miércoles, 8 de enero de 2025

 

LA DIGNIDAD ES “SAGRADA” ¡JAMAS LA PIERDA!

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director “Escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 Por mucha necesidad que tenga, por mucho amor que le tenga ¡Jamás pierda su dignidad! La “Dignidad” es el sentimiento de ser una persona valiosa e importante. Estos sentimientos se manifiestan en el comportamiento cuando la propia persona no permite la falta de respeto tanto hacia los demás como hacia sí mismo, no tolera la manipulación y no se manipula a sí mismo, se valora a sí mismo y reconoce el valor de los demás.

En ocasiones la dignidad se identifica con la autoestima y con un auto concepto saludable, pero esto no es del todo cierto, porque el concepto de “dignidad” es más amplio y se asocia no solo a la actitud hacia uno mismo, sino también hacia otros, no sólo con la percepción interna, sino también con el comportamiento.

Una persona digna, tiene valores y creencias inquebrantables en los que confía, tanto en la vida cotidiana como en situaciones críticas, se valora a sí mismo y no permite faltas de respeto, comportamientos ofensivos, mala educación hacia ella, no se pelea, no comienza a ser grosero en respuesta, pero dice: "Respétame, no puedes hacer eso conmigo", y si el oponente no entiende, simplemente deja de comunicarse, se adapta bien a las nuevas condiciones y supera con éxito las dificultades. Una persona digna, es consciente de sus características y limitaciones, pero las percibe no como debilidad y motivo de autoflagelación, sino como una oportunidad de desarrollo y crecimiento personal. Siempre toma decisiones por sí misma, apoyándose en el conocimiento sobre sí misma, sus valores y actitudes, sin sucumbir a la persuasión y la manipulación.

 Sus decisiones nunca violan los límites de otras personas ni las humillan, asciende, pero no por encima de su cabeza, sino mediante el desarrollo de sus cualidades, aumentando la profesionalidad ¿Porque necesitamos ser personas dignas?  Es el apoyo interior de una persona. Le ayuda a resistir las tentaciones y superar las dificultades, formar y mantener el respeto por los demás y por usted mismo y tomar decisiones en las situaciones más difíciles.

 - Este es el mismo núcleo interno sobre el que descansan todos nuestros valores y elecciones ideológicas, nuestro sentido de identidad y actitud hacia las personas que nos rodean y el mundo. Es estable e indestructible. Si yo, como persona, confío en mi propia dignidad, entonces reconozco el valor de una persona y de la vida humana y no permitiré que me traten de manera humillante e insultante.

 En consecuencia, trataré a otras personas, independientemente de su raza, apariencia, salud, condición social y patrimonial, como seres humanos. Las personas que carecen de dignidad, tienen una pobre comprensión de sí mismas y tienen límites personales bastante borrosos. No piensan en sus verdaderos valores, deseos y preferencias. Y lo más importante, no quieren tomar decisiones ni evaluar la situación. Simplemente se dejan llevar por la corriente de forma sumisa y la mayoría de veces denigrante.

 Está de moda ahora ser sumiso, dejarse humillar para conservar un trabajo, es la forma humillante y degradante de seguir a la multitud. Son personas que se alinean a la sombra de otra persona a quien consideran jefes de trabajo, líder de una secta, líder en asuntos delincuenciales, y lo siguen para ponerse a su sombra, y recibir algunos beneficios. Pero definitivamente esa persona que no tiene dignidad, no hará nada, ningún esfuerzo por llamar la atención y ser visible.

 Al contrario, se esconderá, pero intentará disfrutar de los rayos del poder y la gloria de la persona que lo humilla. Una persona que no tiene dignidad depende de las opiniones de los demás, ya que, por regla general, no tiene la propia. Es una persona débil de carácter, mal formada en su personalidad cuya infancia se caracteriza por humillaciones en su hogar, y es muy fácil de manipular. Son infantes que escuchaban a en su hogar desde de quien ser amigo, que a los padres no se les discuten sus órdenes, y que ellos tienen el derecho de humillarlos porque les dieron la vida, les dan comida, techo, etc.

 Pero además los convencen que lo hacen por su bien, y les desean lo mejor. Esa falta de respeto a la dignidad del infante no permite que el niño se desarrolle, y siempre tendrá miedo en mostrar su talento, inteligencia, y cualidades. Es el infante castigado, condenado a insultos, y acude a la escuela a buscar influencias negativas con la intención en que lo defiendan, y se comporta sin dignidad en consecuencia “Erase una vez, una chiquilla, que deseaba ser princesa y salió embarazada en secundaria, consumió drogas en preparatoria, y hoy es prostituta” gracias a esas influencias negativas a las que sus propios padres la empujaron, y ella no pudo, ni quiso, resistirse. La persona sin dignidad tiene más probabilidades de ser adicta al alcohol, las drogas y los juegos de apuestas.

 ¿Cuál es la diferencia entre dignidad, orgullo y arrogancia? A primera vista, orgullo, arrogancia y dignidad son conceptos similares, pero no es así. La dignidad implica una actitud positiva hacia las personas, lo que no se puede decir del orgullo y la arrogancia. El orgullo y la arrogancia son la exaltación de uno mismo en medio de la humillación de los demás. Las personas dotadas de orgullo y arrogancia requieren un trato especial, pero al mismo tiempo se comportan de manera irrespetuosa, manipuladora e incluso agresiva. No se dan cuenta de sus defectos, pero son críticos con los demás. Las personas con dignidad, por el contrario, se valoran a sí mismas y a los demás, se comportan con respeto y exigen un trato similar para ellas mismas.

 Lo ideal es que la dignidad se desarrolle en la infancia. Esto es lo que es importante que los padres hagan si quieren que sus hijos no tengan problemas para establecer límites. – Para lograrlo los padres deben de tratar al niño como individuo con respeto, independientemente de su edad;aceptar sus puntos de vista, escucharlo, dialogar, tratar de comprenderlo y no se apresurarse a criticar de inmediato. No devaluar las acciones, deseos e intereses del niño, elogiarlo por los esfuerzos, por los resultados del trabajo: entonces el niño también aprenderá a valorarse a sí mismo, a evaluar adecuadamente sus habilidades y su progreso.

 Si dentro del hogar hay muchas críticas, humillaciones señalamientos devaluativos, es posible que su dignidad no se desarrolle. Pero la buena noticia es que se puede desarrollar en la edad adulta. Para ello busque amigos para conversar comprensivamente que lo traten con respeto, que noten sus cualidades, y que incluso le ayuden a desarrollar nuevas habilidades sociales. Hacer nuevas amistades que le hablen con respeto. Si tiene baja dignidad, lea libros, piense, razone, observe, siéntase orgulloso de sí mismo, cambie su círculo social, de jefe de trabajo, y sobre todo ¡No permita que nadie lo humille!

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