jueves, 23 de enero de 2025

 

PADRES QUE NO AYUDAN Y SI DAÑAN

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director “Escuela Normal del Pacificio” Ex Drector Gneerall “Instituto Pedagogico Hispano americano”.

 Es un hecho comprobado que cuanto más difícil sea la experiencia infantil de un niño, más problemas de todo tipo, y enfermedades tendrá cuando sea adulto. Los padres que dañan la vida del infante terminan por hacerlo infeliz cambiándole toda su vida. Unos padres que rechazan a su hijo sin importar la edad a la que lo hagan, el infante vivirá con esto hasta que se da cuenta de que hay un problema en su salud mental. A nadie le gusta ser rechazado, y esto va acompañado de un sentimiento de ser un inútil. Le genera dolor, incertidumbre, resentimientos, etc. 

 Las circunstancias bajo las cuales ocurre para cada infante son siempre diferentes, a pesar de las aparentes similitudes en apariencia, y el grado de daño mental depende de su capacidad para soportarlo o sobrellevarlo, y de su capacidad para salir de la situación con las menores pérdidas. Crecerá, pero en su interior arrastrara esa experiencia como si aún estuviera viviéndola en su presente tratando de esconderla, como si nunca le hubiera pasado nada, vive reprimiendo sus sentimientos, su malestar en lo más profundo de su alma. 

 Cuando el niño se hace adulto y recibe un rechazo revive ese conflicto del pasado y es muy posible que estalle. Las personas en su experiencia popular argumentan que el tiempo todo lo cura o sana, sin embargo, el revivir la experiencia genera tristeza al chocar el pasado con su presente. Los daños del pasado generan melancolía que es impulsada por las experiencias nueva haciéndolas estallar, son esos viejos sentimientos que no han sido borrados de la mente, y que nos dicen “Hay que seguir viviendo” “Haz a un lado tus sentimientos y dedícate a vivir el presente, olvidándote del pasado”

 Un niño rechazado por sus padres, por sus maestros, amigos llevara esta experiencia dentro de sí toda su vida, en su alma. Esos recuerdos impregnados en sus sentimientos lo harán que luche contra sí mismo criticándose, sintiéndose un inútil, devaluándose sin cesar buscando convencerse que él es así y es el único culpable de lo que le sucede, de sus fracasos, decepciones. El niño rechazado por sus padres, maestros, amigos gasta demasiada energía vital en sus pensamientos lo que le impide concentrarse en su vida y aprender en la escuela, al considerarse un niño malo, sin capacidad, inteligencia, y va cerrando su mundo a la felicidad, amor, cariño, como resultado, se aísla, no socializa, y vive una vida completamente diferente a la que podría haber vivido con unos padres amorosos.

  Bloquea todo tipo de sentimientos positivos, y sus sensaciones placenteras es disfrutar al ver a otro niño maltratado por sus padres. Ya no cree en sí mismo, no cree en el amor de sus padres, piensa que nadie lo necesita, nadie lo ama, y si quiere sobrevivir lo debe hacer por su propia cuenta, sin ayuda de nadie. Es un niño que ha perdido su libertad, integridad, derecho a la plenitud para disfrutar su infancia, y esto significa que dentro de él ya no hay lugar para todas las personas, y a veces ni para sí mismo. Comienza ese viaje con final impredecible en busca de sensaciones que le den sentido a su vida.

 Su vida se ve desfavorecida al llegar a la adolescencia, y los placeres lo empujan a sensaciones provocadoras. Son muy frecuentes los rechazos por parte de los padres sin que ellos se den cuenta del momento y la circunstancia en la que lo provocan en mayor o menor medida, lo que sí es claro es que afecta la salud mental del infante, le baja su auto estima y es fácil presa de los delincuentes. El rechazo de los padres deforma la personalidad del infante sobre todo por ser un niño que no cuenta con la capacidad para defenderse. Ello va influir en su comportamiento posterior con acciones negativas en la sociedad. Cuando los padres golpean, humillan, se vuelven agresivos según el estado de ánimo, culpan, le reprochan al infante la comida que les dan, los controlan autoritariamente, les gritan, golpean, insultan, les tiran con cosas, los intimidan mostrando ese desprecio.

 El infante se considera una persona indigna. El niño bajara la cabeza y sus defensas perdiendo su voluntad, reprimiendo sus sentimientos, negando sus necesidades. El infante vivirá silencioso, indignado, como un ratón escondido en un rincón de su hogar. Al no ser capaz de tomar sus propias decisiones y sentirse en ese desamparo romperá el circulo consumiendo alcohol, drogas. Sus padres abusan verbalmente diciendo que es un inútil, que nació defectuoso, que nadie lo quiere. Los devalúan, subestiman, le niegan sus sentimientos.

 Son ese tipo de padres quienes realmente le van formando esa red que lo atrapara como trampa cuando sea adolescente y caiga en las manos de rufianes en donde ese adolescente buscara demostrar su valía. Son niños traicionados por sus padres, que nunca los desearon y no se protegieron para que la mujer no quedara embaraza. Son niños que el padre los golpea y la madre avala ese comportamiento por su macho al que se aferra para no ser ella la golpeada. Son niños que nadie les enseña, nadie les explica sobre sus derechos y crecen como zacate en un pavimento sin ningún apoyo.

 Son infantes agotados emocionalmente, reprimidos, abusados en donde los padres violan cualquier limite, deciden por él, interfieren en su comunicación, no le dan paz, interfieren en todo, le quitan y hacen por él. Estos niños no tienen infancia por lo que no pasan las etapas necesarias para el desarrollo mental. Están agotados emocionalmente y desperdician su energía mental en tareas no infantiles. Atrás de este tipo padres esta un niño que fue igualmente abusado. – Son padres que destruyen por el placer de venganza infantil que ellos sufrieron. Las personas se preguntan ¿Cómo podemos sanar a esos padres?

 Debido a la deformación de su personalidad, en la que siendo niños se vieron abandonados y abusados, este tipo de lesiones siendo adultos no tienen cura y permanecerán en su mente de por vida. No son capaces de olvidar, toda su vida gira en experiencias negativas.  Detrás de todo esto, hay miedo de perder su reputación, su don de mando, machismo, falta de confianza en sí mismo, ser criticado por débil en carácter, baja auto estima, incertidumbre, y creen que su hijo al igual que él, no merece el triunfo en la vida por eso lo bloquea desde su infancia inconscientemente.

 En su   mente negativa está el recuerdo de los castigos recibidos por sus errores en su infancia, sus padres que lo culpaban por todo, lo avergonzaban delante de sus amigos. En la infancia, la falta de apoyo y la condena de los padres en situaciones difíciles reduce la confianza del niño en sus capacidades y desarrolla el miedo al fracaso. La capacidad de sobrevivir a experiencias negativas y sacar ciertas conclusiones es natural para el crecimiento y la maduración interna. Una persona siempre tiene la opción de sufrir o no sufrir por una mala experiencia. Consultar a un psicólogo o psicoterapeuta puede ayudar a controlar el problema.

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