ENTRE EL BIEN Y EL MAL
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hay varias razones por las
que la gente suele elegir el mal en lugar del bien: El mal promete beneficios
en este momento y el bien es esperar el futuro, que, según muchas personas,
puede que no llegue. – Y, sucede por: Incapacidad para disfrutar del proceso de
trabajo, formación, aprendizaje. Esto se debe a la impaciencia y al miedo de
que una persona no tenga tiempo de experimentar todas las alegrías de la vida.
La pérdida de la gracia de Dios y del conocimiento de los frutos del bien y del
mal, que hace que a las personas les resulte más fácil hacer el mal que el
bien. La percepción de elección no es entre el bien y el mal, sino entre
pérdida y ganancia, entre sufrimiento y satisfacción, entre paz y
preocupaciones. Al concentrarse de esta manera, una persona tiende a perder de
vista otras consecuencias. Es importante
recordar que cada persona es única y que puede haber otros motivos para elegir
el mal.
¿Por qué el mundo parece
volverse loco últimamente? ¿Por qué la mayoría de la gente empezó a adorar a
los asesinos, la muerte, la riqueza, el dinero y los placeres? ¿Por qué se
cometen tantos delitos diferentes, porque las autoridades de los gobiernos se
comportan como diablos? El mundo está sumido en el mal, incluso sin considerar
el mal como mal. Después de todo, la gente sabe muy bien desde la infancia qué
es el bien y qué es el mal, qué se puede hacer y qué no. Son las personas
injustas quienes tienen oportunidades, las que disfrutan, las que beben los
placeres inmorales porque consideran que para ellos no hay mañana.
Las personas están
demasiadas ansiosas, y por ello como única salida elige el mal, sin pensar
demasiado en las consecuencias. Ésta es su incapacidad para disfrutar del largo
proceso de acumulación de méritos y riquezas. Nuevamente, por impaciencia y
miedo de no tener tiempo de experimentar todas las alegrías de la vida, y
también por envidia: ¿por qué otro lo tiene y él no? Al mismo tiempo, no se
tienen en cuenta las razones ni circunstancias de tal "injusticia".
La gente comete diversos delitos para lograr y conseguir lo que quieren. Ya no
se trata de creer en Dios o los mandamientos católicos (No mataras, no robaras,
no desearas la mujer de tu prójimo, honraras a tu padre y madre, etc.) El
motivo es vivir aprisa, y que no tenga prohibido nada.
¿Cuándo fue la última vez
que sentiste la tentación de hacer algo inmoral? Por ejemplo, ¿mentir,
traicionar la confianza de un amigo, ir más allá de lo permitido o tomar para
sí un poco más de lo debido? Las tentaciones nos persiguen, especialmente
cuando hay sexo o dinero. Y, sin embargo, a menudo encontramos la fuerza para
superar la tentación y actuar moralmente de manera sorprendente, a pesar de la
presencia de la tentación, o recurrimos a las drogas, el alcohol, para
controlar los escrúpulos. Pero, ¿en qué medida nuestra lucha interna contra la
tentación afecta la forma en que los demás perciben nuestras acciones, y como
las escondemos para que no se den por enterados? ¿Son mejores personas las que
no se dejan afectar por las tentaciones, o los que las esconden para que nadie
se entere de su acción?
Aristóteles dijo, que una persona
verdaderamente moral querrá sinceramente hacer sólo lo correcto y ni un solo
rincón de su alma se verá tentado a actuar de manera inmoral. Por su parte
Immanuel Kant, nos dijo que una acción es verdaderamente moral si es contraria
al propio deseo, de lo contrario, la persona simplemente se está entregando a
sí misma y, aunque el resultado puede ser positivo, este acto no puede considerarse
verdaderamente moral. ¿Y, entonces que es lo que debemos considerar moral, e
inmoral, y como es que la gente juzga? Un ejemplo: Un niño rompe un jarrón en
su hogar, y desea contarle a su madre que él fue quien lo rompió porque desea
hacer lo correcto.
Otro niño desea mentir para
evitar el castigo. Otro dijo que no tenía miedo en decir la verdad y
enfrentaría el castigo. Para un adulto es inmoral el mentir, pero lo hace a
diario, es inmoral no ayudar a otra persona en problemas ¿Por qué las personas
no hacemos lo correcto? ¿Por qué somos contradictorios en nuestras actitudes, y
le damos preferencia a las intenciones y complacer nuestros deseos sin
importarnos que sean negativos? E ahí el dilema; deseamos el mal, el placer, y
pasamos a segundo término el hacer el bien. Un ejemplo: Un adulto desea abusar
de un niño, pero se esfuerza para controlar la tentación, pero mantiene ese
deseo en su mente ¿Es moral o inmoral?
Los niños, por supuesto, a
menudo hacen bromas y, por lo tanto, puede parecer que están constantemente
impulsados por
la tentación de hacer el mal. Pero también puede sugerir que los niños no
suelen experimentar tanto el deseo de ser malos como el deseo de ser buenos. A
medida que adquieren experiencia con este tipo de luchas internas con el
tiempo, les ayuda a apreciar dichas experiencias, o al menos a no juzgarlas por
los demás. Quizás esto sea precisamente lo que se asocia con el factor de
aumentar el valor de una cualidad como la fuerza de voluntad. Tenemos un espacio entre la intención y el actuar., y es
ahí en donde se toman las decisiones.
La mayoría dice que sabe lo que desea, pero lo
asocia con decidirse hacerlo. Las decisiones son difíciles por muchas razones,
algunas son claras, otras son inconscientes y algunas, llegan a las raíces más
profundas de la existencia. Elegir una cosa siempre significa descartar otra.
Toda decisión va inevitablemente acompañada de una renuncia. Hay que renunciar
a oportunidades, muchas veces a oportunidades que nunca volverán a surgir.
Decidir significa limitarte en las posibilidades, por lo que ser inmoral es
estar sujeto a las leyes de la naturaleza sin restricciones. El control moral
impone la conciencia del fracaso social “Rechazo al camino tomado”
El inmoral camina sin
preocuparse. Otras se sientan en la encrucijada de su vida para controlar y no
tomar ese camino. Abrigan la intención que la tentación pasara, y tendrán el
coraje para seguir adelante sin ella “Renuncian” Es el dilema que planteaba
Aristoteles de un perro hambriento que no puede elegir entre dos porciones de
comida igualmente atractivas, o el famoso problema del burro que muere de
hambre entre dos manojos de heno de olor igualmente agradable. Lo limita el escrúpulo entre lo que es y ha
dejado de ser para siempre en su vida por mucho que justifique sus beneficios,
y nuevas condiciones. Una necesidad inmoral también plantea un momento de
ansiedad, una pérdida de fe en sí mismo, en no aceptar su responsabilidad, y
enfrentar ese vacío existencial, he intentara persuadir a quienes lo escuchen
que se vio obligado a tomar esta decisión en bien de su familia, o sus propios
intereses y necesidades.
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