MIS LUCHAS Y
PERSECUCIONES
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
Hoy,
encerrado tengo el placer de seguir dirigiéndome por medio de las redes
sociales a quienes deseen leer lo que afirmo y firmo bajo mi nombre y sin
seudónimos. Jamás estos escritos van con la intención de notoriedad porque el
hacerlo me produce placer sin remuneración. Aquí estoy, nuevamente escribiendo
y defendiendo lo aprendido en el trascurso de mi vida.
Afortunadamente
mis grandes pasiones las continuo llevando a cabo pese a los múltiples ataques
recibidos por los que piensan diferente a quienes agradezco el tiempo y la
molestia que se toman para seguir cada uno de estos escritos que brotan desde
mi pasión, sobre todo a esos que cobran y a los cuales para congratularse ven
en cada escrito creyendo descubren un ataque contra su patrón el gobernante con
cerebro añejo.
Mis recuerdos
son una etapa estudiantil que a pesar de todas las trastadas de las cuales me
hago responsable, las defiendo y a manera propia admiro ese valor que la
juventud provee para conducir los malestares al límite de la protesta en contra
de esas figuras totémicas que su único afán es ser veneradas con dinero del
pueblo bajo la óptica que al votar por ellos se jodieron y deben aguantar. ¿Que
sabía filosofía? de acabar con las esperanzas de los que confiaban en ellos y
ahora sin respeto alguno desde la silla disponen de dinero, vidas y obras y quienes
votaron se adapten a golpe de fusil periodístico o mañas para perjudicar a su
familia.
El
pragmatismo se adapta sin que existan responsables. Fui estudiante es cierto,
pero antes profesor, luego profesionista universitario para regresar a ser
profesor y me vi envuelto en abundantes conflictos que me obligaron a cambiar
la manera de accionar en la vida. Fui un adolescente que carecía de plenitud en
la perversidad que se teje alrededor de una autoridad constituida y legalizada
mediante un supuesto movimiento democrático.
Para mí fue
una ventaja contar con profesores y compañeros universitarios que
responsablemente me orientaran en lo que sucedía en mi país. Con sus pláticas
me fui adentrando a esa vertiginosa realidad que nos sigue ocupando sin que las
cosas sociales cambien.
Con ellos
aprendí la empatía por las luchas que a la larga no dejaban beneficio personal
y por el contrario en la vida adulta significaron persecución por supuesto mal
comportamiento y que en su fondo es “No, lo pierdan de vista” La hora de
entender jamás llego por ser una persona íntegra, de buenos principios,
responsable lo cual para ellos era una desventaja. La lucha siempre se dio en
busca de que mejores personas se sentaran en esa silla.
Hasta hoy, no
ha sucedido, por todos lados brotan perversos como si tocaran en un concierto.
Mis conocimientos los encamine a trasmitirlos en escuelas privadas ante el
cierre y persecución a la que me enfrentaba, sin embargo continúe sintiéndome
pleno ante las circunstancias adversas y la perversidad dispuesta a poner en
charola de plata mi cabeza. No puedo dejar de pensar que somos un país en donde
la gente vive presa creyendo tener libertad y no solo presa sino bajo el yugo
de la incertidumbre que cada autoridad que llega le impone con su respectivo
bozal.
Esa es la
realidad de nuestras vidas en este México tan glorificado por su democracia en
el papel ¿Qué ocurrirá con las siguientes generaciones si los profesores
actuales se encargan en ponerles el bozal para seguir al frente del aula y con
recompensa en mayor número de horas? Mi vida ha sido de compromiso, no de
trabajo sumiso.
Me defino
como una persona que discrepo en la obediencia ciega y si bien es cierto ocupo
el trabajo para vivir, es más grande mi dignidad y las ideologías que me forman,
mismas que empezaron con mis padres, las fundamente mediante el estudio y las
continúe como docente, ese fue mi desarrollo vital.
Sigo y
seguiré esa convicción hasta los últimos días que dios me de licencia en esta
vida.
Mis
referentes generales, los mantiene el gobierno en una carpeta especial que ha
constituido durante un seguimiento por años. No crean que me pasa por la cabeza
el miedo ante este escrito, ni tiene la mínima intención en denunciar los años
de acoso y bloqueos a mi vida por parte del gobierno estatal, sin embargo no
pienso desistir por el bien de mi patria, de los implicados en los problemas
sociales. No trato en ser ostentoso, ni deseo lleguen disculpas porque si
vienen del gobierno tampoco las ocupo. Agradezco a quienes leyendo esto y
calmaron un poco sus agitadas vidas ante lo que nos sigue cayendo.
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