sábado, 18 de enero de 2025

 

EL PUESTO POLITICO DESGASTA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

 El clásico italiano Vilfredo Pareto entendía la dinámica social como una lucha entre élites para controlar las palancas del poder. Para él las elecciones representaban un momento de la competencia entre las élites en el gobierno frente a las élites subordinadas que intentan desplazarlas. En la democracia, la elección es un ritual para rotaciones pacíficas, para cambios sin violencia. Pero una vez realizadas se inicia otra fase, que es la de asignación de cargos de prevalencia entre los grupos en la palestra.

 Es un paso tanto o más difícil que la lucha electoral externa en donde los elegidos se sienten ungidos por ser los preferidos argumentando un trabajo pre-electoral tan eficaz que nadie hubiera sido capaz de igualar. Por otro lado, no debemos olvidar que la derrota es huérfana. En la victoria los escaños y cargos se atribuyen de forma precisa, siguiendo las reglas de juego legales. Los votos deciden las cuotas de poder, tamizados por el peso de las circunscripciones y el sistema de reparto de escaños, sobre todo en regidurías y plurinominales.

 Después aparece la fase interna de su interpretación, que siempre da lugar a luchas por la reorientación de espacios de influencia interna, y asignación de puestos. Resolver este asunto es la cuestión más difícil a la que se enfrentan los partidos políticos. Michels advirtió de las resistencias de las oligarquías interiores para ajustarse a los cambios de las corrientes sociales. Las jerarquías consolidadas se resisten tenazmente a ceder cuotas de influencia aun en contextos que evidencian su desajuste a las prioridades sociales.

 Prefieren que su organización se hunda antes que abandonar el poder, aquí tenemos el caso concreto de las tres carabelas de Cristóbal Colon representadas por el PRI/PAN/PRD. Quienes arrastraron a sus siglas hacia la decadencia imparable y sólo sucesivas derrotas considerables propiciarón las condiciones para que otro grupo que ofreció ser renovador pudiera reemplazarlos. Las últimas elecciones se han evidenciado que todos los partidos tienen mucho que cambiar. Ninguno arrojó resultados homogéneos que revalidaran a sus dirigentes de forma generalizada (Fue una derrota general, y al final se repartieron el botín).

 En unos estados, municipios, en determinadas regiones rurales, en ciertos tipos de tamaños y localizaciones territoriales han estado bien, algunos partidos, y en otros no han pasado de resultados aceptables, mientras que, en otros, han fracasado sin atenuantes. Extraer las lecciones de los hechos no les a sido fácil, los afectados se resistirán al límite de sus fuerzas. Chantajean con la amenaza de la escisión, la disidencia y el desgaste.

 Es el momento, si no de los estadistas, al menos de los grandes políticos, la piedra de toque de los dirigentes con visión de futuro, será difícil sortearla y querrán subirla de frente olvidándose que la piedra es liza y no existen escaladores experimentados sino mas bien acostumbrados en el arte de embute. Nadie tiene, como la vieja Democracia Cristiana italiana, un código Cencelli que mida exactamente la influencia interna de cada corriente y de cada notable. Han de sacar su visión, esa característica que Isaiah Berlín detectaba en los grandes líderes, la capacidad de sintetizar creativamente todos los desafíos en juego.

 Que los partidos lo hagan bien es muy importante para el futuro de México. Ya que la persecución de sus intereses personales, son los que los hunden, su falta de sensibilidad social y sobre todo su marcha poco digna por la vida, buscándose que avancen en un contexto de libertad competitiva y alto interés por la vida pública, para que el elector realmente sienta la necesidad de salir a votar y no lo perciba como dinero y tiempo perdido.- Como demostró la baja participación pasada en la mayoría de los partidos -, puede conducir de forma indirecta a la preservación de los intereses de un solo grupo privilegiado de sociedad. Por eso es deseable que afronten su rotación interna de élites y renueven sus ofertas políticas, por el bien de todos los mexicanos.

 Mientras la libertad no sea completa para todos, la revolución no habrá terminado o, si hubiere terminado, dejaría en herencia la necesidad de una nueva revolución. Y la bandera de la revolución de los vencedores del momento, enseñoreados del gobierno, deberá pasar a las manos de las oposiciones más avanzadas que quedaron fieles a la causa de la libertad, -hasta el día que ésta triunfe en una humanidad fraternal que no sepa ya de dominadores y de súbditos, de explotadores y de explotados.

 Votar por un político. - Esto es como cuando contratas un viaje para llegar en un hotel de cinco estrellas. - No me interesa nada de lo que pueda pasar en el hotel, como tampoco interesa si es de cinco estrellas; ya que todos sabemos será de dos y las demás desaparecerán del firmamento. El circo que se monta puede llegar a ofender a la inteligencia. Me importa un bledo lo que ocurra en la isla de los elegidos. Me aburren, y lo que es peor: me molesta que nos tomen por imbéciles. No soy un excéntrico. El entretenimiento de calidad existe y somos mayoría los que lo exigimos. Por ello basta de alimentar la población con pienso.

 PD. Vilfredo Federico Damaso Pareto es un ingeniero, economista y sociólogo italiano. Uno de los fundadores de la teoría de las élites: “El 20% del esfuerzo produce el 80% del resultado y el 80% restante del esfuerzo produce sólo el 20% del resultado”. - “Si un individuo ha matado o intentado matar a otro, entonces la compasión de nuestros filántropos se dirige únicamente hacia el asesino. Nadie llora a la víctima, pero se preocupa por el asesino. ¿No trató el tribunal con demasiada dureza al pobre hombre? ¿Cómo soportará él, el desafortunado, el “tormento moral”? ¿Volverá pronto a la sociedad, donde podrá reanudar abiertamente sus “hazañas”?

 - "Nadie dice que quienes están en el poder tienen una cantidad infinita de riqueza material a su disposición, pero se comportan como si existiera tal oferta". - “La naturaleza diversa de los hombres, combinada con la necesidad de satisfacer de alguna manera el sentimiento que desea que sean iguales, ha tenido como resultado que en las democracias se hayan esforzado por proporcionar la apariencia de poder en el pueblo y la realidad del poder. en una élite”.

  - "Es un hecho conocido que casi todas las revoluciones han sido obra, no de la gente común, sino de la aristocracia, y especialmente de la parte decadente de la aristocracia". - “Supongamos que la nueva élite proclamara clara y simplemente sus intenciones de suplantar a la antigua élite; nadie acudiría en su ayuda, sería derrotado antes de haber librado una batalla. Al contrario, parece no pedir nada para sí, sabiendo bien que sin pedir nada por adelantado obtendrá lo que quiere como consecuencia de su victoria”.

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