Parte tres- LA HUELGA EN LA UNIVERSIDAD 1976
SEGUNDO AÑO DE PROFESIONAL
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC
Universidad Nacional Autónoma de México
Mientras nos manteníamos en la huelga una de la
muchachas de Ingeniería agrónoma se acercó a decirme que para que me relajara
tomara un papel y escribiera mis deseos a cumplir en la vida, siéntate y
escríbelos, luego lee este libro (Me presto uno de ella) al terminar vete a
correr o caminar un rato alrededor de los edificios y cuando termines escribe
tu testamento pensando en que es tu último día de vida. Recuerdo le pregunte
¿Qué hiciste antes de llegar hoy a la facultad?
Desperté temprano.- Fui a un súper, compre un
periódico, hice ejercicios, revise las notas de mis pendientes, luego me bañe,
me puse protector sol para la que se ofreciera en la escuela, salí de casa y
vine escuchando música.- En muchas ocasiones por las noches escribo cartas de
agradecimiento para despejar odios y dormir tranquila, en ellas expreso lo que
siento y dejo recados en mis notas para recordar a quien le debo agradecimiento
en ese día que inicia.- Mira: Anoche escribí esta nota para ti de lo que pienso
y quiero compartir.
- Me entrego su nota plasmando en mi mente que le
importaba lo que me pudiera suceder y que este problema no era solo mío sino de
todos. Sacando una torta de su bolsa volvió a repetirme “No te preocupes, esto
pasara, concéntrate en lo más importante por resolver en este momento”
Entre más se prolongaba el movimiento poco a poco
iba perdiendo el liderazgo con estudiantes mejor preparados en el discurso y la
negociación. Eso ¿me satisfizo? Estaba aprendiendo a marchas forzadas ¿Cómo
logre hacerme tan cercano a tantas personas en tan corto tiempo? ¿Qué me falto
por hacer, para que hubiera terminado mejor? El propósito a ganar valía la
pena, solo requería mayor talento y energía, cosa que me sentía agotado por las
tensiones, negociaciones y desvelos sin que avanzara.
Por otro lado observaba a varios de mis compañeros
capaces esperando una oportunidad para defender la lucha en la mesa de
negociaciones, otros mostraban experiencia en ese tipo de luchas y como mi
mayor deseo era lograrlo no me molestaba irles cediendo mi espacio.
La chica que me regalo el libro la observaba
siempre alegre, relajada, segura, no sudaba calenturas en los momentos de
crisis, era objetiva y honesta, veía en ella ese don de liderazgo que podía
reorientar la lucha, sin embargo teníamos un grave problema con los anarquistas
quienes se mostraban arrogantes, egoísta, demasiado críticos y dominantes,
ellos pensaban que el éxito de la lucha dependía única y exclusivamente de ellos
y eso lógicamente lo arruinaba todo, no admitían que en nada se les mandara,
eran una clase de dictador individual que solo se auto escuchaban y al analizar
la situación pontificaban sobre el tema y las decisiones, eso hacía que nadie
se sintiera cómodo.
No era fácil trabajar en medio de trotskistas y
anarquistas con ideologías un tanto poco definidas o solo para ellos
entendible, eso nos dificultaba todo y creaba ansiedad. Nuevamente la chica se
acercó y se sentó en pasto dispuesta a dialogar, recuerdo que en ese momento
estábamos en situación de crisis de grupo y ella amablemente se ofreció para
intervenir, ya que tenía una excelente relación con todos, sabia usar las
palabras correctamente y en la dimensión precisa. Recuerdo sus consejos.
- Has trabajado bastante, te ves cansado, da la
oportunidad a otros antes de que el ideal con el que iniciamos se esfume,
corremos ese riesgo y hay que preservarlo. Las cosas no caerán por milagro, así
que deja que te ayuden en este momento de mayores dificultades, hay que
aprender a dejarse ayudar y estar dispuesto a seguir cooperando para ser
honesto con uno mismo.
Deja que vayan tomando sus propias decisiones y que
inviertan su energía en la lucha para que se den cuenta que estamos de su
lado.- Ese es el camino amigo para tener éxito, tú tienes el don de la
comunicación y puedes expresar fácilmente tus sentimientos, eso es tu activo,
exprésate y úsalo, promueve tu idea. Cuanto más les cedas ese espacio, mejores
serán los resultados y las recompensas.
La parte de la tarea que te correspondía ya la
desarrollaste, revelaste el carácter, se te vio dispuesto y sobre todo que
tienes buen sentido del humor en momentos de crisis al comunicar. Se Levantó y
me dejo su última reflexión: Deja de preocuparte, siéntete seguro, solo te
recomiendo que busques mejores amigos en lugar de muchos (Calidad, no cantidad,
pocos pero sinceros), tienes perseverancia pero a veces te falta confianza,
cultívala.
En medio de mi equilibrio actual reflexiono ese
escepticismo en donde el grito de la necesidad me llevo a dejar de escuchar el
canto de los pájaros, hacernos el bien entre tantos que unos días antes éramos
unos desconocidos y en ese instante estábamos dispuestos a dar la vida por
ellos. Todas las personas siempre hacemos algo bueno por alguien en cierto
momento de la vida, vamos aprendiendo cualidades para mostrarnos agradecidos.