lunes, 27 de enero de 2025

 

RAZONES PARA SER TAN INGRATOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagogico Hispanoamericano”

 Las relaciones humanas pueden ser complejas y confusas, especialmente cuando hay ingratitud de por medio. Hay momentos en los que invertimos mucho tiempo, energía y sentimientos en las relaciones con otras personas, pero aun así no recibimos ninguna gratitud por nuestros esfuerzos. Esto puede hacernos sentir amargados, frustrados e incluso enojados. Las personas pueden ser desagradecidas por diversos motivos: por su egoísmo, falta de autoestima, falta de atención o amor en la infancia, etc.

 Una familia es la unión de un hombre y una mujer, su crecimiento mutuo. Los niños son personas temporales en la familia; así como vinieron, se irán, se dispersarán por sus propios caminos. Y nos quedaremos con un puñado de recuerdos. “¡Todo lo que no me mata me hace más fuerte!” - eso es lo que dijo Nietzsche, luego se volvió loco y murió. Porque son palabras bonitas, pero no son ciertas. Todo lo que no nos mata inmediatamente, nos mata poco a poco, de forma imperceptible. “Mata nuestra bondad y credulidad”. “Mata nuestra ternura y sinceridad”. “Mata, nuestra apertura, generosidad, ojos claros y corazón tierno” El engaño, la traición, la mezquindad, la ingratitud, la crueldad, la injusticia pueden no matar de inmediato.

 Y gota a gota, gota lo va logrando, creemos que aguantar y con el tiempo la herida sanará, pero la cicatriz permanecerá en nuestra alma. Y, así poco a poco sin darte cuenta iras adquiriendo una piel gruesa hasta convertirse en un caparazón de tortuga. Aprendemos a responder con palabras ásperas, crueles, denigrantes, humillantes. Piensas que todos desean golpearte, lastimarte sin que les hayas dado motivo alguno por eso golpeas antes, sin más ni más.

 Has perdido la amabilidad, la gratitud, te acostumbraste a defenderte y atacar, a ser intolerante. No te has dado cuenta que tu cerebro es quien te va alertando de todo tipo de traiciones, de pérdida de cualidades de las personas con las que convives y compartes tiempo. Ahora crees ser fuerte, insensible, que no necesitas a nadie, y es que te has convertido en asesino de almas amables, bondadosas y sinceras.

 Es importante aprender a aceptar la ingratitud como parte de la vida y no como algo desagradable y ofensivo. Comprender que las relaciones con las personas pueden ser complejas y contradictorias y, en ocasiones, desagradables o difíciles. Pero esto no es motivo para dejar de ser amables y compasivos, simplemente es parte de nuestra experiencia de vida. Acepta la ingratitud como un fenómeno natural que no debe afectar tu actitud hacia ti mismo y el mundo.

Lo mejor es concentrarse en cómo puede estar agradecido consigo mismo y con los demás por todas las cosas buenas de tu vida. Presta atención a las pequeñas alegrías, a lo que te hace feliz, a tus logros y cualidades. No esperes reconocimiento y gratitud de los demás, valórate y respétate a ti mismo y a tu trabajo. Al final, la gratitud más importante debe venir de ti mismo.

 Como muestra la práctica, al resistir la ingratitud de otras personas y no devolver mal por mal, nos volvemos más fuertes y más sabios. Aprendemos a aceptar a las personas tal como son y a mantener nuestra bondad y compasión en cualquier situación. No debes sumergirte en emociones negativas ni irritarte por la ingratitud de los demás; es mejor mirarte a ti mismo desde fuera y comprender que tu vida sigue siendo hermosa y próspera, independientemente de las acciones de los demás. Al final, nuestra felicidad y satisfacción dependen de nosotros mismos, no de otras personas y su gratitud.

 P.D. Todo el mal al cerebro y su generación de ideas inicia con una violencia psicológica en actos cometidos en contra de un niño, por ejemplo, conflictos frecuentes en la familia y comportamiento impredecible de los padres hacia el niño. Debido a la violencia mental, se inhibe el desarrollo intelectual del niño y se pone en peligro el adecuado desarrollo de los procesos cognitivos y las capacidades adaptativas. Se vuelve fácilmente vulnerable, su capacidad de autoestima disminuye. El niño se desarrolla socialmente indefenso, se mete fácilmente en situaciones conflictivas y es muy probable que sea rechazado por sus compañeros.

 El abuso emocional provoca un estado de estrés emocional en un niño, poniendo en riesgo el desarrollo de su vida emocional. Un niño repetidamente maltratado verbalmente, con miedo, humillado, con ansiedad, etc. Inhibe la autoexpresión normal y apropiada para la edad. Las reacciones normales de los padres ante el éxito de un niño son elogios, sentimientos de orgullo y alegría, y todo lo contrario en un error, incluso irritación. Posteriormente, un niño que repetidamente tiene que lidiar con reacciones inadecuadas de sus padres en respuesta a sus logros pierde rápidamente la motivación y el sentimiento de orgullo por sus éxitos, incluso llega a la conclusión de que mostrar alegría está mal.

 Lo que daña al niño son sus experiencias negativas en su hogar (Riñas, agresiones y violencia) Van congelando el alma del niño y los mantiene como secreto de familia. Que conforme va creciendo lo van ahogando. En algunas familias le exigen al niño que no llore o exprese sentimientos por costumbre “Los hombres, no lloran” Tambien escucha cuando desea hablar “No hables, estoy ocupado, no enfades con tus tonteras, déjame en paz, vete a jugar a otro lado, no molestes” Al niño se le insulta, humilla, no se le tolera, se le controla por completo su comportamiento, se le intimida, castiga “Abuso emocional”

 - "No lo toques ahí, lo volverás a romper", "Eres un tonto, incompetente, estúpido", ¿Qué clase de persona eres que no entiendes nada? Lo comparan con el tonto del barrio, con un pariente odiado, lo culpan de todos los fracasos, conduce a la deformación de la personalidad, el niño crece escuchando que es malo. e incompetente en todo. En el futuro, reproduce los patrones de comportamiento que ya ha aprendido en su propia vida, incluso en la comunicación con sus hijos, y sus padres se quejan en que es un hijo “Ingrato”. Las razones de tal educación no son que los padres quieran criar villanos a propósito: ¡están completamente convencidos de que están haciendo todo por el bien del niño!

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