LOS PECADORES, SERAN ENVIADOS AL INFIERNO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El mal moral nos hace
cuestionar constantemente el valor de las personas y el mundo en donde vivimos con
tanto desastre y crueldad, ¿realmente estamos en un buen lugar? Pero ¿porque
solo lo cuestionamos en su valor moral? – Por la desesperación, y la sensación
que no estamos seguros, y que esta forma de vivir no tiene sentido, no es vida.
Algunas personas incluso lo atribuyen al final de la vida como la conocemos, y
desde esta perspectiva unos más expresan que sería bueno que de una vez y por
todas acabaran con la humanidad para que deje vivir a los otros seres vivos.
Pero el vivir como lo sentimos sin etiquetarlo ¿Es bueno, o malo?
¿Seriamos capaces los humanos en
reconciliarnos? Friedrich Nietzsche y San Agustín escribieron sus teorías sobre
el como la sensibilidad hacia lo bello (y lo terrible) ayuda a encontrar
significado en todas las manifestaciones de la vida, sin embargo, lo que
escribieron quedo para ellos, y unos cuantos lectores que se preocupaban por la
vida, la familia, amigos, comunidades, etc. Los humanos actuales dedicamos las
neuronas y atención a las situaciones políticas, los asesinatos, robos,
violaciones y para ello desde el momento en que despertamos por la mañana revisamos
periódicamente las noticias sobre las últimas tragedias, y antes de dormir
regresamos a esa revisión.
Diario encontramos noticias
sobre lo que sucede que nos afectan, y nos llevan a la desesperación. Por
ejemplo, la noticia más impactante de la mañana es que violaron y mataron a una
niña, o se agarraron a balazos y murieron infantes o que se metieron a una casa
y la autoridad cuando fue a levantar su carpeta de investigación encontró hasta
el gato con el tiro de gracia en su cabeza. ¿Por qué es tan terrible, el humano
con el que nos tocó convivir? Es la pregunta que no encuentra respuesta y eso
nos mete en la desesperación, el miedo a salir a la calle. Ya no importa a que
distancia nos encontremos del hecho, o si realmente estamos acerca de este tipo
de amenaza “Esto nos importa, esto nos pesa en la mente”.
Cualquiera podría
preguntarse ¿Qué valor real tiene en este momento nuestra vida? ¿Estamos
viviendo en el lugar correcto, o lo mejor es recoger lo que podamos y
marcharnos? Esto también está estrechamente relacionado con la cuestión de cuál
es el sentido de todo esto. ¿Deberíamos preocuparnos por esto, o dejar que el
agua sucia siga corriendo para que se limpie el rio de sangre? Quizás
deberíamos mirar la vida sin juzgar y encontrar valor sólo en nuestras propias
vidas o en las vidas de nuestros seres queridos. Después de todo, muchos
podrían decir que el valor en sí es lo que creamos. Sin embargo, no pregunto si
el valor depende únicamente de nosotros o no.
Pregunto ¿Qué valoramos o
deberíamos valorar? Incluso si pensamos que el valor es algo que hacemos, o que
en algún sentido está relacionado con el placer que los seres humanos desean
satisfacer, y el instinto les gana su partida a los controles de su psique.
Podemos preguntarnos ¿Hacia qué debería dirigirse esa actividad valorativa o de
qué podríamos obtener placer? Alguien dirá: “Es desafortunado lo que nos
sucede, pero no hay remedio y hay que sobrevivir en ello” Pero por supuesto que
esta sentencia nos afecta a todos, sobre todo aquellos que valoramos la vida,
la familia, los amigos, etc. Esta afirmación a mi entender me parece
extremadamente estrecha de miras.
Sospecho que hay muy pocas
personas que estarían completamente satisfechas si ellos y sus seres queridos
estuvieran a salvo mientras el resto del mundo está siendo masacrado. La vida
como hoy la percibimos con tantas situaciones conflictivas es que la gran
mayoría de las personas preferimos cerrar la boca, encerrarnos en casa y creer
que esta situación pasara pronto. Creemos que somos parte de este mundo al que
llamamos los buenos, y los otros los malos, pero al final con nuestra actitud
contribuimos con esos malos para ellos hagan más sanguinario su trabajo, y cada
vez nuestra vida y libertad se va limitando, y encerrando entre cuatro paredes
disminuyendo el valor de nuestra vida, y el tiempo del que disponemos para
vivirla. Y si nuestras propias vidas no van bien, poder recurrir al valor de la
paz de dejar hacer, dejar pasar, puede ser un importante amortiguador contra la
desesperación, recurriendo a la justificación.
Una sociedad que se ha
sintonizado con la percepción, y el miedo, y que abarca lo bueno, lo malo, lo
sublime de su oración a los santos, lo dramático de sus expresiones sobre lo
que sucede, lo cómico de la forma en creer que se resuelve, y muchos otros
conceptos. Existe el cliché muy trillado de que los padres son los únicos
culpables por descuidar los valores en su hogar. ¿Creen acaso que a esto se
debe todo?, y ¿El valor de bienestar, el estatus social, personal, su esfera
personal, sus límites, y con todos los que están conectados? No somos capaces
de explicar lo que nos seduce como seres humanos gracias a la ignorancia
colectiva que nos limita, y desarrollamos una frágil personalidad con la
caminamos por esos caminos estrechos conocidos como sentimientos,
insatisfacciones, lo que es realmente significativo en nuestra vida.
La realidad, es que las
personas no somos tan buenas como aparentamos, y nuestra tendencia en los
próximos años es empeorar por lo que el valor moral caerá en su equilibrio al
cuadrante negativo en las interacciones de los humanos. Conforme justificamos
lo malo de la sociedad, el valor moral se va desgastando, y la nueva generación
termina por valorarlo como el camino correcto, por lo que ahora se valora como
mezquino mañana se aprecia en la característica humana deseada alcanzar. Lo
bello de la vida siempre está al alcance de nuestras manos, por ejemplo, al
salir a la calle, observe lo bello que resplandece el pasto verde en un jardín,
los pájaros cantando en los árboles, los perros ladrando molestos, el gato
buscando comida en la basura de la esquina.
Ahí, esta todo, solo es
cuestión de absorberlo todo, confiar en los otros seres vivos (Podrían pensar
que es una reflexión personal de tipo espiritual, y que es mero vacío
existencial insostenible en esta situación) Bueno, desde este camino, diré en
mi defensa lo que sucede, ¿está en los
planes de Dios? ¿Si, los sentimientos en los humanos se van perdiendo, es plan
de Dios? ¿El mundo común, es tanto para los que son buenos y los malos, por lo
que es parte de ese plan del que se nos habla San Agustín, con respeto al libro
del Genesis? Y al final el mundo se purificará para reiniciar los tiempos
armoniosamente. Pero Nietzsche nos alertó con su frase “Dios ha muerto”, y San
Agustín supone que todos los pecadores serán enviados al infierno.
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