LA DIGNIDAD ES
“SAGRADA” ¡JAMAS LA PIERDA!
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director “Escuela
Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Por mucha
necesidad que tenga, por mucho amor que le tenga ¡Jamás pierda su dignidad! La
“Dignidad” es el sentimiento de ser una persona valiosa e importante. Estos
sentimientos se manifiestan en el comportamiento cuando la propia persona no
permite la falta de respeto tanto hacia los demás como hacia sí mismo, no
tolera la manipulación y no se manipula a sí mismo, se valora a sí mismo y
reconoce el valor de los demás.
En ocasiones la
dignidad se identifica con la autoestima y con un auto concepto saludable, pero
esto no es del todo cierto, porque el concepto de “dignidad” es más amplio y se
asocia no solo a la actitud hacia uno mismo, sino también hacia otros, no sólo
con la percepción interna, sino también con el comportamiento.
Una persona digna, tiene valores
y creencias inquebrantables en los que confía, tanto en la vida cotidiana como
en situaciones críticas, se valora a sí mismo y no permite faltas de respeto,
comportamientos ofensivos, mala educación hacia ella, no se pelea, no comienza
a ser grosero en respuesta, pero dice: "Respétame, no puedes hacer eso
conmigo", y si el oponente no entiende, simplemente deja de comunicarse,
se adapta bien a las nuevas condiciones y supera con éxito las dificultades.
Una persona digna, es consciente de sus características y limitaciones, pero
las percibe no como debilidad y motivo de autoflagelación, sino como una
oportunidad de desarrollo y crecimiento personal. Siempre toma decisiones por
sí misma, apoyándose en el conocimiento sobre sí misma, sus valores y actitudes,
sin sucumbir a la persuasión y la manipulación.
Sus decisiones nunca violan
los límites de otras personas ni las humillan, asciende, pero no por encima de
su cabeza, sino mediante el desarrollo de sus cualidades, aumentando la
profesionalidad ¿Porque necesitamos ser personas dignas? Es el apoyo interior de una persona. Le ayuda
a resistir las tentaciones y superar las dificultades, formar y mantener el
respeto por los demás y por usted mismo y tomar decisiones en las situaciones
más difíciles.
- Este es el mismo núcleo
interno sobre el que descansan todos nuestros valores y elecciones ideológicas,
nuestro sentido de identidad y actitud hacia las personas que nos rodean y el
mundo. Es estable e indestructible. Si yo, como persona, confío en mi propia dignidad,
entonces reconozco el valor de una persona y de la vida humana y no permitiré
que me traten de manera humillante e insultante.
En consecuencia, trataré a
otras personas, independientemente de su raza, apariencia, salud, condición
social y patrimonial, como seres humanos. Las personas que carecen de dignidad,
tienen una pobre comprensión de sí mismas y tienen límites personales bastante
borrosos. No piensan en sus verdaderos valores, deseos y preferencias. Y lo más
importante, no quieren tomar decisiones ni evaluar la situación. Simplemente se
dejan llevar por la corriente de forma sumisa y la mayoría de veces denigrante.
Está de moda ahora ser
sumiso, dejarse humillar para conservar un trabajo, es la forma humillante y
degradante de seguir a la multitud. Son personas que se alinean a la sombra de
otra persona a quien consideran jefes de trabajo, líder de una secta, líder en
asuntos delincuenciales, y lo siguen para ponerse a su sombra, y recibir
algunos beneficios. Pero definitivamente esa persona que no tiene dignidad, no
hará nada, ningún esfuerzo por llamar la atención y ser visible.
Al contrario, se esconderá,
pero intentará disfrutar de los rayos del poder y la gloria de la persona que
lo humilla. Una persona que no tiene dignidad depende de las opiniones de los
demás, ya que, por regla general, no tiene la propia. Es una persona débil de
carácter, mal formada en su personalidad cuya infancia se caracteriza por
humillaciones en su hogar, y es muy fácil de manipular. Son infantes que escuchaban
a en su hogar desde de quien ser amigo, que a los padres no se les discuten sus
órdenes, y que ellos tienen el derecho de humillarlos porque les dieron la
vida, les dan comida, techo, etc.
Pero además los convencen
que lo hacen por su bien, y les desean lo mejor. Esa falta de respeto a la
dignidad del infante no permite que el niño se desarrolle, y siempre tendrá
miedo en mostrar su talento, inteligencia, y cualidades. Es el infante
castigado, condenado a insultos, y acude a la escuela a buscar influencias
negativas con la intención en que lo defiendan, y se comporta sin dignidad en
consecuencia “Erase una vez, una chiquilla, que deseaba ser princesa y salió
embarazada en secundaria, consumió drogas en preparatoria, y hoy es prostituta”
gracias a esas influencias negativas a las que sus propios padres la empujaron,
y ella no pudo, ni quiso, resistirse. La persona sin dignidad tiene más
probabilidades de ser adicta al alcohol, las drogas y los juegos de apuestas.
¿Cuál es la diferencia entre
dignidad, orgullo y arrogancia? A primera vista, orgullo, arrogancia y dignidad
son conceptos similares, pero no es así. La dignidad implica una actitud
positiva hacia las personas, lo que no se puede decir del orgullo y la
arrogancia. El orgullo y la arrogancia son la exaltación de uno mismo en medio
de la humillación de los demás. Las personas dotadas de orgullo y arrogancia
requieren un trato especial, pero al mismo tiempo se comportan de manera
irrespetuosa, manipuladora e incluso agresiva. No se dan cuenta de sus
defectos, pero son críticos con los demás. Las personas con dignidad, por el
contrario, se valoran a sí mismas y a los demás, se comportan con respeto y
exigen un trato similar para ellas mismas.
Lo ideal es que la dignidad
se desarrolle en la infancia. Esto es lo que es importante que los padres hagan
si quieren que sus hijos no tengan problemas para establecer límites. – Para
lograrlo los padres deben de tratar al niño como individuo con respeto,
independientemente de su edad;aceptar sus puntos de vista,
escucharlo, dialogar, tratar de comprenderlo y no se apresurarse a criticar de
inmediato. No devaluar las acciones, deseos e intereses del niño, elogiarlo por
los esfuerzos, por los resultados del trabajo: entonces el niño también
aprenderá a valorarse a sí mismo, a evaluar adecuadamente sus habilidades y su
progreso.
Si dentro del hogar hay
muchas críticas, humillaciones señalamientos devaluativos, es posible que su
dignidad no se desarrolle. Pero la buena noticia es que se puede desarrollar en
la edad adulta. Para ello busque amigos para conversar comprensivamente que lo
traten con respeto, que noten sus cualidades, y que incluso le ayuden a
desarrollar nuevas habilidades sociales. Hacer nuevas amistades que le hablen
con respeto. Si tiene baja dignidad, lea libros, piense, razone, observe,
siéntase orgulloso de sí mismo, cambie su círculo social, de jefe de trabajo, y
sobre todo ¡No permita que nadie lo humille!
No hay comentarios:
Publicar un comentario