LA CIUDAD A OSCURAS,
Y LA LUZ EN MI MENTE
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagogico
Hispanoamericano”
Una vez entré a la casa y pensé, voy a encender la
computadora, pero no había electricidad. Y me encontré en completa oscuridad,
sin saber que hacer al ver que mis planes de regresar a casa para comenzar a
escribir se esfumaban, y que además me encontraba en completa oscuridad.
Acuéstate me dijo en forma de consuelo, no hay nada que puedas hacer. Recordé
aquellos lejanos tiempos idos cuando en mi infancia en el pueblo aun no
existían los focos, la electricidad en las casas y a las siete de la noche todo
mundo estaba en su catre esperando dormirse.
Pero hoy, es diferente, ya no soy aquel infante con miedos a
los fantasmas de la oscuridad y ante la falta de un servicio me dije “Es tiempo
de poner a trabajar al cerebro, así que preguntante ¿quién eres y cómo vives?
¿Por qué vivimos? Durante muchos años no respondí a esta pregunta de ninguna
manera; la pasé por alto. Mi consuelo lo llevaba como cliché en la boca “El
verdadero significado de la vida es amar, a cuanta chica se deje ser amada” –
No era ese amor que con los años vas comprendiendo “El dar”, a esa edad “Yo”
solo pensaba en recibir, sin sacrificar nada a cambio. Soy en parte el producto
de esa sociedad costumbrista en donde la mujer debía dar todo, y el hombre
dejarse querer por cuantas estuvieran dispuestas hacerlo.
Al termino de mi juventud comencé a reflexionar y aprender
sobre la vida y el amor. Entre mis aprendizajes me quedo claro que “El amor no
es un sentimiento, sino una virtud” No tienes que arder de pasión por cada
chica que vas conociendo y te sonríe coquetamente, sino que solo debes
devolverle la sonrisa y que ambos sigamos nuestro camino con alegría por el
bien recibido” – “No hay nada más importante en el mundo que las relaciones
entre las personas, sin buscar o exigir una intimidad” En medio de esta
reflexión a oscuras, la electricidad regreso en ese momento al hogar.
– Bueno me dije con
luz todos los humanos tenemos de nuevo la oportunidad de sentarnos frente a la
computadora y leer o escribir, si eres poeta a escribir poemas, si eres amante
de las letras escribir un artículo sobre un tema. Encuentra lo bueno, lo honesto, lo puro, para
hacer un pequeño rayo de luz en tu mente. En todas partes y en cada uno de
nosotros siempre hay un tema que nos inquita, está latente, presente. Si
empiezas a leer o a escribir se te convertirá en un habito “Todo en una persona
es un hábito” Y ese habito es complemento de la felicidad, por ejemplo “Hacer
el bien se convierte en un hábito” Observo mi pasado y me doy cuenta que
termine como cualquier persona normal, a veces intranquilo, en otras me tomo
las cosas con calma, me encanta ser sencillo, trato de hablar con la mayor
claridad posible para no generar confusión en quien me escucha.
Me ocupa y preocupa
el ver miles de jóvenes con carreras profesionales y sin trabajo, jóvenes que
han sido privados de sus sueños, o los que van a trabajar por un mísero sueldo
como base de su necesidad de sobrevivencia, es allí, cuando reflexiono en ¿Son
feliceses? Dicho de otra manera, sobre la gran mentira sobre la felicidad que
nuestra generación obligó a creer a sus hijos. El peor flaco favor que les
hemos hecho no son los precios inflados de las viviendas para que no puedan
comprarlas, o los montones de desechos peligrosos en todo el planeta que
tendrán que limpiar.
Es mentira que todo el mundo tiene que ser feliz. Hemos
inculcado a nuestros hijos, literalmente impreso en su mente, que la felicidad
es un estado natural de una persona, una condición necesaria para su vida. ¡Así
los hicimos infelices! La raíz del mal es la confusión de conceptos. Tenemos
una idea equivocada sobre qué es la felicidad y cómo se puede alcanzar. Lo diré
de inmediato: no tengo idea de qué camino te llevará a la felicidad. Pero sé
exactamente cuál de estos caminos no deberías tomar. Ellos son los que guían a
la generación de jóvenes de 20 años a través del mundo falso de las fotos
brillantes de Facebook, desde las borracheras hasta la degradación de su mente
y cuerpo.
Aclaro: “No soy puritano, ni ultra conservador” La realidad
nos golpea de frente, y es que los jóvenes de hoy están enfermos de vanidad,
bebidas, y de ideas de “Si, estudias serás exitoso, rico, vivirás lleno de
lujos, y si no estudias y deseas todo lo anterior metete de narcotraficante” La
gran mayoría de los jóvenes se alimenta mal “Chucherías y maruchan” No les
gusta leer, y hacen poco ejercicio. En cuanto al alcohol, casi una quinta parte
beben en cantidades peligrosas, y el número de borracheras entre los jóvenes ha
superado con creces a todas las generaciones anteriores. La posibilidad de
vivir más años ha crecido, pero ellos se empeñan en que su vida sea más corta
¿De dónde viene esta depresión, esta embriaguez y estos hábitos poco
saludables?
La respuesta es muy sencilla “Toda la sociedad, y los medios
de comunicación, los inspiraron en que la felicidad está en el consumo” Y, que
deben dedicarse de tiempo completo para conseguirlo o son insignificantes, y
por lo tanto infeliceses. Esto significa que, si conseguimos lo que queremos,
¡seremos felices! Mientras que la realidad en este país carente de
oportunidades y ellos como seres humanos siempre tendrán en su mente deseos
insatisfechos por su propia naturaleza. Si como humanos nos conociéramos en
nuestra naturaleza comprenderíamos que por cada deseo cumplido nos volvemos más
infelices. ¿Por qué? Debido a que los deseos no son constantes, la satisfacción
pasa rápidamente y la felicidad y el placer no son los mismos “Deseamos uno
nuevo”
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