SECUNDARIA ¿TE
ACUERDAS?
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director “Escuela
Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Tuvimos algunos momentos difíciles y otros inolvidables. La
preparación para exámenes, pruebas importantes y eternas disputas con los
profesores nos enseñaron a superar las dificultades y encontrar soluciones en
cualquier situación. Después de todo, fue en la secundaria donde aprendimos que
la perseverancia y el trabajo duro siempre tienen recompensa.
Y así, cuando nuestros años escolares llegan a su fin,
miramos hacia atrás y nos damos cuenta de que este período fue realmente
maravilloso. Las sonrisas de los amigos, el apoyo de los profesores y las
pequeñas victorias diarias dejaron una huella imborrable en nuestros corazones.
Y aunque nos esperaban nuevos desafíos y descubrimientos, los
días escolares siempre serán recordados como una época en la que el mundo
estaba lleno de oportunidades asombrosas y buenos sucesos. La escuela, como
cualquier otro lugar, está llena de sonidos y olores especiales, familiares
para todos los que alguna vez han cruzado su umbral. El murmullo de las
conversaciones en los pasillos, los pasos apagados sobre el suelo de mosaicos,
el timbre de cambio de clase y maestro, que rasgan el aire con golpes precisos:
todo esto te sumerge en la atmósfera única de la vida cotidiana en la escuela.
La mañana empieza temprano. Tan pronto como el sol sale por
el horizonte, cientos de estudiantes corren a sus escuelas, inmersos en
pensamientos sobre las tareas o los próximos exámenes. Aquí, entre estos muros,
pasarán una parte importante de su juventud, sin darse cuenta aún. El primer
autobús llega a la escuela y los estudiantes salen lentamente de él como abejas
de una colmena, animando los pasillos aún vacíos.
La primera lección, como siempre, da un poco de sueño. Los
profesores esperan pacientemente hasta que la clase es despertada por un timbre
y una extraña mezcla de entusiasmo y apatía, y finalmente todos se ponen a
trabajar. Los trabajos de estudio repartidos en los pupitres, el ligero crujido
de los bolígrafos sobre el papel y, a veces, risas que lo absorben todo y a
todos si el profesor hace bromas en silencio o algún compañero decide hacer
alarde de su sentido del humor.
El cambio de clase es un momento para respirar ante nuevos
esfuerzos. El patio de la escuela se llena de gritos y risas, discusiones
grupales y reflexiones solitarias. Alguien saca su torta y toma un refrigerio
del desayuno que trajo, mientras que a otros los primeros minutos del recreo
les bastan para estirar el cuerpo platicando con sus compañeros. La cafetería
de la escuela es un lugar sagrado donde los dedos tiemblan esperando un
panecillo caliente o un chocolate caliente que borrará brevemente la monotonía
del trabajo escolar.
La educación física nos lleva al vibrante mundo de los
deportes, donde todos disfrutan de una competencia justa y amistosa. Para
algunos, una clase de educación física, es como unas vacaciones y, para otros,
es como una serie de desafíos en donde algunas chicas para no correr o hacer
ejercicios argumentaran que andan en su periodo, y les duele su cabeza. Aquí
todos salen de los límites de sus mitades y se convierten en un equipo unido
por un objetivo común, ya sea un partido de básquet, fútbol o simplemente un
ejercicio de coordinación.
Después de las clases, a la hora de la salida, los pasillos
empiezan a vaciarse poco a poco. El silencio cae sobre el edificio, sólo
ocasionalmente interrumpido por las voces de los profesores restantes y el
ligero eco de pasos. En el hogar, la noche trae consigo los deberes y la
anticipación de un nuevo día. Los escolares descargan sus mochilas, clasifican
cuadernos y libros de texto, anotan tareas y se sumergen en la lectura. Cada
día aguardan nuevas lecciones, nuevos descubrimientos y nuevos desafíos.
Así transcurren los días escolares, llenos de rutina y
endulzados con inesperados momentos de alegría. Estos días, llenos de trucos y
ansiedades de la pubertad, quedan para siempre en la memoria de todos los que
los vivieron, llenando la vida de experiencias únicas y amigos probados por el
tiempo. La escuela secundaria, desempeña un papel clave en la configuración de
la personalidad y el desarrollo intelectual de cada persona. Proporciona no
sólo un lugar para adquirir conocimientos académicos en diversas materias, como
matemáticas, literatura, historia y ciencias, sino también una plataforma para
la interacción social, el desarrollo de la inteligencia emocional y la
formación de habilidades para la vida.
Una de las funciones más importantes de la escuela secundaria,
es preparar a los pubertos, y adolescentes para la vida adulta. A diferencia de
la escuela primaria, en donde aprendieron a leer, escribir, aquí aprenden a
pensar críticamente, resolver problemas y encontrar información, lo cual es
especialmente importante en el mundo actual, donde la cantidad de datos
disponibles sigue creciendo de manera constante. La capacidad de navegar en
este océano de información, realizar análisis y aplicar conocimientos en la
práctica son habilidades que comienzan a enseñarse en la secundaria.
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