JOHN DEWEY Y
LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS (PARTE DOS)
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC-Universidad Nacional Autónoma de México
Dedicado a
maestras y estudiantes de la carrera.- Continuo con mi análisis personal sobre
las propuestas de este gran pedagogo clásico. - La tarea educativa debe estar
ligada a la realidad y situación de los estudiantes, y debe expresar las
preocupaciones que lleva implícita. En los últimos años se dio entrada a la ley
educativa en materia de los derechos de los padres a tener y criar de acuerdo
con sus propios ideales. Un derecho obvio el de los padres para determinar lo
que no les gusta de la educación de sus hijos en las escuelas, pero en
contraparte se disminuye el tipo de autoridad que un maestro tiene para exigir
lo correcto al alumno.
Los
pensamientos de Dewey sobre el hogar y la escuela: Aboga por que la escuela sea
una vida comunitaria en miniatura, donde el maestro decide qué se incluirá en
esta vida comunitaria. En donde el maestro decide lo que los alumnos asimilan,
y en qué orden, Dewey respalda que el niño está conectado con la vida hogareña,
es una necesidad para su desarrollo porque es el hogar en donde el niño recibe
el alimento y en donde recibe de sus padres y familia su formación moral.
La escuela es
la encargada en profundizar, ampliar en los valores que el niño trae de su
hogar. Es desde esta educación en el hogar desde donde el maestro tomara la
experiencia del niño para construir y ofrecerle de lo que carece.
Para ello,
los adultos en este caso padres y maestro deben ponerse de acuerdo, sin
embargo, queda suelto los niños cuyos padres no interactúan en sus hogares o el
que los padres culpen a los maestros de los malos hábitos de los niños, y que
los maestros responden con la misma moneda culpando a la mala influencia de los
padres en su hogar. Es aquí en donde tanto padres como maestros se aíslan ya
que ambos se echan la culpa y en donde ninguno es responsable.
Ante ello el
maestro es responsable de conocer lo que sucede en la casa del niño para buscar
reducir la brecha entre los motivos de conflicto que padece el niño en la
escuela trayéndolos desde su hogar.
Conectar al
niño con la escuela y el hogar es tarea de padres y maestro, es un puente que
debe construirse en lo inmediato para que se disipen los malos entendidos.
Buena
voluntad, aumentar la confianza del niño, eso es lo que pude aportar esta
alianza. No es el maestro el único que aporta sino también la familia. Los
padres deben reflexionar que si al alumno de envía a casa con una tarea no es
para robarle su tiempo de ocio o que esas actividades las deba realizar siempre
en la escuela, sino que es para que se conecten los padres con la educación de
su hijo y la escuela.
Un padre que
ayuda en beneficios de su hijo es la mejor señal en la armonización del espíritu
de un niño. En cuestión de tiempo destinado, la escuela no debe tomar el lugar
del hogar, sino armonizar con lo que sucede fuera de la escuela. Un hogar con
actividades positivas, se puede asumir que el niño vive tranquilo, aprende,
crece sin ningún problema. Lo que puede preocupar es ¿En que invierte el niño
su tiempo de ocio? ¿Lo hace con permiso de sus padres y bajo su vigilancia?
¿Se tiene
cuidado para el niño no vea programas inadecuados a su edad, reality,
telenovelas, videojuegos, chat, navegación por Internet, etc.?
El punto de
partida de los padres es socializar con su hijo al momento de llegar de la
escuela preguntándole que ¿hicieron? Escuchar si existe una crítica, ese algo
que le molesto en el momento de la actividad, descubrir cualquier aliento de
conflicto y posteriormente reflexionar para llevarlo a la armonía en eso que le
preocupa.
En aulas en
donde son muchos los niños, es lógico que el maestro no tenga el tiempo ni la
oportunidad de las condiciones del hogar de cada estudiante. Un aula muy
ocupada es deficiente, son malas las condiciones para el aprendizaje, lo mismo
sucede con escuelas marginadas que no cuentan con la infraestructura adecuada
en condiciones malas.
En esos casos
poco puede hacer el maestro para remediarlo y es aquí donde la familia se
vuelve importante, sin embargo, la familia es ese contexto está más preocupada
por conseguir alimento que por las condiciones de la escuela en donde estudia
su hijo.
Por lo
general los padres acuden al maestro con todo tipo de preguntas y sin respeto
en muchos de los casos a su autoridad. La posición de autoridad del maestro se
modificó pensándose para bien del alumno, pero muchos padres no lo conciben
así, sino que asumen la posición de poder y de autoridad sobre el maestro
perdiéndose el control de la educación por una función que no les corresponde a
los padres.
En ocasiones
los maestros agredidos vacilan en dar respuestas que enfoquen realmente el
pro0blema dl niño y se debe a las reacciones del padre conocidas ya por el
maestro. La escuela debe transmitir y reflejar los valores imperantes, y
enseñar a los alumnos a manejarlos y practicarlos.
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