diferencias en los conceptos. El demonio personificaba el mal absoluto y cualquier trato con él se convertía en un desastre para el humano. Pero el diablo, como personaje de un cuento de hadas o de una creencia, a veces podía traer el bien “No, era del todo tan malo, sino que se le podía pedir un favor a cambio de su alma” El diablo dedicaba su tiempo a confundir a las personas, pero el demonio los seducía para cometer el mal - ¿Cómo reconocer a uno del otro?

  - El demonio era representado como una criatura negra con cola, garras o pezuñas, sin cuernos de chivo, cubierta de pelo y rodeada de humo. De rostro feo, desgreñado, sin ropa, con los que su imagen representaba el pecado. El otro también era de color negro al cual con el tiempo lo representaron de color rojo sangre, con cuernos de chivo, cola, pezuñas, alas, ojos rojos. Los demonios eran muy mencionados y estaban presentes en cualquier tipo de conversación incluso se creía que en una fiesta una persona que se emborrachaba mucho y hacia desparpajos era que el diablo se la había metido en ese momento por lo que lo amarraban le daban agua bendita hasta que se le pasara. Pero también el diablo era capaz de tomar forma de gato, caballo, credo, cabra, lobo, serpiente, bufón, etc.

 La iglesia era muy conservadora y controladora en todo tipo de creencias. Era estricta con respecto a cualquier entretenimiento. Y a veces si la música que se tocaba en la festividad de un pueblo, no era del agrado del sacerdote daba la orden para que los pararan de tocar con el argumento en que se les metió el diablo, o desde el pulpito ordenaba a los feligreses para que no asistieran a la festividad del pueblo debido a que el diablo andaba suelto y seduciría a sus hijas en edad casadera. En cualquier sombra, o palabras de una persona las gentes veían la figura del diablo, sobre todo aquellas que no asistían a los servicios de la santa misa. Los sacerdotes estaban facultados para distinguir una chica casi convertida en Ángel que merecía ser consagrada por el matrimonio ante el altar, y la que no.

 Las personas con riqueza en los pueblos entregaban cantidades grandes de dinero, incluso dejaban su herencia a la iglesia para verse ante los ojos del sacerdote como un Ángel digno de ir al cielo sin pasar por el purgatorio. Los demonios asolaban a los ricos que embarazaban mujeres de clase baja, o sus sirvientas, y el sacerdote se encargaba de conversar con la esposa del infiel para que lo perdonara. Según los sacerdotes, lo demonios andaban por todos lados en busca de personas que no creían en Dios, vivían en todas partes, pero o preferían las cuevas cercanas a los pueblos. Se creía que había muchos de ellos vigilando los ríos, y lagos para que los hombres y las mujeres no los tomaran como lugar de placer. Por eso, antes de nadar, la gente se santiguaba e hacía la señal de la cruz en el agua.

 Había espíritus malignos en las casas donde la gente a menudo se peleaba: se creía que les atraían las riñas y las malas palabras. Los demonios podían meterse en las jarras abiertas del agua, por lo que las mujeres tenían la obligación antes de irse a dormir de taparlas muy bien. Los discursos sobre los demonios se veían acrecentados desde el púlpito en la época de navidad. Decían que el diablo esperaba que la gente se durmiera para llevarse al niño Dios del nacimiento por lo que deberían de formarle un corral alrededor del niño y ponerle varias cruces de madera obre el cerco. Suponían que era exactamente a la media noche cuando el diablo apareciera.

 El caso es que se documentaba en los pueblos que varios de los sacerdotes lo vieron rondando el nacimiento de una casa rica, por lo que esa familia debía congraciarse con Dios entregando regalos especiales a la iglesia en los siguientes meses como forma de ahuyentarlo. Solo el sacerdote del pueblo era capaz de reconocer y ver al diablo. Tambien interpretaba las señales de que el diablo andaba cerca rondando. Un aborto era uno de esas llamadas de atención. Para los sacerdotes, el diablo siempre tenía algo que hacer, no descansaba, y por eso hasta la persona más buena cometía pecado, o recibía desgracias.

 El diablo era capaz de capturar a la persona y desatar sus pasiones para que las aceptara como parte suya. Se creía que una mujer soltera a la edad de 30 años sin contacto íntimo con hombre alguno sufría la fiebre del demonio, que la podía poner loca, y para protegerse de ello debía pasara largas horas orando en la iglesia y en su hogar para de esta forma resistir el clamor del deseo del diablo. Los niños debían aprender a no mentir, engañar, jactarse de matar un pajarito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario