miércoles, 22 de enero de 2025

 

LA INCERTIDUMBRE ¿DESTRUYE, TUS PROPOSITOS?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director “Escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 Crecer consiste en dejar de lado gradualmente la ilusión de control y aceptar la incertidumbre como una parte inevitable de la vida. Crecer no se trata sólo de perder el sentido de omnipotencia y la ilusión de control. Pero también una oportunidad para sentir relajación, para quitarnos el peso de la responsabilidad, donde no todo depende sólo de nosotros. Aceptando la realidad tal como es, observo y espero con anticipación lo que sucederá a continuación. Ya no necesito subyugar la realidad a mí mismo: aprendo a resistir la incertidumbre con interés y curiosidad. Al darnos la oportunidad de afrontar la incertidumbre, nos abrimos a la posibilidad de tomar una decisión informada.

 Y luego, poco a poco, la vida se vuelve verdaderamente nuestra: auténtica, llena de significado y libertad. En la infancia, el mundo entero parece obedecernos. Más precisamente, lo explicamos por cómo lo percibimos. La capacidad de explicar y comprender el mundo está limitada por la experiencia y los conocimientos disponibles a esta edad. Para simplificar la percepción, la psique crea un conjunto de reglas, simplificaciones basadas en nuestra experiencia temprana de comunicarnos con adultos importantes. Esta experiencia es diferente para cada uno y puede ser insegura y caótica. 

A menudo hay oportunidades limitadas para explorar, para aprender, lo que es más eficaz para la supervivencia. Por ejemplo, una de las "reglas" inofensivas (tenía esa ilusión): "Si ayudo a los demás, ellos definitivamente me ayudarán cuando sea necesario". Esta regla es conveniente y comprensible cuando es necesario mantener la ilusión de control, justicia y seguridad, cuando no hay forma de soportar la ansiedad de la incertidumbre, de afrontar la impotencia y el desamparo.

 A medida que crecemos, a menudo nos topamos con el hecho de que el mundo es más complejo de lo que pensábamos. Las ilusiones (reglas) comienzan a reventarnos en la cara. En un intento por volver al orden normal de las cosas, podemos incluso volvernos manipuladores, resentidos o incluso castigar a otros por no seguir nuestras “reglas” - Así intentamos recuperar la sensación de control y evitar afrontar la realidad. A veces se llega al punto en que parecemos “entrenar” al mundo y a las personas que lo habitan, sólo para no admitir nuestra propia impotencia y otros sentimientos y emociones complejos.

 La mayoría de las veces dicen sobre la incertidumbre que es terrible, aterradora, insoportable y que al menos cierta certeza es mejor que la incertidumbre. Para mí la incertidumbre es muy diferente y no siempre es mala o aterradora. Hay mucha energía y libertad en la incertidumbre. Es en la incertidumbre cuando demuestras de lo que realmente estas hecho, es decir si cuentas con el coraje, la voluntad para seguir adelante, hay fuerza para superar, pero el resultado no está del todo claro. Por ejemplo: Entras con deseo a la Universidad a estudiar. Tienes las ganas, el interés en la carrera que has seleccionado, pero no tienes del todo claro en quien te convertirás cuando la finalices, o si realmente te resultara conveniente.

 Por el momento estas conforme, pero tu futuro es incierto. Sera durante el proceso cuando a medias llegues a comprender las perspectivas que pueda ofrecerte, y seguirán siendo no del todo claras. Esto es similar a cuando en la escuela el maestro te pide que escribas un ensayo, pero solo te dice por dónde empezar sin saber si podrás terminarlo. Así, que comienzas a investigar, y vas escribiendo conforme entiendas el tema dejando que tus pensamientos fluyan, incluso dejando que la redacción vaya viviendo su propia exposición.

 Ahí, es donde está inmersa la incertidumbre, es esa excitación, mucho interés, impaciencia, alegría, molestia. Hay muchas cosas que te dan la fuerza para lograr resultados, aunque al final del proceso no te garantice lograr un buen ensayo. Al final puedes reflexionar que el tema y su proceso no te dio el resultado esperado debido a que conforme fuiste investigando el interés se fue apagando, y que el tema elegido en realidad no era lo que deseabas elegir, pero había que elegir y, rápido. Por lo general cuando la persona elige una cosa gana algo bueno o pierde algo bueno, pero no se puede quedar inmóvil en la incertidumbre de no elegir.

 A mayor carga de responsabilidad, es mayor la incertidumbre. Por ejemplo: Hay situaciones en las que no quieres nada, nada de nada. Aunque parece que quieres algo, no está claro qué es. Una especie de nube empaña tu mente. Y entonces surge la pregunta: ¿por qué no quiero nada? A veces hay que tocar fondo porque el único camino desde allí es hacia arriba. Probablemente, en un estado de incertidumbre de los deseos, que puede ir acompañado de aburrimiento, tristeza, hay un momento positivo: permitirse no querer nada en absoluto y estar en este vacío por el deseo. Y aparecerá, porque incluso en el vacío aparece algo allí, lo que deseas y con ello la incertidumbre.

 En el aula de la escuela tradicional, en lo general el maestro siempre tiene la razón, y si se equivoca, sigue teniendo la razón “Esas son las reglas” Por eso se genera mucha incertidumbre en responder de acuerdo a la verdad del maestro. En este tipo de educación se abandona el principio natural del ser humano “Cada uno es diferente y cada uno tiene su propia mente” – No es posible leer, los pensamientos de otra persona. El alumno aprendió una cosa y el maestro quiere le contesten otra porque así es para él. Al darnos la oportunidad de afrontar la incertidumbre, nos abrimos a la posibilidad de tomar una decisión informada. Y luego, poco a poco, la vida se vuelve verdaderamente nuestra: auténtica, llena de significado y libertad.

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