lunes, 6 de enero de 2025

 

EL ARTE DE SER JEFE O EMPLEADO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano- FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Independientemente de lo que digan, usted y yo sabemos que, de hecho, toda la humanidad está dividida en dos grupos desiguales: jefes y subordinados. Y si todos conocen la posición poco envidiable de los subordinados, entonces, ¿quién puede decir sobre la difícil situación de los “Jefes” La palabra "jefe" de alguna manera huele fuertemente a "privilegio" pero lo que no saben, es que la gran mayoría de los subordinados sienten lastima por ellos y mencionan con desprecio que se les subió a la cabeza el puesto, siendo un simple gato ¿Alguna vez has pensado que si una persona no obedece a nadie y nadie le da instrucciones, entonces cómo se decide qué hacer en un trabajo?

 Imagina una persona que es jefe de sí misma, él se ordena, y lleva a cabo sus decisiones. Es al mismo tiempo jefe y subordinado, todo en el mismo cuero. Y si antes, cuando cualquier jefe formaba parte de la pirámide jerárquica y de una forma u otra dependía de sus compañeros superiores, y estaba obligado a coordinar sus decisiones con ellos, el grado de su libertad personal, curiosamente, era aún mayor, y presumía en ser capaz de quitarle el empleo a un subordinado por su simple gusto. Las empresas comenzaron a estudia la jerarquía ante tanto fracaso y nombro o apareció un líder con todos sus lados buenos y malos.

 - Vivimos tiempos muy interesantes, en los que existen (y coexisten) diferentes mecanismos, métodos y estilos de liderazgo. Los directores de empresas antes poderosas, pero ahora moribundas alquilan espacio de producción a jóvenes empresas privadas con la esperanza de arreglar las cosas a su costa, y así surge una simbiosis entre lo viejo y lo nuevo, una especie de unidad y lucha de opuestos. En general, la vida, como dicen, es posible. Y en este contexto escogido surge un tipo de líder que no quiere vivir su tiempo, sino disfrutar de la vida en su aspecto material. Para algunos, el objetivo es obtener superbeneficios (en nuestro país, el dinero todavía no equivale a educación, habilidades, etc.), para otros, es desarrollar su potencial.

 La teoría de la gestión ha identificado durante mucho tiempo los principales estilos de gestión: autoritario, liberal, democrático, permisivo. Estos estilos dependen de la motivación principal del líder, su enfoque: en la producción, en las relaciones humanas, en ambos o en ninguno. ¿Qué estilo de comportamiento se adapta mejor a las necesidades de la época y si es adecuado para un nuevo tipo de líder moderno?

 Por extraño que parezca, no hay una respuesta definitiva. Probablemente, el líder debería ser lo suficientemente flexible y tener el máximo número de opciones en su arsenal conductual. Se sabe, por ejemplo, que un estilo de liderazgo autoritario se justifica en la etapa inicial del desarrollo de una organización, cuando las relaciones con los subordinados aún no se han establecido, cuando el negocio recién comienza, cuando aún no hay un equipo. Y el mismo estilo autoritario es apropiado cuando la producción está muy organizada y no hay necesidad de discutir algo colectivamente. Todo esto se puede leer en cualquier libro de texto de gestión gerencial. Es mucho más importante entender qué es realmente: un líder.

 ¿Qué imaginan en su mente las personas obsesionadas con el deseo de llegar a la cima? Unos anhelan más dinero, otros aseguran que no mucho, contar con una oficina grande, un poco más de responsabilidad. Pero al mismo tiempo, se trata de una persona que no tiene: la capacidad de cuidar sólo de uno mismo, ni quiere pagar horas extras, solo piensa en regresar a su casa candado de tantas horas de abajo. Para un verdadero líder, lo que le deleita es disfrutar en la empresa su poder. Comprende que al salir de ella pierde ese poder. Exige a los trabajadores que se mejoren, les va quitando su libertad personal, y si el trabajador no acata sus órdenes lo sustituye de inmediato. ¿Por qué un líder no es eficaz? Por su miedo a perder el poder, perder el control de la situación; perder riqueza y (o) salud; demostrar ser insolvente ante el dueño de la empresa. Su falta de personas con ideas afines (esto crea una atmósfera de desconfianza en la empresa) problemas de carácter personal, cuando las relaciones en la familia se retraen”

 Hay lideres tiranos y dominadores. Los hay que se cuecen en su propio jugo (esto crea un caos interno: falta de contacto con colegas, socios) Los hay intolerantes, los que exigen todo a prisa, los que tienen baja auto estima, y siempre están hablando de que los trabajadores no piensan y necesitan mayor capacitación. Hay que no acepa la opinión de otros, el pesimista, el carismático. El de alta auto estima, de la buena palabra en sus discursos y malo en su acción, al que nadie le tiene confianza. El que le gusta estar entorpeciendo el trabajo, el que siempre habla negativamente de todas las personas.

 El optimista, el que anda siempre oyendo lo que platican los empleados, el que se preocupa por la felicidad de los empleados y la suya propia. El ambicioso. - La existencia de un jefe implica la presencia de subordinados, que son mucho más numerosos que los directivos. Las personas sufren porque no son valoradas, no escuchadas, no consideradas, ignoradas, mal pagadas, obligadas a hacer horas extras, molestadas en casa, menos valoradas que otros empleados, están a punto de ser despedido, etc. Un subordinado que se muestra indiferente hacia su jefe es un fenómeno poco común. La mayoría de las veces, los subordinados están ligeramente preocupados por su líder; están, por así decirlo, "subordinadamente preocupados".

 Tomar conciencia, vivir y darse cuenta de la actitud contradictoria hacia el jefe requiere mucho esfuerzo y tiempo por parte del subordinado. La vida bajo liderazgo puede volverse más tranquila e incluso alegre si se tienen en cuenta algunas características de las relaciones humanas y se siguen algunos consejos. También es importante decidir qué tan valiosos son para usted su lugar de trabajo y su tranquilidad.  - Los deseos de los subordinados dependen del tipo de empleador. Hay deseos para los subordinados que son apropiados en cualquier organización. Por ejemplo, cumplimiento claro de su rol. El respeto a la subordinación implica también tacto y ausencia de tendencias competitivas. Un buen subordinado, aunque se sienta más inteligente que su jefe, hará todo lo posible para demostrar su seguridad.

 Preferiría ser un asistente que un competidor que acecha. – Tolerancia: No olvides que el jefe es una persona. Su estado de ánimo y su salud pueden cambiar. También es recomendable recordar que bajo ningún concepto se debe buscar justicia en el trabajo. Renuncia a toda esperanza. Puedes buscarlo en silencio, pero no aquí. Recuerda que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. El poder siempre es un poco misterioso. "Es mejor la injusticia que el desorden." Por cierto, a menudo sucede que primero buscas justicia y luego otro lugar de trabajo. Y no hay por qué entristecerse por esto, ya que la justicia es siempre relativa y subjetiva. Simplemente cálmate y acepta a tu jefe tal como es. Por supuesto, puedes aconsejarle algo, pero sólo después de que te lo pregunte.

 – La disciplina, comienza con la capacidad de llegar a tiempo al trabajo. 10-15 minutos antes del inicio de la jornada laboral, y no 10-15 minutos después. Esta capacidad tranquiliza enormemente a los directivos. En cuanto a la iniciativa, debe ser apropiada y oportuna. Cada empleado debe contribuir a la solución del problema de producción. “Si no eres parte de la solución, entonces eres parte del problema” A algunos jefes les gusta que los subordinados sean abiertos y sinceros, incluso sino están de acuerdo en algo. Los desacuerdos ocultos crean tensión y estropean la atmósfera general del equipo. Un empleado que siempre está de acuerdo con el jefe no es bueno para la empresa. Un sabio chino dijo que "un eco responde a cualquier cosa, pero una sombra no crea nada” Los mismos chinos dicen que la devoción ciega no está lejos de la traición. Así que no tengas miedo de tener tu propia opinión e incluso expresarla en ocasiones.

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