EL PUESTO POLITICO
DESGASTA
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
El clásico italiano Vilfredo Pareto entendía la dinámica
social como una lucha entre élites para controlar las palancas del poder. Para
él las elecciones representaban un momento de la competencia entre las élites
en el gobierno frente a las élites subordinadas que intentan desplazarlas. En
la democracia, la elección es un ritual para rotaciones pacíficas, para cambios
sin violencia. Pero una vez realizadas se inicia otra fase, que es la de
asignación de cargos de prevalencia entre los grupos en la palestra.
Es un paso tanto o más difícil que la lucha electoral externa
en donde los elegidos se sienten ungidos por ser los preferidos argumentando un
trabajo pre-electoral tan eficaz que nadie hubiera sido capaz de igualar. Por
otro lado, no debemos olvidar que la derrota es huérfana. En la victoria los
escaños y cargos se atribuyen de forma precisa, siguiendo las reglas de juego
legales. Los votos deciden las cuotas de poder, tamizados por el peso de las
circunscripciones y el sistema de reparto de escaños, sobre todo en regidurías
y plurinominales.
Después aparece la fase interna de su interpretación, que
siempre da lugar a luchas por la reorientación de espacios de influencia
interna, y asignación de puestos. Resolver este asunto es la cuestión más
difícil a la que se enfrentan los partidos políticos. Michels advirtió de las
resistencias de las oligarquías interiores para ajustarse a los cambios de las
corrientes sociales. Las jerarquías consolidadas se resisten tenazmente a ceder
cuotas de influencia aun en contextos que evidencian su desajuste a las
prioridades sociales.
Prefieren que su organización se hunda antes que abandonar el
poder, aquí tenemos el caso concreto de las tres carabelas de Cristóbal Colon
representadas por el PRI/PAN/PRD. Quienes arrastraron a sus siglas hacia la
decadencia imparable y sólo sucesivas derrotas considerables propiciarón las
condiciones para que otro grupo que ofreció ser renovador pudiera reemplazarlos.
Las últimas elecciones se han evidenciado que todos los partidos tienen mucho
que cambiar. Ninguno arrojó resultados homogéneos que revalidaran a sus dirigentes
de forma generalizada (Fue una derrota general, y al final se repartieron el
botín).
En unos estados, municipios, en determinadas regiones
rurales, en ciertos tipos de tamaños y localizaciones territoriales han estado
bien, algunos partidos, y en otros no han pasado de resultados aceptables,
mientras que, en otros, han fracasado sin atenuantes. Extraer las lecciones de
los hechos no les a sido fácil, los afectados se resistirán al límite de sus
fuerzas. Chantajean con la amenaza de la escisión, la disidencia y el desgaste.
Es el momento, si no de los estadistas, al menos de los
grandes políticos, la piedra de toque de los dirigentes con visión de futuro,
será difícil sortearla y querrán subirla de frente olvidándose que la piedra es
liza y no existen escaladores experimentados sino mas bien acostumbrados en el
arte de embute. Nadie tiene, como la vieja Democracia Cristiana italiana, un
código Cencelli que mida exactamente la influencia interna de cada corriente y
de cada notable. Han de sacar su visión, esa característica que Isaiah Berlín
detectaba en los grandes líderes, la capacidad de sintetizar creativamente
todos los desafíos en juego.
Que los partidos lo hagan bien es muy importante para el
futuro de México. Ya que la persecución de sus intereses personales, son los
que los hunden, su falta de sensibilidad social y sobre todo su marcha poco
digna por la vida, buscándose que avancen en un contexto de libertad
competitiva y alto interés por la vida pública, para que el elector realmente
sienta la necesidad de salir a votar y no lo perciba como dinero y tiempo
perdido.- Como demostró la baja participación pasada en la mayoría de los
partidos -, puede conducir de forma indirecta a la preservación de los
intereses de un solo grupo privilegiado de sociedad. Por eso es deseable que
afronten su rotación interna de élites y renueven sus ofertas políticas, por el
bien de todos los mexicanos.
Mientras la libertad no sea completa para todos, la
revolución no habrá terminado o, si hubiere terminado, dejaría en herencia la
necesidad de una nueva revolución. Y la bandera de la revolución de los
vencedores del momento, enseñoreados del gobierno, deberá pasar a las manos de
las oposiciones más avanzadas que quedaron fieles a la causa de la libertad,
-hasta el día que ésta triunfe en una humanidad fraternal que no sepa ya de
dominadores y de súbditos, de explotadores y de explotados.
Votar por un político. - Esto es como cuando contratas un
viaje para llegar en un hotel de cinco estrellas. - No me interesa nada de lo
que pueda pasar en el hotel, como tampoco interesa si es de cinco estrellas; ya
que todos sabemos será de dos y las demás desaparecerán del firmamento. El
circo que se monta puede llegar a ofender a la inteligencia. Me importa un
bledo lo que ocurra en la isla de los elegidos. Me aburren, y lo que es peor:
me molesta que nos tomen por imbéciles. No soy un excéntrico. El
entretenimiento de calidad existe y somos mayoría los que lo exigimos. Por ello
basta de alimentar la población con pienso.
PD. Vilfredo Federico Damaso Pareto es un ingeniero,
economista y sociólogo italiano. Uno de los fundadores de la teoría de las
élites: “El 20% del esfuerzo produce el 80% del resultado y el 80% restante del
esfuerzo produce sólo el 20% del resultado”. - “Si un individuo ha matado o
intentado matar a otro, entonces la compasión de nuestros filántropos se dirige
únicamente hacia el asesino. Nadie llora a la víctima, pero se preocupa por el
asesino. ¿No trató el tribunal con demasiada dureza al pobre hombre? ¿Cómo soportará
él, el desafortunado, el “tormento moral”? ¿Volverá pronto a la sociedad, donde
podrá reanudar abiertamente sus “hazañas”?
- "Nadie dice que
quienes están en el poder tienen una cantidad infinita de riqueza material a su
disposición, pero se comportan como si existiera tal oferta". - “La
naturaleza diversa de los hombres, combinada con la necesidad de satisfacer de
alguna manera el sentimiento que desea que sean iguales, ha tenido como
resultado que en las democracias se hayan esforzado por proporcionar la
apariencia de poder en el pueblo y la realidad del poder. en una élite”.
- "Es un hecho
conocido que casi todas las revoluciones han sido obra, no de la gente común,
sino de la aristocracia, y especialmente de la parte decadente de la aristocracia".
- “Supongamos que la nueva élite proclamara clara y simplemente sus intenciones
de suplantar a la antigua élite; nadie acudiría en su ayuda, sería derrotado
antes de haber librado una batalla. Al contrario, parece no pedir nada para sí,
sabiendo bien que sin pedir nada por adelantado obtendrá lo que quiere como
consecuencia de su victoria”.
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