EL PLATO ROTO, Y LA
ESCUELA PRIMARIA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagogico
Hispanoamericano”
Mi amiga maestra me explica el ¿Por qué no se debe castigar a
los niños? Me dice que cuando ella era niña su madre siempre le castigaba por
cualquier error. Dijo: Ya sea que derramé un refresco. Yo, por ejemplo, cuando
desayunaba rompí un plato, me manché el vestido del uniforme estando a punto de
irme a la escuela primaria, y mi madre me pegó con un cinturón.
Al mismo tiempo, yo era uno de esas niñas a los que esto les
pasaba constantemente y sin mala intención. Una vez fui con mi madre a
felicitar a una ex colega maestra que se había jubilado. Como no había nadie
con quien dejarme, tuve que irme con mi madre.
En la casa de la jubilada, quien tenía en promedio unos 60
años de edad, en la pared de la sala había un maravilloso juego de platos de
porcelana con pequeños pensamientos. La anfitriona se sentó en un sofá cerca de
mi madre, y yo como no tenía en que entretenerme me puse a jugar dando vueltas
hasta que terminé mareada y Cai contra la pared tirando uno de esos platos.
Mi madre me abofeteó y empezó a gritar. Llore, temerosa, mis
labios no se movían por el miedo, fue entonces cuando la amiga de mi madre, la
maestra jubilada me tomó del hombro, me separó de mi madre y le dijo: - Deja de
gritarle a la niña, el plato ya está roto y con nada se remedia, es solo un
plato. Mamá se sintió avergonzada y permaneció en silencio. La maestra jubilada
continuó: “Un trozo de vidrio pintado no vale ni las lágrimas de una niña tan
hermosa, ni acabar con sus nervios”. Imagínate el alivio que sentí, es un hecho
que nunca se me ha borrado de la mente.
Enseguida la maestra fue a la cocina y regreso con una taza
de chocolate caliente para mí. La verdad, es que no entendía lo que estaba
pasando ya que ambas eran maestras, pero se manejaban completamente diferentes
en la vida, y sin embargo eran amigas. Siguieron platicando tranquilamente. Y
cuando nos dispusimos a irnos a casa, la maestra jubilada, envolvió el plato en
papel de periódico y me lo entregó diciéndome, guárdalo “Recuerda que, si eres
madre o maestra en el futuro, ¡Nunca golpes a los niños por quebrar un plato!
Mi madre, y yo a partir de esa fecha recordamos esta lección por el resto de
nuestras vidas. Aunque, por supuesto, ella no me lo admitió. Ella ya no está
viva, pero el plato lo conservo. Y
cuando mis hijos hacen bromas, mi mirada en donde tengo guardado el plato, y
con eso me calmo para no comenzar a gritar ni coger el cinturón, o una chancla.
ENTRE MIS RECUERDOS NEGATIVOS: El padre de un alumno de sexto
grado, indignado por los golpes y discusión de su hijo con otro alumno, llegó a
la escuela, se presentó ante el conserje de la escuela pidiéndole permiso para
pasar hablar con el director. Pero de camino a la oficina del director vio al
agresor de su hijo y comenzó a arreglar las cosas con él, gritando, usando
lenguaje obsceno y agarrando al niño de su chaqueta. Después de que los
maestros de la escuela detuvieran su comportamiento, el padre abandonó la
institución educativa en medio de un escándalo, indignado.
En respuesta al incidente, el director dio aviso a las
autoridades municipales y a la supervisión de la escuela. Se pusieron a revisar
e investigar el caso con todos los procedimientos permitidos por la ley. Los
agentes encargados de hacer cumplir la ley determinaron el alcance de la
responsabilidad de un adulto que viole los derechos de un niño. ¿Garantizar la
seguridad de los niños y el respeto de sus derechos e intereses legítimos? Por
supuesto, a veces surgen conflictos entre niños. Y la reacción correcta y
competente de los adultos ante tal situación es muy importante.
Los padres deben
comprender que los niños en la escuela no solo estudian, sino que también se
comunican con sus compañeros. Y si surgen disputas, los padres, junto con los
profesores, deben comprender sus motivos, discutir todos los problemas que
surjan y buscar formas y medios de solucionarlos mediante el diálogo. Al mismo
tiempo, en ningún caso nadie tiene derecho a cometer arbitrariedades, arreglar
las cosas con el hijo de otra persona uno a uno o permitir agresiones y
castigos físicos. La seguridad de un niño en una escuela está garantizada por
una amplia gama de medidas de seguridad. Pero toda medida de seguridad se rompe
cuando un padre con el pretexto de defender a su hijo irrumpe en la escuela
intentando castigar al hijo de otra persona usando la fuerza física, y
psicológica. Este comportamiento de los padres es inaceptable bajo ninguna
circunstancia.
- Recuerde que solo
con el ejemplo personal se puede enseñar a los niños a ser amigables, sociables
y no agresivos, enseñarles a resolver problemas no con la ayuda de la fuerza y
el insulto, sino con respeto por el honor y la dignidad de todos. El incidente ocurrido es un caso de
comportamiento inaceptable de un adulto hacia un niño. Al mismo tiempo, este
incidente indica la necesidad de un trabajo educativo y explicativo sistemático
sobre la educación jurídica entre los padres (representantes legales) por parte
de las autoridades educativas y responsables de las organizaciones educativas.
Hoy en día, los padres, junto con los profesores y los niños, participan en el
proceso educativo y tienen la oportunidad de participar directamente en las
actividades.
Una organización
educativa, que otorga a los padres ciertos derechos y responsabilidades, les
exige una actitud responsable hacia la crianza y educación de los niños, así
como hacia su propio comportamiento. Los padres deben recordar que criar a un
niño no se trata tanto de recordarle obviedades cotidianas, sino de demostrar
un comportamiento personal en una situación concreta, y en principio no debería
haber casos de aclaración de la relación entre un adulto y un niño indefenso,
especialmente dentro de los muros de una institución educativa.
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