PADRES QUE NO AYUDAN Y SI DAÑAN
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director “Escuela Normal del Pacificio” Ex Drector
Gneerall “Instituto Pedagogico Hispano americano”.
Es un hecho comprobado que
cuanto más difícil sea la experiencia infantil de un niño, más problemas de
todo tipo, y enfermedades tendrá cuando sea adulto. Los padres que dañan la
vida del infante terminan por hacerlo infeliz cambiándole toda su vida. Unos
padres que rechazan a su hijo sin importar la edad a la que lo hagan, el
infante vivirá con esto hasta que se da cuenta de que hay un problema en su
salud mental. A nadie le gusta ser rechazado, y esto va acompañado de un
sentimiento de ser un inútil. Le genera dolor, incertidumbre, resentimientos,
etc.
Las circunstancias bajo las
cuales ocurre para cada infante son siempre diferentes, a pesar de las
aparentes similitudes en apariencia, y el grado de daño mental depende de su
capacidad para soportarlo o sobrellevarlo, y de su capacidad para salir de la
situación con las menores pérdidas. Crecerá, pero en su interior arrastrara esa
experiencia como si aún estuviera viviéndola en su presente tratando de
esconderla, como si nunca le hubiera pasado nada, vive reprimiendo sus
sentimientos, su malestar en lo más profundo de su alma.
Cuando el niño se hace
adulto y recibe un rechazo revive ese conflicto del pasado y es muy posible que
estalle. Las personas en su experiencia popular argumentan que el tiempo todo
lo cura o sana, sin embargo, el revivir la experiencia genera tristeza al
chocar el pasado con su presente. Los daños del pasado generan melancolía que
es impulsada por las experiencias nueva haciéndolas estallar, son esos viejos
sentimientos que no han sido borrados de la mente, y que nos dicen “Hay que
seguir viviendo” “Haz a un lado tus sentimientos y dedícate a vivir el
presente, olvidándote del pasado”
Un niño rechazado por sus padres, por sus
maestros, amigos llevara esta experiencia dentro de sí toda su vida, en su
alma. Esos recuerdos impregnados en sus sentimientos lo harán que luche contra
sí mismo criticándose, sintiéndose un inútil, devaluándose sin cesar buscando
convencerse que él es así y es el único culpable de lo que le sucede, de sus
fracasos, decepciones. El niño rechazado por sus padres, maestros, amigos gasta
demasiada energía vital en sus pensamientos lo que le impide concentrarse en su
vida y aprender en la escuela, al considerarse un niño malo, sin capacidad,
inteligencia, y va cerrando su mundo a la felicidad, amor, cariño, como
resultado, se aísla, no socializa, y vive una vida completamente diferente a la
que podría haber vivido con unos padres amorosos.
Bloquea todo tipo de sentimientos positivos, y
sus sensaciones placenteras es disfrutar al ver a otro niño maltratado por sus
padres. Ya no cree en sí mismo, no cree en el amor de sus padres, piensa que
nadie lo necesita, nadie lo ama, y si quiere sobrevivir lo debe hacer por su
propia cuenta, sin ayuda de nadie. Es un niño que ha perdido su libertad,
integridad, derecho a la plenitud para disfrutar su infancia, y esto significa
que dentro de él ya no hay lugar para todas las personas, y a veces ni para sí
mismo. Comienza ese viaje con final impredecible en busca de sensaciones que le
den sentido a su vida.
Su vida se ve desfavorecida
al llegar a la adolescencia, y los placeres lo empujan a sensaciones
provocadoras. Son muy frecuentes los rechazos por parte de los padres sin que
ellos se den cuenta del momento y la circunstancia en la que lo provocan en
mayor o menor medida, lo que sí es claro es que afecta la salud mental del
infante, le baja su auto estima y es fácil presa de los delincuentes. El
rechazo de los padres deforma la personalidad del infante sobre todo por ser un
niño que no cuenta con la capacidad para defenderse. Ello va influir en su
comportamiento posterior con acciones negativas en la sociedad. Cuando los
padres golpean, humillan, se vuelven agresivos según el estado de ánimo,
culpan, le reprochan al infante la comida que les dan, los controlan
autoritariamente, les gritan, golpean, insultan, les tiran con cosas, los
intimidan mostrando ese desprecio.
El infante se considera una
persona indigna. El niño bajara la cabeza y sus defensas perdiendo su voluntad,
reprimiendo sus sentimientos, negando sus necesidades. El infante vivirá
silencioso, indignado, como un ratón escondido en un rincón de su hogar. Al no
ser capaz de tomar sus propias decisiones y sentirse en ese desamparo romperá
el circulo consumiendo alcohol, drogas. Sus padres abusan verbalmente diciendo
que es un inútil, que nació defectuoso, que nadie lo quiere. Los devalúan,
subestiman, le niegan sus sentimientos.
Son ese tipo de padres
quienes realmente le van formando esa red que lo atrapara como trampa cuando
sea adolescente y caiga en las manos de rufianes en donde ese adolescente
buscara demostrar su valía. Son niños traicionados por sus padres, que nunca
los desearon y no se protegieron para que la mujer no quedara embaraza. Son
niños que el padre los golpea y la madre avala ese comportamiento por su macho
al que se aferra para no ser ella la golpeada. Son niños que nadie les enseña,
nadie les explica sobre sus derechos y crecen como zacate en un pavimento sin
ningún apoyo.
Son infantes agotados
emocionalmente, reprimidos, abusados en donde los padres violan cualquier
limite, deciden por él, interfieren en su comunicación, no le dan paz,
interfieren en todo, le quitan y hacen por él. Estos niños no tienen infancia
por lo que no pasan las etapas necesarias para el desarrollo mental. Están
agotados emocionalmente y desperdician su energía mental en tareas no
infantiles. Atrás de este tipo padres esta un niño que fue igualmente abusado.
– Son padres que destruyen por el placer de venganza infantil que ellos
sufrieron. Las personas se preguntan ¿Cómo podemos sanar a esos padres?
Debido a la deformación de su personalidad, en
la que siendo niños se vieron abandonados y abusados, este tipo de lesiones
siendo adultos no tienen cura y permanecerán en su mente de por vida. No son
capaces de olvidar, toda su vida gira en experiencias negativas. Detrás de todo esto, hay miedo de perder su
reputación, su don de mando, machismo, falta de confianza en sí mismo, ser
criticado por débil en carácter, baja auto estima, incertidumbre, y creen que
su hijo al igual que él, no merece el triunfo en la vida por eso lo bloquea
desde su infancia inconscientemente.
En su mente negativa está el recuerdo de los
castigos recibidos por sus errores en su infancia, sus padres que lo culpaban
por todo, lo avergonzaban delante de sus amigos. En la infancia, la falta de
apoyo y la condena de los padres en situaciones difíciles reduce la confianza del
niño en sus capacidades y desarrolla el miedo al fracaso. La capacidad de
sobrevivir a experiencias negativas y sacar ciertas conclusiones es natural
para el crecimiento y la maduración interna. Una persona siempre tiene la
opción de sufrir o no sufrir por una mala experiencia. Consultar a un psicólogo
o psicoterapeuta puede ayudar a controlar el problema.
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