LA INCERTIDUMBRE ¿DESTRUYE, TUS PROPOSITOS?
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director “Escuela
Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Crecer consiste en dejar de
lado gradualmente la ilusión de control y aceptar la incertidumbre como una
parte inevitable de la vida. Crecer no
se trata sólo de perder el sentido de omnipotencia y la ilusión de control.
Pero también una oportunidad para sentir relajación, para quitarnos el peso de
la responsabilidad, donde no todo depende sólo de nosotros. Aceptando la
realidad tal como es, observo y espero con anticipación lo que sucederá a
continuación. Ya no necesito subyugar la realidad a mí mismo: aprendo a
resistir la incertidumbre con interés y curiosidad. Al darnos la oportunidad de
afrontar la incertidumbre, nos abrimos a la posibilidad de tomar una decisión
informada.
Y luego, poco a poco, la
vida se vuelve verdaderamente nuestra: auténtica, llena de significado y
libertad. En la infancia, el mundo entero parece obedecernos. Más precisamente,
lo explicamos por cómo lo percibimos. La capacidad de explicar y comprender el
mundo está limitada por la experiencia y los conocimientos disponibles a esta
edad. Para simplificar la percepción, la psique crea un conjunto de reglas,
simplificaciones basadas en nuestra experiencia temprana de comunicarnos con adultos
importantes. Esta experiencia es diferente para cada uno y puede ser insegura y
caótica.
A menudo hay oportunidades limitadas para explorar, para aprender, lo
que es más eficaz para la supervivencia. Por ejemplo, una de las
"reglas" inofensivas (tenía esa ilusión): "Si ayudo a los demás,
ellos definitivamente me ayudarán cuando sea necesario". Esta regla es
conveniente y comprensible cuando es necesario mantener la ilusión de control,
justicia y seguridad, cuando no hay forma de soportar la ansiedad de la
incertidumbre, de afrontar la impotencia y el desamparo.
A medida que crecemos, a
menudo nos topamos con el hecho de que el mundo es más complejo de lo que
pensábamos. Las ilusiones (reglas) comienzan a reventarnos en la cara. En un
intento por volver al orden normal de las cosas, podemos incluso volvernos
manipuladores, resentidos o incluso castigar a otros por no seguir nuestras
“reglas” - Así intentamos recuperar la sensación de control y evitar afrontar
la realidad. A veces se llega al punto en que parecemos “entrenar” al mundo y a
las personas que lo habitan, sólo para no admitir nuestra propia impotencia y
otros sentimientos y emociones complejos.
La mayoría de las veces
dicen sobre la incertidumbre que es terrible, aterradora, insoportable y que al
menos cierta certeza es mejor que la incertidumbre. Para mí la incertidumbre es
muy diferente y no siempre es mala o aterradora. Hay mucha energía y libertad
en la incertidumbre. Es en la incertidumbre cuando demuestras de lo que
realmente estas hecho, es decir si cuentas con el coraje, la voluntad para
seguir adelante, hay fuerza para superar, pero el resultado no está del todo
claro. Por ejemplo: Entras con deseo a la Universidad a estudiar. Tienes las
ganas, el interés en la carrera que has seleccionado, pero no tienes del todo
claro en quien te convertirás cuando la finalices, o si realmente te resultara
conveniente.
Por el momento estas
conforme, pero tu futuro es incierto. Sera durante el proceso cuando a medias
llegues a comprender las perspectivas que pueda ofrecerte, y seguirán siendo no
del todo claras. Esto es similar a cuando en la escuela el maestro te pide que
escribas un ensayo, pero solo te dice por dónde empezar sin saber si podrás
terminarlo. Así, que comienzas a investigar, y vas escribiendo conforme
entiendas el tema dejando que tus pensamientos fluyan, incluso dejando que la
redacción vaya viviendo su propia exposición.
Ahí, es donde está inmersa la incertidumbre,
es esa excitación, mucho interés, impaciencia, alegría, molestia. Hay muchas
cosas que te dan la fuerza para lograr resultados, aunque al final del proceso
no te garantice lograr un buen ensayo. Al final puedes reflexionar que el tema
y su proceso no te dio el resultado esperado debido a que conforme fuiste
investigando el interés se fue apagando, y que el tema elegido en realidad no
era lo que deseabas elegir, pero había que elegir y, rápido. Por lo general
cuando la persona elige una cosa gana algo bueno o pierde algo bueno, pero no
se puede quedar inmóvil en la incertidumbre de no elegir.
A mayor carga de
responsabilidad, es mayor la incertidumbre. Por ejemplo: Hay situaciones en las
que no quieres nada, nada de nada. Aunque parece que quieres algo, no está
claro qué es. Una especie de nube empaña tu mente. Y entonces surge la pregunta:
¿por qué no quiero nada? A veces hay que tocar fondo porque el único camino
desde allí es hacia arriba. Probablemente, en un estado de incertidumbre de los
deseos, que puede ir acompañado de aburrimiento, tristeza, hay un momento positivo:
permitirse no querer nada en absoluto y estar en este vacío por el deseo. Y
aparecerá, porque incluso en el vacío aparece algo allí, lo que deseas y con
ello la incertidumbre.
En el aula de la escuela
tradicional, en lo general el maestro siempre tiene la razón, y si se equivoca,
sigue teniendo la razón “Esas son las reglas” Por eso se genera mucha
incertidumbre en responder de acuerdo a la verdad del maestro. En este tipo de
educación se abandona el principio natural del ser humano “Cada uno es diferente
y cada uno tiene su propia mente” – No es posible leer, los pensamientos de
otra persona. El alumno aprendió una cosa y el maestro quiere le contesten otra
porque así es para él. Al darnos la oportunidad de afrontar la incertidumbre,
nos abrimos a la posibilidad de tomar una decisión informada. Y luego, poco a
poco, la vida se vuelve verdaderamente nuestra: auténtica, llena de significado
y libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario