LA AMABA
Le echo de
menos. - Añoro recordar su ausencia, los instantes ganados, los besos dados. Y,
¿Cómo no extrañar lo que he amado en un momento de mi vida? Ya no me hace falta
como en aquel lejano tiempo, cuando la nostalgia se apodera del recuerdo me doy
cuenta que ya no la necesito pero la extraño, echo de menos lo que me gustaba
de ella, el lugar en el que la conocí, su sonrisa amable. La extraño con
nostalgia pero no con tristeza o remordimiento.
Ambos
quedamos en paz. No sé cuánto tiempo después de ello la eche de menos, tampoco
lo sé, si era por amor o miedo a quedarme solo, era esa incertidumbre de
ansiedad que sentía ahogaba el pecho al no verla disponible para mí y el
imaginarla en brazos de otro. Años de amor juvenil, de luchas sin sentido,
tiempos de poca plática y múltiples miradas.
Estábamos
cerca, disponibles, dispuestos a darnos los besos y caricias necesarias sin ir
más allá de lo que la moral familiar nos permitía. Otros tiempos dijo un viejo
donde el apego se mostraba con caricias tiernas sin deseos pasionales.-
Sensación muy diferente, de cuerpo físico cerca más no disponible.
Amor sincero,
confianza en lealtad, alegría en vernos un rato. Extraño lo pasado, lo que
modifique en los actos, aquella separación que pudo sostenerse mediante un
acuerdo, si ambos estuviéramos maduros. Antes las culpas eran simples, no se
mostraban tan inflexibles simplemente se pasaba el coraje y todo quedaba en
nada. La distancia se fue acrecentando conforme viajábamos a estudiar en
diferentes lugares, el amor tierno se fue diluyendo, el miedo a la soledad se
esfumo al enfrentar esa realidad digna de filosofo de pueblo.- Amores de lejos.-
Se terminó,
no porque fuera mala o existieran culpas insalvables, simplemente nos comió la
distancia. A veces la extraño. La extraño en sus juegos, vivencias,
conversaciones cortas que me hacían compartir futuros juntos. La distancia y la
rutina nos comieron, dejamos en echarnos de menos, las pláticas y cartas se
fueron apagando. Un amor juvenil autentico, sin necesidad de placer en
demostrar algo, solo compañía, tiempo, risas, besos.
Aún visitamos
amigos comunes.- Ellos se encargan en platicarme sus logros, me muestran fotos
de sus hijos haciendo más presente en ese instante la nostalgia. La recuerdo
con cariño pero ya no la amo, me gusta saber que la vida le sonríe, el saber
que otro siente lo que yo apreciaba en aquellos años me llena de alegría porque
sé que la quiere, el ama, vive en su relación, ella se adaptó al cambio en un
nuevo amor. Entiendo que el tiempo no regresa por eso no hago preguntas sobre
de ella.
La realidad
es que en su momento esto funciono y muy bien, nos quisimos, extrañamos,
cedimos y nos alejamos. Sonrió al recordarla, ya no me provoca tristeza el que
se aleje, advierto que finalmente fue un amor inmaduro que necesitaba el sabor
dulce de años cuando cuajan. Otro la cuida, la protege a mí solo me queda
imaginar ese pasado, el camino que se nos había asignado la vida y lo
cambiamos.
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