domingo, 19 de enero de 2025

 

MAESTRO MAL HABLADO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la “Escuela Normal del Pacificio”. Ex director general del “Instituto Pedagogico Hispanoamwericano”.

 Un maestro debe admitir sus errores, ser crítico de su trabajo, auto evaluarse. En el aula, el maestro tiene límites en su libertad de lenguaje, en su honestidad. El maestro se enfrenta a una tarea importante, y es el irse mejorando a diario sembrando en su mente nuevas palabras, y al mismo tiempo utilizarlas para educar. Si, el maestro utiliza lenguaje prosaico, vulgar, no es libre de sus emociones negativas “No, es sano en su mente”, entonces no tiene moralidad, porque no tiene elección para seleccionar otro tipo de palabras.

 Es imposible cultivar en otro lo que no se tiene. Una percepción distorsionada y exagerada de las riquezas del lenguaje, y de su importancia en la vida humana es una de las enfermedades más graves de nuestro tiempo. Lo importante de un maestro no es quien es, sino quien quiere ser, y como ser “Las cualidades humanas en una persona son más importantes que las profesionales”. Por eso es tan importante que los alumnos multipliquen todo lo bueno y amable que los maestros invierten con su trabajo y se lo devuelvan a la gente en abundancia.

 La vida de todas las personas, es superarse, y esto tiene mucho que ver con la educación que se recibe en la escuela, y en el hogar.  Un maestro siempre debe ser agradecido con su profesión, y cumplir con su deber, ser fiel a sí mismo. Las cualidades personales que debe reunir son:  Autoconfianza y sentido de dignidad. -  Bondad y tolerancia hacia las personas. - Equilibrio, tranquilidad, autocontrol. -  Independencia. - Modestia en la grandeza y dignidad en la desgracia. -  Pasión por el trabajo. -  Conciencia de la propia humanidad, y su misión.

 Hasta que te enfrentes a una pérdida de dirección como maestro, puede parecer extraño que la enseñanza pueda salvar tu vida interior y darte confianza en ti mismo y en tu camino. En cierto sentido, esta profesión en particular puede convertirse en una forma única de desarrollo espiritual, y se debe a que el maestro ayuda a las personas, las apoya en su educación, pero, además, sirve de ejemplo, tanto en lenguaje, como conducta. Los estudiantes pueden estar interesados ​​en qué tipo de vida lleva, qué aficiones hace, cómo vive, y cómo mira las cosas.

 Por tanto, no es exagerado decir que el maestro, es capaz de influir en otras personas. Y sería realmente fantástico si esta influencia fuera positiva. Sin embargo, el comportamiento negativo de la sociedad ha alcanzado a muchos de los profesores. Hoy es común escuchar en boca de algunos maestros malas palabras no solo en su vida cotidiana sino dentro del aula, o en los pasillos de la escuela ¿Se puede confiar la educación de los niños a una persona con estos vicios? ¿Qué sucede en su conciencia? No, se trata de ser inmaculados, puros, pero esto no debe de hacerse.

 Y, no es que pretendamos que el profesor sea mejor que toda la sociedad, pero es condenable por la posición profesional que ostenta, sin embargo, esta es una realidad que comienza a poner a prueba su salud mental. Como maestro siempre debe esforzarse por erradicar sus propios vicios en lenguaje adquirido en su hogar, infancia, y su desafío es estar mejor preparado ampliando sus habilidades para no solo mantenerse actualizado en conocimientos sino en su comportamiento y lenguaje. Dirá, que es la tendencia social, y siente relajar su mente con este tipo de expresiones. La gente piensa que los maestros se la pasan al menos 6 horas diarias leyendo para estar preparado, pero no es así.

 En los últimos años, los profesores en su gran mayoría no leen libros ajenos a su libro de texto, por lo que poco a poco va dejando de ser un maestro para ver convertido su título profesión en un simple técnico pedagógico ¿dónde está el equilibrio entre el desarrollo profesional y el personal? Al reflexionar sobre la personalidad del maestro en materia pedagógica, primero tiene que decidir que le interesa al estudiante, y desde ese punto crear un mapa mental con ese tema. Esto le ayudará a no dispersarse, sino a concentrarse en el contenido y los intereses del estudiante. Debe elegir los materiales adecuados y planearlos con el tiempo suficiente para que al alumno le resulte útil, y ameno.

 Que no empiece a buscar nuevos hasta que domine los anteriores. Debe identificar las fortalezas y debilidades del alumno. Y, desde ahí, desarrollar la capacidad de hacer que el material complejo sea lo más simple y accesible posible. Desarrollar la habilidad, y capacidad para organizar un equipo de estudiantes. Un maestro no es sólo un “conductor” de conocimientos, sino también un líder que debe guiar, inspirar y motivar al niño. La motivación del estudiante va acompañada del discurso del maestro, la imagen que proyecta, su capacidad de persuasión para que el estudiante lo escuche con placer.

 La calidad en el lenguaje, la imagen de su presentación, y la presentación del material es clave en ello. Tambien todo ello, lo debe conectar con la vida cotidiana y que le resulte útil al alumno. El maestro debe ser “Ejemplo de vida” Y su enseñanza tanto teórica como práctica debe ser clara, con estrategias didácticas y pedagógicas para que el alumno comprenda cómo se pueden aplicar los conocimientos adquiridos. Un maestro con lenguaje prosaico en un aula, es la antítesis de la educación de calidad, y desencadena emociones negativas. No se puede ignorar la exigencia pedagógica del uso del lenguaje, porque la pedagogía consiste en la ausencia de indiferencia.

 El ideal de un maestro es que cada día aprenda palabras nuevas enriqueciendo su vocabulario, y es por lo que debe esforzarse. Aunque el lograrlo cuando se viene arrastrando un lenguaje deficiente desde la infancia, es seguirá siendo la exigencia pedagógica en boca de un maestro. No es que seamos demasiado estricto con este tipo de profesores, pero a la vez, no podemos ser indiferentes a esa huella imborrable que sembrara en los alumnos.

 

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