lunes, 27 de enero de 2025

 

CUANDO UN NIÑO LLEGA A NUESTRA VIDA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 Con la llegada de los niños a nuestra vida adquirimos un sinfín de nuevos problemas y dificultades con los que no nos habíamos encontrado antes, junto con esto, los niños llenan nuestra vida de sentido y de un gran amor. En cada uno de los padres, existe ese miedo infantil que reclama amor. No engañen a los niños ni siquiera en las cosas pequeñas. Si prometes algo, hazlo. De lo contrario, no confiarán en ti. El engaño irrita a los niños y socava aún más la confianza en los padres y adultos.

Si quieres que a tus hijos les vaya bien, pasa el doble de tiempo con ellos y la mitad en mimarlos con dinero, regalos. Darle tiempo de calidad es lo más valioso para ellos, es la raíz de su formación. Nunca les impidan decir lo que piensan, nos los calles, usa la paciencia, él necesita hablar, jugar, reír, bailar, cantar, aprender en un entorno de felicidad. Escúchalo, trátalo justamente. Reflexiona lo que hablas con otro adulto cuando ellos estén presentes, ya que son una esponja que absorben todo.

No los insultes, no los golpes, no les quites su dignidad. Demuestra con tus acciones que no eres una persona hipócrita. Ellos olvidan las ofensas, pero les estas quitando las herramientas para que construyan sus habilidades. Ellos necesitan orientación, ser guiados con paciencia, amor, buenos tratos, ser amables con ellos. Ellos aprenden de lo que son sus padres, lo que les enseñan, recuerda que ellos harán por ti, lo que tu hiciste por tus padres. Que tus ojos no emitan centellas de odio cuando estés molesto por ese algo que desapruebas en su comportamiento. Aliméntalos sanamente, ellos no saben distinguir ni tienen los recursos para decidir lo que consumen.

Si llora por capricho y le secas ese llanto, con los años ese niño te hará llorar de impotencia. Recuerda que una casa sin niños que la alegren es lúgubre. Sí, le das todo para complacerlo, lo estas empujando a su futuro fracaso. No le des demasiada libertad, ni permitas que se haga arrogante, soberbio. Un niño ocupado es un niño tranquilo, armonioso. Ocupan ser educados en casa y su aprendizaje en la escuela. La mayoría de las ocasiones estamos queriendo cambiar al niño, cuando en realidad lo que deberíamos cambiar esta en nosotros. Todos los niños necesitan un poco de ayuda, un poco de esperanza y alguien que crea en ellos.

Nadie puede hablar mejor de un hijo que sus propios padres, esos son los libros de los padres que deben colorear. Cada día de su vida es una hoja que debemos colorear. No les finjas amor, ellos lo detectan, cada frase de amor los armoniza, béselos cada noche antes de dormir, aunque ya estén dormidos, ellos sienten esos sentimientos a pesar de estar dormidos. Unos padres con sentimientos nobles, cosecharan hijos con esa nobleza en sentimientos.

Recuerda que los padres siembran los árboles para que los nietos disfruten su sombra, y ello está en cada frase, acción, que hacemos, decimos. Un hijo, es una piedra en bruto que se nos entrega para convertirla en diamante. El necesita reír, no sermones, que sus padres le hagan la vida más sencilla, sin empeorársela. Cuando su hijo se vuelva travieso, no solo es cuestión de más juguetes, sino de acudir a un parque a jugar con él, para ellos sus padres son sus juguetes favoritos. Un padre con malos sentimientos echara culpa de que sus padres le echaron a perder su vida y ahora son sus hijos quienes se la están echando a perder.

 Un hijo, es algo más que nuestra propia vida, es ese algo que no sabemos lo que significa hasta que lo vemos perdido. Recuerda que construirlo es poner atención al niño que está hoy frente a ti, y no el niño que esperas ver en el futuro. Cada niño llega dotado de un talento, una inteligencia que se debe desarrollar mediante habilidades adquiridas, por ello como padres deben compartir sus pensamientos. No desesperarse, los niños gustan en preguntar tanto que muchas de las respuestas no están a nuestro alcance, por eso se les enseña a pensar, no a darle soluciones prefabricadas o cliché.

Muéstrele lo importante que es para usted dándole amor, ellos son su alegría, no los destruya, ayúdelos a construir su vida “aliméntalo, enséñalo y en su momento déjalo ir”, si te quiere regresar a verte, solo ten siempre en cuenta el prepararlo para que sea una persona útil que respete a las personas, no ponga en vergüenza tu enseñanza y que se abra camino para que sea capaz en enseñar a sus hijos

Los niños son inocentes, curiosos, optimistas, alegres y, de hecho, felices. No hay nada más bello a los oídos de unos padres que escuchar sus risas, esa es la música que más se disfruta. Ellos nos recuerdan los días más feliceses de nuestra infancia, de los tiempos idos junto a nuestros padres. La vida puede ser buena para ellos cuando creemos en ellos. Ser viejo y amargado no es motivo suficiente para agredirlos con mal humor por gritan, lloran, escandalizan con sus juegos. Recuerda que la alegría y felicidad de un niño es contagiosa. Respetar a un niño es honrar nuestra vida. El que no tiene hijos no tiene luz en sus ojos, los niños aman con el corazón, los adultos con la mente y sus intereses.

Responsabilidad: Cómo inculcar el sentido de la responsabilidad en tu hijo. Considere primero la situación. Necesita saber qué se le puede exigir al niño, qué nivel de responsabilidad corresponde a su edad. El principal elemento referente que toma el niño es a sus padres, su ejemplo y las condiciones que crean en casa. La responsabilidad se basa en la educación moral, así que enséñale los valores humanos, lo que es socialmente aceptable, lo que no lo es, lo que es bueno y lo que es malo. Establezca reglas familiares claras. Esto le permitirá sentir los límites del mundo, su confiabilidad y sentar las bases para el concepto de peligro y seguridad, que es la base de una actitud responsable con su vida y su salud.

Permita flexibilidad en las reglas y tradiciones familiares si el niño ya es un adolescente. En cada edad, son diferentes: pueden ser juguetes, una cama, su apariencia, mascotas y tareas domésticas de diferentes niveles. La edad de 5 a 7 años es ideal para sentar las bases de un comportamiento responsable, en este momento se están expandiendo las capacidades motoras e intelectuales del niño, el alcance de su actividad. Dele la oportunidad de sentir las consecuencias de no cumplir con sus deberes, aunque sean negativos. Mejora la conciencia del niño. Demuéstrele que él es personalmente responsable tanto de cada acción como de la inacción.

Cuando hable con él, intente predecir juntos las consecuencias de una elección particular, desarrolle la capacidad de analizar y anticipar el resultado de las situaciones. Foméntele la independencia en asuntos de interés personal del niño: pasatiempos, juegos, artículos personales, juguetes. Estimule la iniciativa, especialmente si dice que el niño pensó antes de realizar el acto, incluso si no le gustó la decisión o no fue la óptima. Discutirlo y analizarlo, pero no reprochar, no ofender. Aprenda a confiar y comunicarse con su hijo como iguales: este es un punto importante para desarrollar un sentido de responsabilidad.

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