RITUALES EN LA
MUERTE
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El momento de la muerte sigue siendo un misterio, lleno de
misticismo, miedo a la muerte y el deseo de ayudar a una persona que abandona
el mundo de los vivos. Para estudiar la cultura de una región designada, es muy
importante no solo identificar la distribución local y regional de ciertas
tradiciones, sino también considerarlas en el contexto de las fronteras
existentes. La cultura ritual de cada uno de los pueblos, y su folclore existen
y funcionan exclusivamente en forma local, y se ha ido modificando con el
tiempo.
Tiene mucho que ver la forma religiosa de la familia del
difunto, en la forma que sientes si existe reencarnación, transición, y el cómo
perciben si existe otro mundo. - Comprenderlo y seguir estrictamente las reglas
establecidas, desde el punto de vista de los portadores de la tradición, es
siempre necesario tanto para los vivos como para los muertos. La idea
principal, es que todo lo que nace muere, y que cada uno vamos abandonando este
mundo a su debido tiempo “Ni, antes, ni despues” Las características obvias es
que para tranquilizarnos pensemos que, si existe un más allá, en un mundo
paralelo, y que llegaremos a esa nueva vida, y que allí esperaremos a nuestros
seres queridos. Se acomoda el difunto en su ataúd con ciertos objetos, su
objeto favorito, su sombrero, su bastón, además una botella de tequila, etc.
- El dinero también se utilizaba en ceremonias funerarias.
Entonces, las monedas eran arrojadas a la tumba, o colocadas en el ataúd y
envueltas en un pañuelo en el cinturón del difunto, y en otros casos se le
ponía una moneda de oro al difunto en cada ojo. Los parientes o dolientes del
muerto comenzaron a ofrecer mezcal, tequila, vino, cigarros en el velorio, y a
eso le siguió el contratar una música del gusto del difunto para alegrar el
velorio con sus melodías favoritas, así como regalar la comida favorita del
difunto entre los asistentes.
La costumbre de arrojar dinero en la tumba y de amarrarle una
bolsa con dinero en la cintura del difunto se dejó de hacer debido a que las
tumbas eran saqueadas. Las gentes comenzaron a difundir que los que robaban la
tumba de un muerto este le enviaría una enfermedad incurable para él o su
familia. De ahí nació la idea de que las monedas que se sacan de una tumba de
un muerto están malditas. Una de las interpretaciones antiguas era que el
dinero estaba destinado a que el muerto las usara para pagar en su viaje, y si
alguien se las quitaba, el muerto se quedaba vagando en esta vida, reclamando
al quien se las robo, y haciéndole la vida imposible.
También indicaban que el difunto necesitaba dinero para
saldar deudas después de la muerte, con otras personas que ya habían fallecido
antes que él, y al llegar allá debía saldar esa cuenta. Los sepulteros que se
aprovechaban de su trabajo y abrían las tumbas para robar cruces de oro,
objetos, o monedas por lo general se convertían en alcohólicos por el miedo que
llegaban a sus espaldas, y ese miedo al alma del difunto
En el bautizo de un niño, los invitados acuden a la iglesia y
los padrinos lanzan monedas al aire para que los niños las tomen. A mayor
número de monedas el niño habla en menos tiempo. Se cree también que el dinero
regalado a los niños proporcionaría al niño prosperidad en el futuro del niño
¿De dónde surgió este ritual de lanzar monedas? Al recién nacido le colocaban
monedas de plata en su primer pañal, y al momento de ser bautizado, esas
monedas eran arrojadas para que los niños las tomaran al caer al suelo. Según las creencias, cuando las mujeres
parían y eran asistidas por una partera (había muy pocos médicos, y cobraban
muy caro), a ella los padres del bebe debían pagarle bien de acuerdo a sus
posibilidades. Todo este ritual prometía no sólo riqueza futura, sino también
buena salud.
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