sábado, 25 de enero de 2025

 

LAS PENAS DEL BORRACHO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Maestro de Literatura Inglesa. Universidad Interamericana del Norte.

 Cuando era joven, despues de ir a jugar béisbol me encantaba quedarme con los amigos consumiendo cervezas. En otras ocasiones me iba a un bar donde conocía amigos ocasionales que en ese estado de insensibilidad compartíamos experiencias y penas. Era agradable escuchar sus historias con sus interminables penas, y preocupaciones, mientras que por dentro estas deseoso de compartir las tuyas, y el otro no tiene para cuando quedarse callado un momento. Vas bebiendo una cerveza de media, tras otra hasta completar nueve, al igual que las nueve entradas del juego de béisbol. Ya estas al tope, y alguien te recomienda que te tomes un caballito de tequila para el desempance, pero te dices a ti mismo ¡Basta, no aguanto una gota más!

 Hay algo que aprendes con respecto a los abstemios y es la sinceridad a partir de la cuarta cerveza. Es como si tu mente te pusiera ante el espejo para que expreses sin rubor lo más íntimo de tu alma. No siempre te toca convivir con borrachos de buen humor o platica agradable, a veces te topas con el “Mala copa”, o, al que hay que escuchar, y se te ponen los pelos de punta al dar oídos las barbaridades que expresaban y no se enjuagaban la boca para medir sus límites.

 Un día de aquellos me llegó un abogado del cual no recuerdo su nombre. Parecía una persona muy seria, vestía elegantemente, tenía un maletín caro de cuero fino, o al menos en medio de unas dos o tres cervezas así lo vi, ya que es posible que el maletín fuera viejo, pero con las cervezas hasta la mujer fez se ve hermosa, o el molacho con dientes con incrustraciones de diamantes. Me saludo por mi nombre por lo que di por hecho que me conocía, y sentó a mi lado.

 Eres un buen pelotero, me dijo a forma de romper el hielo de la conversación, he visto tu foto en los periódicos locales. – Mi mente aun ágil me alerto “No entiendo por qué a un beisbolista borracho se le puede llamar que es bueno”. Pidió una cerveza de la misma marca que yo consumía. Pronto se la tomo y pidió otra y en poco tiempo tenía encima de la mesa tal cantidad de envases vacíos que era como si la cantina era solo suya (No daba respiro alguno entre cerveza y la siguiente, se ingería una pegada con la otra, o mejor dicho como el fumador que no apaga su bachicha para encender otro cigarro.

 Despues de unas seis cervezas, sin respirar, o de un solo trago, me comenzó a platicar, que su esposa estaba embarazada, que en su trabajo se había firmado el ansiado contrato que estaba deseando, y que el lunes (Era sábado por la tarde, noche) asumiría el puesto con el que había soñado durante los últimos cinco años. En muy corto tiempo se puso hasta las chanclas, parecía un desesperado en medio del desierto por unas cuantas gotas de agua. “Me voy”, me dijo. Sí, así es: me voy... Y luego cogió otra cerveza ya parado sin sentarse, se la metió de un solo trago, y murmuró entre dientes: “No vas a creer los proyectos tan poderosos que tengo en la cabeza”

 Dejo la botella vacía en la mesa y camino hacia la salida. Por la ventana vi cómo se subía a un auto y algo en mí gritó: ¡detenlo, que no maneje, va muy pasado de copas! Pero no, ya estaba frente al volante con su auto encendido. Al otro día estaba sentado en una carreta de birrireria y mientras me servían checaba la pagina de deportes del periodico local, para complacerme en mi ego al ver mi foto en ella. Cambié de pagina a noticias policiacas, y lo primero que me llamó la atención fue la foto del auto en donde el abogado una noche antes se habia subido para marcharse a su casa “Vi el auto con la foto de su accidente”.

 Me dije: Un día antes había sido una buena persona, estaba llena de ilusiones ¿Qué hizo para que su vida se detuviera de forma tan cruel? Si, solo era un borracho en un bar al igual que yo con un malestar en mi existencia en ese momento. Sentí ese vacío en el alma ¿Por qué, yo sobreviví a esa borrachera? ¿Qué hubiera pasado, si me hubiera invitado a continuar la parranda en otro lado, y lo acompañara en ese auto?

 Fue ahí en donde entendí la importancia de no beber cuando manejas, o regular al mínimo “Nunca te apresures, que en la esquina te está esperando la muerte” - Nunca te apresures, no hagas reír a Dios con tus planes. “Recuerda, tu alegría y tu muerte te llegarán en el momento adecuado. No hay manera de que puedas influir en esto". A veces ves a una persona sólo cinco minutos, pero tienes la sensación de que la conoces de toda la vida. Tuve exactamente la misma sensación después de conocer al abogado. Recuerdo que estábamos sentados hablando. De repente, recibió una llamada telefónica.

 En medio del bullicio se tapaba la oreja para escuchar y tenía que gritar para que lo escucharan. Recuerdo de aquella platica que me dijo. Mi profesión de abogado es como una gallina que todos los dias pone huevos, y que cuando ganas un juicio el cliente te elogia, pero es siempre un gran problema porque mira, cuando la gallina pone el huevo sufre, y el abogado llega tranquilamente a recoger el huevo ¿Y el resultado? Todo el mundo quiere comprar el huevo que se ese abogado recogió de la gallina que andaba en problemas para expulsarlo.

 Esa es la verdadera publicidad con la que un abogado anda por la vida “Cacaraqueando los huevos que consigue” Enseguida me comenzó a explicar cómo resolvía los asuntos matrimoniales. Ahorita dijo, traigo un caso de un señor que tiene una esposa y dos queridas, no entiendo ¿Para qué quiere tantas mujeres? Si con una sola es suficiente para conocer el cielo y el infierno al mismo tiempo, pero el que paga manda. Mirándome a los ojos me pregunto. – Si no es un secreto, ¿Cuántas mujeres tienes?

 Al verme serio, callado, cambio la pregunta ¿Para quién trabajas, quien recibe el dinero de tu trabajo? – Esta bien, no hablemos de cosas intimas que no deseas responder, pero es bueno haberte encontrado. – Enseguida prosiguió: Antes de mi esposa, tuve otra mujer, y un día se marchó porque le grité, y me dijo que ella sospechaba que yo tenía otra mujer. Yo, en ese momento estaba enojado, y sin ser cierto se lo confirme, y ella se fue. Salió un sábado que me fui a tomar con los amigos, y al regresar a casa se había marchado sin decírselo a nadie. De inmediato fui a la casa de sus padres, pero no estaba, es tiempo que hasta ahora no se si está viva o muerta.

 Lo único que guardo de ella son unas fotografías, el televisor que le compre cuando nos casamos, el sillón en donde pasábamos viendo programas juntos. – Mira en la vida, nada cambia, todo es como antes con la diferencia en que ahora tengo otra mujer, ¡Igual de diabla! (Sonrió), y ahora está esperando una diablita, hija mía. Y como soy abogado me divorcie de la otra sin su consentimiento. Metió su mano en su bolsillo y saco su cartera para mostrarme la fotografía de su ex esposa ¿Ves su foto?  Así, como la vez de bonita, era de cabrona, pero yo la quería. - Lo escuche tranquilo, y entendía que estaba cerca de conseguir las cosas que cambiarían su vida. Reflexioné y me dije, en unos meses andara paseando con su hija tomándola de la mano, pero hay cosas que nos cambian la vida.

 

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