CABALLITO DE
MAR
El término
hipocampo, como se llama también a los caballitos de mar, deriva de dos
palabras griegas: hippos (caballo) y kampos (sinuoso, curvado) y además de ser
unos animales fascinantes están muy asociados a la mitología y a numerosas
leyendas alrededor del mundo. Es común ver a Poseidón, el dios griego de los
mares, cabalgando las olas en un carro tirado por grandes hipocampos (cabeza de
caballo y parte inferior del cuerpo de monstruo marino). Su contraparte en la
mitología romana, Neptuno, “doma las aguas del océano” en la Fontana di Trevi,
según el proyecto concebido por el escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini y
plasmado por Pietro Bracci.
Los
caballitos de mar surgieron hace aproximadamente 104 millones de años. Son
animales sorprendentes por sus cuerpos peculiares y su sistema reproductivo.
Tienen un “hocico” alargado con una pequeña boca terminal y mandíbulas
fusionadas. La cola es prensil (le permite sostenerse de plantas marinas), no
tienen aletas pélvicas ni caudales, dientes, estómago ni costillas y su cuerpo
está cubierto por una armadura de placas óseas en lugar de escamas.
Los adultos
viven de 1 a 3 años, y tan sólo unos pocos de los huevos de cada puesta (que
puede ser de hasta 2.000 ejemplares) sobreviven cuando abandonan la bolsa paterna.
¿Cuántos hijos tiene un caballito de mar? En función del tamaño, varía la
cantidad de huevos que pueden fabricar e incubar. Los más pequeños no superan
los 30 mientras que los más grandes alcanzan los 2.000. Si todo sale bien y
controlado, pueden nacer todos vivos. Se alimentan de pequeños crustáceos, los
que pasan rápidamente por su sistema digestivo por la falta de dientes y
estómago y por eso deben comer constantemente. Solo hay dos especies en la
naturaleza en es el macho el que se embaraza: los caballitos de mar y los peces
pipa. Todo comienza con una danza entre macho y hembra, una vez se aceptan,
entrelazan sus colas, la hembra deposita sus huevos en el macho mientras su
esperma los fecunda, esto en tan solo en 6 segundos. La gestación de las crías
la hace el macho en una bolsa abdominal donde la hembra inserta los huevos.
Allí nutre
los embriones hasta el nacimiento, aunque demuestra ser un mal padre porque una
vez que los libera de la bolsa no les da ningún cuidado adicional. Nunca se
adaptaron al cautiverio, pues suelen morir mucho más rápido a causa de estrés y
variadas enfermedades. En su habitad natural el cambio de temperatura es el
principal asesino de esta especie pues son demasiado sensibles a él. Los
caballitos de mar tienen los primeros dientes, pero despues de que los pierden
ya no vuelven a salir y si por alguna razón están allí, no pueden masticar.
¿Por qué no tienen dientes? La falta de unos genes conocidos como SCPP,
secretores de fosfoproteínas de unión al calcio, es fundamental para la
mineralización de los tejidos como huesos y esmalte dental, entre otros.
Hay dos
grupos de genes SCPP: los ácidos y los ricos en prolina/glutamina. Los primeros
regulan la mineralización del colágeno en huesos y dentina, mientras que los
segundos están involucrados en la formación del esmalte dental. Los caballitos
de mar tienen los primeros dientes, pero no los segundos y si los tienen están
en forma de pseudogenes, es decir que no se expresan, transformándolos en
desdentados. Así, que no mastican el alimento, sino que los chupan con la
presión que generan sus fuertes hocicos. Bien muy bien, pero carecen de olfato.
El olfato es útil para cazar, conseguir pareja y escapar de los enemigos, sin
embargo, la capacidad olfativa de los caballitos de mar está disminuida porque
le faltan varios genes relacionados con los receptores olfatorios.
Esta falta de
olfato se ve compensada con un gran sentido de la vista, cada ojo se mueve
independientemente del otro, el que usan para ubicar a sus presas. Son muy malos
para nadar: Las aletas pélvicas son para los peces lo que las patas traseras
para los caballos o las piernas para los humanos. Sirven, fundamentalmente,
para escapar de los predadores y realizar maniobras durante el nado. Los
caballitos de mar no tienen aletas pélvicas y nadan de manera erecta usando la
aleta dorsal para la propulsión y las pequeñas aletas de los lados de la cabeza
para la estabilidad y dirección. La pérdida de las aletas pélvicas se asocia
con la ausencia de predadores y/o con la evolución de un cuerpo alargado.
En este caso
se debe a la segunda opción con la presencia de una armadura ósea y el
alargamiento de la cola. Los genes de la caja T (T-box) son factores de
transcripción implicados en el desarrollo de las extremidades y en los caballitos
de mar la ausencia de aletas pélvicas está relacionada con la ausencia de un
gen de esta caja, el TBX4. Este es fundamental para el desarrollo de las patas
traseras en mamíferos y de las aletas pélvicas en los peces. Los machos son los
que se embarazan: En los peces donde la gestación la realiza la hembra, se
expresan genes de la subfamilia C6AST que codifican para las enzimas
coriolíticas.
Las mismas
están implicadas en la disolución de la membrana que rodea al huevo (corion)
para lograr su eclosión, es decir la salida de los embriones. Esta subfamilia
de genes ha sufrido, en el caballito de mar, duplicaciones dando lugar a seis
genes, de los cuales cinco están altamente expresados en la bolsa de cría del
macho. Esto sugiere su función en el embarazo masculino, posiblemente por una
reconfiguración de la regulación de esos genes. Las regiones no codificantes
del ADN son muy importantes porque pueden contener secuencias regulatorias como
potenciadores, represores y aisladores génicos.
Los
potenciadores se unen a los factores de transcripción para aumentar los niveles
de transcripción de un gen o grupo de genes, los represores controlan la
transcripción de otros genes y los aisladores son secuencias que delimitan
regiones funcionales (donde hay genes que codifican proteínas).
En el
caballito de mar se han perdido muchas de estas zonas no codificantes,
fundamentalmente cerca de los genes SALL 1A, SHOX e IRX5A que están asociados
al desarrollo de las extremidades, corazón, riñones y esqueleto. Los patrones
de expresión alterados de algunos de estos genes pueden conducir a fenotipos
diferentes como ausencia de aleta pélvica o placas óseas en lugar de escamas,
aunque los científicos necesitan estudiar más el papel que juega la pérdida de
regiones no codificantes y la evolución del caballito de mar.

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