domingo, 7 de mayo de 2023

 

A MI ABUELA ROSA MILLÁN SÁENZ

 Esos bellos momentos del pasado que en el presente se recuerdan, algunas veces nos entristece pues puede que no se haya superado aun, o tal vez te alegre el saber lo bello que la pasaste con una abuela maravillosa como lo fue la mía... Todos esos recuerdos son experiencias de la vida, en las que aprendiste ya sea amar, compartir, colaborar, llorar por una gran razón.

Los recuerdos llegan a ti por medio de palabras, objetos, fotografías, y mas... Esos instantes inolvidables, de lágrimas o de risas... Esperamos a que los demás lo recuerden sin que sea necesario decirlo. No solo los recuerdos son de sentimientos, también de lugares, de personas, que de allí provienen esos grandes sentimientos que producen conmoción... A veces pensamos el haber cambiado la historia que hubiera sido del ahora. A pesar de que los recordemos damos un siguiente paso para seguir adelante con la frente en alto y con fuerza para sobresalir cada día de nuestras vidas, sobrepasar los límites y recordar cada instante quienes fuimos, quienes somos y quienes seremos(personas con grandes logros y con ganas de vivir).

Aprovecho este espacio en recuerdo de mi abuelita Rosa Millán Sáenz y aunque no sé muy bien el año en que nació de lo que si estoy seguro es que ya pasaron 100 años. Nació Mi abuelita Rosa o Rosita como le decían mis tíos: Alejandro, Ángel, Gabriel, Antenor, José Ramón, Héctor, Jorge, Soledad, Juan Manuel y ese día sí que fue importante para el mundo, ya que formo una de las mejores familias, La mía. Orgullosa esta mi madre Bertha de llevar los apellidos Torróntegui Millán. Ya verán que un buen día juntare recuerdos de ella y escribiré los múltiples recuerdos que dejo en mi vida, cuando de niño pasaba las vacaciones de verano en su casa. Por hoy solo recordare de ella las formas y modales que nos exigía a sus nietos, hoy pensando en ella es cuando más me doy cuenta de lo que ha cambiado la sociedad.

¿Donde está el Respeto? si esta sociedad hubiera mantenido los valores que se tenían en décadas anteriores nos iría mucho mejor a todos los que convivimos en esta época, hemos pasado de respetar a nuestros mayores, y no lo llevemos al miedo que eso no pasaba como nos quieren hacer creer, a reírnos de ellos, con esto me refiero al respeto que nos debemos en todas las edades de nuestra vida , estamos en un momento en el que solo sabemos vivir pensando en nosotros mismos sin pensar en los demás y si tenemos que pisarnos unos a otros que más da, el que pueda mas es el campeón, pero el campeón ¿De qué?

Lo peor de todo que esto se lo dejamos hacer a nuestros hijos, le reímos las gracias y mientras sean los nuestros los ganadores no pasa nada. Y esto se aplica en todos los ámbitos de nuestras vidas, ojala reflexionaríamos todos y volveríamos a pensar en todas las personas que tenemos a nuestro lado, pensando que cualquier acto que hacemos en la vida si está molestando al que tenemos al lado, si podemos dejar de hacerlo o intentan molestar lo menos posible. Han pasado muchos cumpleaños sin mi abuelita Rosa y cuando la recuerdo en su sentencia “La vejez se lleva en el alma” no me siento mayor, porque no lo soy , pero no digamos tonterías a todos nos gusta cumplir años , que te llamen , que te den algún regalito y sentirse importante por un día algo más que los demás días.

Cuando recuerdo a este ser tan querido me lleva a disfrutar la reflexión, el tiempo empleado en escribir y todas estas cosas que uno lleva guardadas bajo doble llave, sabedor de que, hay muchas cosas por las que preocuparse en esta vida, pero a todas hay que darles la vuelta para verlas desde otro perfil, por lo que yo, ya estoy preparado para ir en busca de los recuerdos importantes. Solo me resta desearles que tengan un día perfecto como me sucedió al recordar a mi abuelita Rosa.

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