BERTHA
TORRÓNTEGUI MILLÁN
A MI MADRE
No tengo ni
idea de quién es Garman Wold y seguramente nadie lo sabe, pero parece que un
buen día se le ocurrió pronunciar la siguiente frase: “Cuando tu mayor
debilidad es el amor, eres la persona más fuerte del mundo." Yo tengo
claro que mi mayor debilidad ha sido y sigue siendo el amor a mi madre, a mis
hijos y a mi esposa y por ello, aunque, la verdad, no me siento la persona más
fuerte del mundo, sí me siento autorizado y capacitado para hablar de aquello
relacionado con él.
A lo largo
del día de hoy he escuchado a mucha gente criticar la celebración del día de
las madres. Que si es una fiesta creada por los comerciantes, que si es una
jalada para vender más, que si hay que estar realmente interesado en la
viejecita y demostrarlo todos los días, que si sólo lo celebran los falsos o
los que quieren redimirse por algo... pues bien, yo no estoy de acuerdo.
Me parece
fenomenal que exista esta fiesta y qué dejemos las farsas y las caretas de que
somos toda fuerza, el amor tiene que ser un poco débil. Creo que todos (las
mujeres quizá más) necesitan sentirse queridas y notar el cariño y el interés
de la persona amada... y un regalo puede ser un buen comienzo. Más vale que sea
en un día como éste a nunca.. Tengamos en cuenta que no lo hacemos por
nosotros, lo hacemos por ellas. “Por las que nos dieron la vida”
Uno se siente
feliz cuando le recuerdan que es querido... Y la felicidad de ellas nos hace
felices a nosotros. A mí me encanta regalar...Aunque ahorita no tenga dinero
(Ya, salió la justificación, los pretextos sobran) y me encanta ver la cara de
la gente, incluso de aquellos que dicen no disfrutar con los regalos, cuando
reciben algún presente.
Cuando
viniste a este mundo, Ella te sostuvo en sus brazos. Tú se lo agradeciste
llorando. Cuando tenías un año, Ella te alimentaba y te bañaba. Tú se lo
agradeciste llorando la noche entera. Cuando tenías 2 años, Ella te enseñó a
caminar. Tú se lo agradeciste huyendo de ella cuando te llamaba. Cuando tenías
3 años,
Ella te hacía
todas las comidas con amor. Tú se lo agradeciste tirando el plato al piso.
Cuando tenías 4 años, Ella te dio unos lápices de colores. Tú se lo agradeciste
pintando todas las paredes. Cuando tenías 5 años, Ella te vestía para las
ocasiones especiales. Tú se lo Agradeciste tirándote en el lodo más cercano.
Cuando tenías 6 años, ella te llevaba a la escuela. Tú se lo agradeciste
gritándole: ¡No Voy a ir! Cuando tenías 7 años, Ella te regaló una pelota. Tú
se lo agradeciste arrojándola contra la ventana del vecino.
Cuando tenías
8 años, Ella te trajo un helado. Tú se lo agradeciste derramándoselo sobre su
falda. Cuando tenías 9 años, ella té pago unas clases de ingles. Tú se lo
agradeciste nunca practicando. Cuando tenías 10 años, ella te llevaba a todas
partes, de fiestas de cumpleaños, a otras fiestas. Tú se lo agradeciste
haciendo berrinches.
Cuando tenías
11 años, ella te llevó a ti y a tus amigos a ver una película. Tú se lo
agradeciste diciéndole que se sentara en otra fila. Cuando tenías 12 años, Ella
te aconsejó que no miraras ciertos programas. Tú se lo agradeciste esperando
que ella se fuera de la casa. Cuando tenías 13 años, ella te sugirió un corte
de pelo que estaba de moda.
Tú se lo
agradeciste diciéndole que ella no tenia gusto. Cuando tenías 14, ella té pagó
un mes de vacaciones en el campamento de verano. Tú se lo agradeciste
olvidándote de escribirle una carta. Cuando tenías 15, ella venía de trabajar y
quería darte un abrazo. Tú se lo agradeciste cerrando con llave la puerta de tu
habitación. Cuando tenías 16 años, ella esperaba una llamada importante. Tú se
lo agradeciste, hablando por teléfono toda la noche.
Cuando tenías
17, ella lloró en tu graduación y tú, agarraste fiesta hasta el amanecer.
Cuando tenías 18 años. Ella té pagó la cuota de la universidad, y cargó tus
maletas. Tú se lo agradeciste diciéndole adiós desde fuera, así no te sentirías
avergonzado ante tus amigos. Cuando tenías 19, ella te preguntó si estabas
saliendo con alguien. Tú contestate: ¡A ti no te importa eso!
Cuando tenías
20, ella te sugirió pensar en tu futuro. Tú contestaste: ¡No quiero ser como
Tú! Cuando tenías 23, ella te abrazó en la fiesta de graduación de la
Universidad. Tú se lo agradeciste diciéndole si te podía comprar un carro.
Cuando tenías 25, ella conoció a tu futura esposa y le preguntó sus planes para
el futuro. Tú se lo agradeciste con una mirada feroz y le gritaste ¡Cállate!
Cuando tenías 27, ella te ayudó a pagar los gastos de tu boda y llorando te
dijo que te amaba muchísimo. Tú se lo agradeciste mudándote lo más lejos
posible.
Cuando tenías
30, ella te dio algunos consejos para cuidar al bebé. Tú se lo agradeciste,
diciéndole que las cosas son diferentes ahora. Cuando tenías 40, ella te llamó
para recordarte el cumpleaños de tu Papá. Tú se lo agradeciste diciéndole que
estabas muy ocupado. Cuando tenías 50, ella se enfermó y necesitó que la
cuidaras. Tú se lo agradeciste leyendo sobre la carga que representan los
padres hacia los hijos.
De repente,
un día, ella murió. Y todas las cosas que nunca hiciste cayeron como un trueno.
Tomémonos un momento para rendir honor y tributo a la persona que llamamos
“Mamá”, aunque algunos no la pueden llamar así de ese modo abiertamente.
Es importante
saber qué regalar, porque uno no ama más por hacer regalos más dispendiosos...
el caso es tener un detalle.. Y, por supuesto, también saber recibir los
regalos... entender el trasfondo del detalle.. Su significado y valor real, no
valorarlo por su precio. El ritmo de vida que llevamos, el trabajo, los
problemas... muchas veces nos hacen olvidarnos de las cosas importantes, por
ejemplo, en demostrar a las personas que las seguimos queriendo.

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