miércoles, 29 de enero de 2025

 

EL PLATO ROTO, Y LA ESCUELA PRIMARIA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagogico Hispanoamericano”

 Mi amiga maestra me explica el ¿Por qué no se debe castigar a los niños? Me dice que cuando ella era niña su madre siempre le castigaba por cualquier error. Dijo: Ya sea que derramé un refresco. Yo, por ejemplo, cuando desayunaba rompí un plato, me manché el vestido del uniforme estando a punto de irme a la escuela primaria, y mi madre me pegó con un cinturón.

Al mismo tiempo, yo era uno de esas niñas a los que esto les pasaba constantemente y sin mala intención. Una vez fui con mi madre a felicitar a una ex colega maestra que se había jubilado. Como no había nadie con quien dejarme, tuve que irme con mi madre.

 En la casa de la jubilada, quien tenía en promedio unos 60 años de edad, en la pared de la sala había un maravilloso juego de platos de porcelana con pequeños pensamientos. La anfitriona se sentó en un sofá cerca de mi madre, y yo como no tenía en que entretenerme me puse a jugar dando vueltas hasta que terminé mareada y Cai contra la pared tirando uno de esos platos.

 Mi madre me abofeteó y empezó a gritar. Llore, temerosa, mis labios no se movían por el miedo, fue entonces cuando la amiga de mi madre, la maestra jubilada me tomó del hombro, me separó de mi madre y le dijo: - Deja de gritarle a la niña, el plato ya está roto y con nada se remedia, es solo un plato. Mamá se sintió avergonzada y permaneció en silencio. La maestra jubilada continuó: “Un trozo de vidrio pintado no vale ni las lágrimas de una niña tan hermosa, ni acabar con sus nervios”. Imagínate el alivio que sentí, es un hecho que nunca se me ha borrado de la mente.

 Enseguida la maestra fue a la cocina y regreso con una taza de chocolate caliente para mí. La verdad, es que no entendía lo que estaba pasando ya que ambas eran maestras, pero se manejaban completamente diferentes en la vida, y sin embargo eran amigas. Siguieron platicando tranquilamente. Y cuando nos dispusimos a irnos a casa, la maestra jubilada, envolvió el plato en papel de periódico y me lo entregó diciéndome, guárdalo “Recuerda que, si eres madre o maestra en el futuro, ¡Nunca golpes a los niños por quebrar un plato! Mi madre, y yo a partir de esa fecha recordamos esta lección por el resto de nuestras vidas. Aunque, por supuesto, ella no me lo admitió. Ella ya no está viva, pero el plato lo conservo.  Y cuando mis hijos hacen bromas, mi mirada en donde tengo guardado el plato, y con eso me calmo para no comenzar a gritar ni coger el cinturón, o una chancla.

 ENTRE MIS RECUERDOS NEGATIVOS: El padre de un alumno de sexto grado, indignado por los golpes y discusión de su hijo con otro alumno, llegó a la escuela, se presentó ante el conserje de la escuela pidiéndole permiso para pasar hablar con el director. Pero de camino a la oficina del director vio al agresor de su hijo y comenzó a arreglar las cosas con él, gritando, usando lenguaje obsceno y agarrando al niño de su chaqueta. Después de que los maestros de la escuela detuvieran su comportamiento, el padre abandonó la institución educativa en medio de un escándalo, indignado.

 En respuesta al incidente, el director dio aviso a las autoridades municipales y a la supervisión de la escuela. Se pusieron a revisar e investigar el caso con todos los procedimientos permitidos por la ley. Los agentes encargados de hacer cumplir la ley determinaron el alcance de la responsabilidad de un adulto que viole los derechos de un niño. ¿Garantizar la seguridad de los niños y el respeto de sus derechos e intereses legítimos? Por supuesto, a veces surgen conflictos entre niños. Y la reacción correcta y competente de los adultos ante tal situación es muy importante.

 Los padres deben comprender que los niños en la escuela no solo estudian, sino que también se comunican con sus compañeros. Y si surgen disputas, los padres, junto con los profesores, deben comprender sus motivos, discutir todos los problemas que surjan y buscar formas y medios de solucionarlos mediante el diálogo. Al mismo tiempo, en ningún caso nadie tiene derecho a cometer arbitrariedades, arreglar las cosas con el hijo de otra persona uno a uno o permitir agresiones y castigos físicos. La seguridad de un niño en una escuela está garantizada por una amplia gama de medidas de seguridad. Pero toda medida de seguridad se rompe cuando un padre con el pretexto de defender a su hijo irrumpe en la escuela intentando castigar al hijo de otra persona usando la fuerza física, y psicológica. Este comportamiento de los padres es inaceptable bajo ninguna circunstancia.

  - Recuerde que solo con el ejemplo personal se puede enseñar a los niños a ser amigables, sociables y no agresivos, enseñarles a resolver problemas no con la ayuda de la fuerza y el insulto, sino con respeto por el honor y la dignidad de todos.  El incidente ocurrido es un caso de comportamiento inaceptable de un adulto hacia un niño. Al mismo tiempo, este incidente indica la necesidad de un trabajo educativo y explicativo sistemático sobre la educación jurídica entre los padres (representantes legales) por parte de las autoridades educativas y responsables de las organizaciones educativas. Hoy en día, los padres, junto con los profesores y los niños, participan en el proceso educativo y tienen la oportunidad de participar directamente en las actividades.

  Una organización educativa, que otorga a los padres ciertos derechos y responsabilidades, les exige una actitud responsable hacia la crianza y educación de los niños, así como hacia su propio comportamiento. Los padres deben recordar que criar a un niño no se trata tanto de recordarle obviedades cotidianas, sino de demostrar un comportamiento personal en una situación concreta, y en principio no debería haber casos de aclaración de la relación entre un adulto y un niño indefenso, especialmente dentro de los muros de una institución educativa.

 


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