sábado, 4 de enero de 2025

 

UNA “PAPA” MUJER (IGLESIA CATOLICA)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director “Escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagogico Hispanoamericano”

 La historia de un Papa, que supuestamente fue mujer, o afeminando. - En la historia de la humanidad existen muchas mujeres que han tenido que pasar su vida engañando en su apariencia para no ser relegadas y sean aceptadas por ser hombre. Como todas las organizaciones de la tierra la iglesia no está exenta de encontrarse involucrada en una gran cantidad de escándalos, algunos ciertos, otros no tan ciertos.

 Hay momentos donde es casi imposible saber dónde acaba la historia y comienza la leyenda. Fue así como allí en medio de la multitud que recorría el camino a Letrán en la procesión del Corpus Christi él, “Papa”, tan bien parecido, aquel con rasgos de ángel, ojos encendidos y chispeantes y rostro de piel suave y lampiña y en el cual destacaban su sabiduría y su virtud dio a luz a una criatura.

 La protagonista de hoy se ubica en el siglo IX según las crónicas, se llamaba Juana y habría nacido en el año 822 hija de un monje de nombre Gebert. Criada en el ambiente de su padre empezó a hacerse con gran cantidad de conocimientos que en ese momento eran vedados a las mujeres, posteriormente según algunos tras un amor, según otros buscando huir de la pobreza, tomaría el nombre de Juan el inglés convirtiéndose en sacerdote y gracias a sus grandes capacidades logró ascender hasta convertirse en secretario del papa León IV el cual antes de morir, según el rito, debía soñar y elegir a su sucesor.

 No es difícil imaginar que soñara con su mano derecha.  Entonces el inglés John de Mainz (Johannes Anglicus, natione Moguntinus) se convierte en papa durante dos años, siete meses y cuatro días sumergiéndose en un mundo de lujos y privilegios que tal posición implica hasta que finalmente cae rendida ante los placeres del amor y ellos traen como consecuencia un embarazo no planeado. Por supuesto ello hubiese podido pasar desapercibido bajo sus imponentes vestiduras de no ser por el “pequeño” detalle de haber dado a luz precisamente en medio de la multitud ante el portal de la iglesia de San Clemente, que le vio morir por una turba enardecida, el cual fue un castigo escogido por ella misma a quien en sueños le dieron la opción de elegir entre un castigo rápido, que significaría su redención, o seguir su vida normal, pero sufrir un castigo eterno.

 Se dice que fue enterrada en el mismo sitio. En sus procesiones, los papas siempre evitaban este camino; muchas personas creían que los papas hacían esto por su animadversión a esa desgracia.    (versión Martín de Troppau por situarla detrás de León IV entonces hablaría de Benedicto III) Aunque la anterior fue una segunda publicación del mismo autor el final parece haber sido cambiado no se sabe si por él mismo o el transcriptor, pues existe una primera versión manuscrita. En ella aparece por primera vez el nombre de Johanna (Juana) como el de la supuesta papisa. Martín de Troppau había vivido en la Curia como capellán y penitenciario del Papa (murió en 1278), razón por la cual su historia papal fue ampliamente leída y a través de él la leyenda obtuvo aceptación general. En ella relata de una manera diferente el destino de la supuesta mujer “Papa” Tras de su alumbramiento Juana fue inmediatamente destituida e hizo penitencia por muchos años. Su hijo, se añade, llegó a ser Obispo de Ostia y la tuvo enterrada ahí después de su muerte.

 Aunque la primera vez que se hizo referencia a ella fue en 1255 cuando Jean de Maillye escribe en su obra Chronica universalis metensis este párrafo: “se trataría de cierto Papa o más bien papisa que no consta en la lista de papas y obispos de Roma porque fue una mujer que se disfrazó de hombre y llegó a ser, por su carácter y talento, secretario de la curia papal, luego cardenal y por último Papa.

 Un día que montaba a caballo parió un niño e inmediatamente, por orden de la justicia romana, fue atada por los pies a la cola de un caballo; a una media legua de la ciudad fue lapidada por el pueblo y enterrada allí, donde murió; en ese lugar se escribió:  Petre, Pater Patrum, Papisse Prodito Partum “Pedro, Padre de los Padres, propicio el Parto de la Papisa”. Puede ser que no se trate más que de una leyenda, pero el hecho que las primeras menciones al respecto las hayan hecho precisamente sacerdotes dominicos deja la inquietud flotando en el aire pues como todas las historias que hoy día nos rodean contiene puntos que la corroboran y otros tantos que las niegan.

 Durante más de dos siglos hubo en la Catedral de Siena, Italia, una estatua llamada “Papa Juan VIII, una mujer inglesa”, y que estaba situado entre los bustos de distintos Papas. Y allí estuvo hasta que el también el Papa Clemente VIII lo renombró como “Papa Zacarías “.  El hereje Jan Hus, en la defensa de su falsa doctrina antes del Concilio de Constanza, hizo referencia a la papisa y nadie cuestionó el hecho de su existencia. Sin embargo, la papisa no se encuentra en el “Liber Pontificalis” ni entre los retratos de los papas de San Pablo extramuros en Roma. fue en el siglo XVI cuando los historiadores católicos empezaron a negar la existencia de la papisa. También algunos protestantes, como Blondel y Leibniz admitieron que la papisa jamás existió. Sin embargo, numerosos protestantes hicieron uso del mito en sus ataques al papado. Todavía en el siglo XIX, cuando lo insostenible de la leyenda fue reconocido por historiadores serios. La Papisa Juana (no es un hecho comprobado).

 

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