lunes, 13 de enero de 2025

 

ENTRE EL BIEN Y EL MAL

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Hay varias razones por las que la gente suele elegir el mal en lugar del bien: El mal promete beneficios en este momento y el bien es esperar el futuro, que, según muchas personas, puede que no llegue. – Y, sucede por: Incapacidad para disfrutar del proceso de trabajo, formación, aprendizaje. Esto se debe a la impaciencia y al miedo de que una persona no tenga tiempo de experimentar todas las alegrías de la vida. La pérdida de la gracia de Dios y del conocimiento de los frutos del bien y del mal, que hace que a las personas les resulte más fácil hacer el mal que el bien. La percepción de elección no es entre el bien y el mal, sino entre pérdida y ganancia, entre sufrimiento y satisfacción, entre paz y preocupaciones. Al concentrarse de esta manera, una persona tiende a perder de vista otras consecuencias.  Es importante recordar que cada persona es única y que puede haber otros motivos para elegir el mal.

 ¿Por qué el mundo parece volverse loco últimamente? ¿Por qué la mayoría de la gente empezó a adorar a los asesinos, la muerte, la riqueza, el dinero y los placeres? ¿Por qué se cometen tantos delitos diferentes, porque las autoridades de los gobiernos se comportan como diablos? El mundo está sumido en el mal, incluso sin considerar el mal como mal. Después de todo, la gente sabe muy bien desde la infancia qué es el bien y qué es el mal, qué se puede hacer y qué no. Son las personas injustas quienes tienen oportunidades, las que disfrutan, las que beben los placeres inmorales porque consideran que para ellos no hay mañana.

 Las personas están demasiadas ansiosas, y por ello como única salida elige el mal, sin pensar demasiado en las consecuencias. Ésta es su incapacidad para disfrutar del largo proceso de acumulación de méritos y riquezas. Nuevamente, por impaciencia y miedo de no tener tiempo de experimentar todas las alegrías de la vida, y también por envidia: ¿por qué otro lo tiene y él no? Al mismo tiempo, no se tienen en cuenta las razones ni circunstancias de tal "injusticia". La gente comete diversos delitos para lograr y conseguir lo que quieren. Ya no se trata de creer en Dios o los mandamientos católicos (No mataras, no robaras, no desearas la mujer de tu prójimo, honraras a tu padre y madre, etc.) El motivo es vivir aprisa, y que no tenga prohibido nada.

 ¿Cuándo fue la última vez que sentiste la tentación de hacer algo inmoral? Por ejemplo, ¿mentir, traicionar la confianza de un amigo, ir más allá de lo permitido o tomar para sí un poco más de lo debido? Las tentaciones nos persiguen, especialmente cuando hay sexo o dinero. Y, sin embargo, a menudo encontramos la fuerza para superar la tentación y actuar moralmente de manera sorprendente, a pesar de la presencia de la tentación, o recurrimos a las drogas, el alcohol, para controlar los escrúpulos. Pero, ¿en qué medida nuestra lucha interna contra la tentación afecta la forma en que los demás perciben nuestras acciones, y como las escondemos para que no se den por enterados? ¿Son mejores personas las que no se dejan afectar por las tentaciones, o los que las esconden para que nadie se entere de su acción?

 Aristóteles dijo, que una persona verdaderamente moral querrá sinceramente hacer sólo lo correcto y ni un solo rincón de su alma se verá tentado a actuar de manera inmoral. Por su parte Immanuel Kant, nos dijo que una acción es verdaderamente moral si es contraria al propio deseo, de lo contrario, la persona simplemente se está entregando a sí misma y, aunque el resultado puede ser positivo, este acto no puede considerarse verdaderamente moral. ¿Y, entonces que es lo que debemos considerar moral, e inmoral, y como es que la gente juzga? Un ejemplo: Un niño rompe un jarrón en su hogar, y desea contarle a su madre que él fue quien lo rompió porque desea hacer lo correcto.

 Otro niño desea mentir para evitar el castigo. Otro dijo que no tenía miedo en decir la verdad y enfrentaría el castigo. Para un adulto es inmoral el mentir, pero lo hace a diario, es inmoral no ayudar a otra persona en problemas ¿Por qué las personas no hacemos lo correcto? ¿Por qué somos contradictorios en nuestras actitudes, y le damos preferencia a las intenciones y complacer nuestros deseos sin importarnos que sean negativos? E ahí el dilema; deseamos el mal, el placer, y pasamos a segundo término el hacer el bien. Un ejemplo: Un adulto desea abusar de un niño, pero se esfuerza para controlar la tentación, pero mantiene ese deseo en su mente ¿Es moral o inmoral?

 Los niños, por supuesto, a menudo hacen bromas y, por lo tanto, puede parecer que están constantemente impulsados ​​​​por la tentación de hacer el mal. Pero también puede sugerir que los niños no suelen experimentar tanto el deseo de ser malos como el deseo de ser buenos. A medida que adquieren experiencia con este tipo de luchas internas con el tiempo, les ayuda a apreciar dichas experiencias, o al menos a no juzgarlas por los demás. Quizás esto sea precisamente lo que se asocia con el factor de aumentar el valor de una cualidad como la fuerza de voluntad. Tenemos un espacio entre la intención y el actuar., y es ahí en donde se toman las decisiones.

 La mayoría dice que sabe lo que desea, pero lo asocia con decidirse hacerlo. Las decisiones son difíciles por muchas razones, algunas son claras, otras son inconscientes y algunas, llegan a las raíces más profundas de la existencia. Elegir una cosa siempre significa descartar otra. Toda decisión va inevitablemente acompañada de una renuncia. Hay que renunciar a oportunidades, muchas veces a oportunidades que nunca volverán a surgir. Decidir significa limitarte en las posibilidades, por lo que ser inmoral es estar sujeto a las leyes de la naturaleza sin restricciones. El control moral impone la conciencia del fracaso social “Rechazo al camino tomado”

 El inmoral camina sin preocuparse. Otras se sientan en la encrucijada de su vida para controlar y no tomar ese camino. Abrigan la intención que la tentación pasara, y tendrán el coraje para seguir adelante sin ella “Renuncian” Es el dilema que planteaba Aristoteles de un perro hambriento que no puede elegir entre dos porciones de comida igualmente atractivas, o el famoso problema del burro que muere de hambre entre dos manojos de heno de olor igualmente agradable.  Lo limita el escrúpulo entre lo que es y ha dejado de ser para siempre en su vida por mucho que justifique sus beneficios, y nuevas condiciones. Una necesidad inmoral también plantea un momento de ansiedad, una pérdida de fe en sí mismo, en no aceptar su responsabilidad, y enfrentar ese vacío existencial, he intentara persuadir a quienes lo escuchen que se vio obligado a tomar esta decisión en bien de su familia, o sus propios intereses y necesidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario