ANÉCDOTAS DE SECUNDARIA Y
PREPARATORIA
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo
Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
Época bella la de secundaria con
anécdotas chuscas: En una ocasión acudimos a entrenar básquet bol un sábado, la
secundaria se encontraba sola, solo nosotros. El velador nos sacó unos balones
nuevos diciéndonos que los lleváramos a llenar a la gasolinera a una cuadra,
eso hicimos pero el lunes en honores nos enteramos que faltaba un balón y,
fuimos requeridos en forma inmediata a la dirección, recuerdo nos pararon en el
centro de la cancha donde se hacían honores y micrófono en mano el director le
comunico a la comunidad estudiantil que los cinco que nos encontrábamos al
centro éramos unos rateros, nos habíamos robado un balón nuevo.
En un principio fuimos expulsados los
cinco mientras se aclaraba el hecho. Dos días pase expulsado. Al salir la
verdad, uno de los otros cuatro lo había empeñado en una tienda a cambio de
refrescos. Mi amigo fue expulsado y a la siguiente semana me platico que se
encontraba inscrito en otra secundaria de tipo particular donde fue aceptado
gracias a que su mama hablo con el director.
Aceptado bajo la responsabilidad de
firmar un papel en donde su mama se comprometía a que su hijo mostraría una
disciplina excelente. Mi regreso al salón de clases me hizo reflexionar para
cuidar no caer en actividades que podrían señalarme nuevamente. La
responsabilidad a partir de esa fecha era enorme a tal grado que debía cuidar
todos los detalles incluso en lenguaje a emplear. La mirada de los profesores
siempre andaba posada sobre mi espalda.
Por su parte mi amigo no era mucho lo
que importara o conmoviera lo que sus profesores expresaran del mismo, siguió
siendo el mismo escapándose de la secundaria y llegara a la secundaria a la
hora de la salida para irse con nosotros por las calles. Cabe señalar que mi
amigo no tenía padre y, su madre trabajaba todo el día fuera de su casa por eso
su casa estaba sola y nos servía de refugio a esas horas.
La corrida de mi amigo se venía venir
dado que jamás mostraba interés por la escuela, cuando llamaban a los padres a
junta se encargaba en falsificar la firma de su mama y la dirección de la
escuela se enfadaba ante la falta de asistencia de ella pero terminaban por
olvidar, su castigo por la inasistencia de su mama era un día sin clases.
Él ya lo sabía, cuando esto ocurría
se iba a la playa o a la matiné dependiendo del día del castigo. No cabe duda,
es hermoso meternos en esos polvos del pasado entre lo que dejamos,
desencadenamos. En segundo de secundaria me comenzó a entrar la quisquilla de
traer dinero y, me di a la tarea de conseguir un trabajo en una panadería como
entrega pan en abarrotes usando un triciclo. Poco me duro el gusto debido a que
me gustaban mucho las conchitas y el dueño me llevaba la cuenta en las
consumidas esto ocasiono que al momento de pagarme, le salía debiendo y eso del
ahorro no se podría dar, así que mejor continúe con mis estudios.
En mi primer año de preparatoria, la
falta de dinero se hizo presente y entre a trabajar en un taller de ayudante,
esto lo hice hasta terminar mis estudios y me marche a la ciudad de México a
continuar.- A mi favor puede decir que amaba la danza, el béisbol, básquet bol,
nadar, andar en bicicleta por el malecón. Una tarde mientras pedaleaba observe
que una persona se estaba ahogando de inmediato deje la bicicleta, las
chanclas, camiseta y me tire a ayudarla.
En ello estaba cuando llegaron los
salvavidas y logramos que saliera bien. Al subir al malecón me encontré con la
desagradable sorpresa de que entre los mirones uno se había robado mi
bicicleta, chanclas y, la camiseta teniendo que regresar a casa a pie.
Tres meses después tocaron a la
puerta de mi casa y en la puerta se encontraba un americano preguntando por mi
persona. Me traía una bicicleta nueva, me invito a cenar con su esposa y la
hija que meses antes ayude en el mar, al hotel en donde se hospedaba. Recuerdo
me dijo que no es común encontrar gente que se atrevan hacer esos actos, que yo
era un muchacho muy sensato y que deseaba reparar en cierta manera el daño que
me hicieron.
Recibí con alegría la bicicleta, son
cosas que no se dan a diario. Una vez la recibí, en la cena me invito a ir a
estados unidos, según comento era dueño de varias funerarias, pero no acepte y
no lo lamento por considerar que era mi obligación, responsabilidad como ser
humano haber actuado en la forma en que lo hice.
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