domingo, 7 de mayo de 2023

 

BERTHA TORRÓNTEGUI MILLÁN

A MI MADRE



No tengo ni idea de quién es Garman Wold y seguramente nadie lo sabe, pero parece que un buen día se le ocurrió pronunciar la siguiente frase: “Cuando tu mayor debilidad es el amor, eres la persona más fuerte del mundo." Yo tengo claro que mi mayor debilidad ha sido y sigue siendo el amor a mi madre, a mis hijos y a mi esposa y por ello, aunque, la verdad, no me siento la persona más fuerte del mundo, sí me siento autorizado y capacitado para hablar de aquello relacionado con él.

A lo largo del día de hoy he escuchado a mucha gente criticar la celebración del día de las madres. Que si es una fiesta creada por los comerciantes, que si es una jalada para vender más, que si hay que estar realmente interesado en la viejecita y demostrarlo todos los días, que si sólo lo celebran los falsos o los que quieren redimirse por algo... pues bien, yo no estoy de acuerdo.

Me parece fenomenal que exista esta fiesta y qué dejemos las farsas y las caretas de que somos toda fuerza, el amor tiene que ser un poco débil. Creo que todos (las mujeres quizá más) necesitan sentirse queridas y notar el cariño y el interés de la persona amada... y un regalo puede ser un buen comienzo. Más vale que sea en un día como éste a nunca.. Tengamos en cuenta que no lo hacemos por nosotros, lo hacemos por ellas. “Por las que nos dieron la vida”

Uno se siente feliz cuando le recuerdan que es querido... Y la felicidad de ellas nos hace felices a nosotros. A mí me encanta regalar...Aunque ahorita no tenga dinero (Ya, salió la justificación, los pretextos sobran) y me encanta ver la cara de la gente, incluso de aquellos que dicen no disfrutar con los regalos, cuando reciben algún presente.

Cuando viniste a este mundo, Ella te sostuvo en sus brazos. Tú se lo agradeciste llorando. Cuando tenías un año, Ella te alimentaba y te bañaba. Tú se lo agradeciste llorando la noche entera. Cuando tenías 2 años, Ella te enseñó a caminar. Tú se lo agradeciste huyendo de ella cuando te llamaba. Cuando tenías 3 años,

Ella te hacía todas las comidas con amor. Tú se lo agradeciste tirando el plato al piso. Cuando tenías 4 años, Ella te dio unos lápices de colores. Tú se lo agradeciste pintando todas las paredes. Cuando tenías 5 años, Ella te vestía para las ocasiones especiales. Tú se lo Agradeciste tirándote en el lodo más cercano. Cuando tenías 6 años, ella te llevaba a la escuela. Tú se lo agradeciste gritándole: ¡No Voy a ir! Cuando tenías 7 años, Ella te regaló una pelota. Tú se lo agradeciste arrojándola contra la ventana del vecino.

Cuando tenías 8 años, Ella te trajo un helado. Tú se lo agradeciste derramándoselo sobre su falda. Cuando tenías 9 años, ella té pago unas clases de ingles. Tú se lo agradeciste nunca practicando. Cuando tenías 10 años, ella te llevaba a todas partes, de fiestas de cumpleaños, a otras fiestas. Tú se lo agradeciste haciendo berrinches.

Cuando tenías 11 años, ella te llevó a ti y a tus amigos a ver una película. Tú se lo agradeciste diciéndole que se sentara en otra fila. Cuando tenías 12 años, Ella te aconsejó que no miraras ciertos programas. Tú se lo agradeciste esperando que ella se fuera de la casa. Cuando tenías 13 años, ella te sugirió un corte de pelo que estaba de moda.

Tú se lo agradeciste diciéndole que ella no tenia gusto. Cuando tenías 14, ella té pagó un mes de vacaciones en el campamento de verano. Tú se lo agradeciste olvidándote de escribirle una carta. Cuando tenías 15, ella venía de trabajar y quería darte un abrazo. Tú se lo agradeciste cerrando con llave la puerta de tu habitación. Cuando tenías 16 años, ella esperaba una llamada importante. Tú se lo agradeciste, hablando por teléfono toda la noche.

Cuando tenías 17, ella lloró en tu graduación y tú, agarraste fiesta hasta el amanecer. Cuando tenías 18 años. Ella té pagó la cuota de la universidad, y cargó tus maletas. Tú se lo agradeciste diciéndole adiós desde fuera, así no te sentirías avergonzado ante tus amigos. Cuando tenías 19, ella te preguntó si estabas saliendo con alguien. Tú contestate: ¡A ti no te importa eso!

Cuando tenías 20, ella te sugirió pensar en tu futuro. Tú contestaste: ¡No quiero ser como Tú! Cuando tenías 23, ella te abrazó en la fiesta de graduación de la Universidad. Tú se lo agradeciste diciéndole si te podía comprar un carro. Cuando tenías 25, ella conoció a tu futura esposa y le preguntó sus planes para el futuro. Tú se lo agradeciste con una mirada feroz y le gritaste ¡Cállate! Cuando tenías 27, ella te ayudó a pagar los gastos de tu boda y llorando te dijo que te amaba muchísimo. Tú se lo agradeciste mudándote lo más lejos posible.

Cuando tenías 30, ella te dio algunos consejos para cuidar al bebé. Tú se lo agradeciste, diciéndole que las cosas son diferentes ahora. Cuando tenías 40, ella te llamó para recordarte el cumpleaños de tu Papá. Tú se lo agradeciste diciéndole que estabas muy ocupado. Cuando tenías 50, ella se enfermó y necesitó que la cuidaras. Tú se lo agradeciste leyendo sobre la carga que representan los padres hacia los hijos.

De repente, un día, ella murió. Y todas las cosas que nunca hiciste cayeron como un trueno. Tomémonos un momento para rendir honor y tributo a la persona que llamamos “Mamá”, aunque algunos no la pueden llamar así de ese modo abiertamente.

Es importante saber qué regalar, porque uno no ama más por hacer regalos más dispendiosos... el caso es tener un detalle.. Y, por supuesto, también saber recibir los regalos... entender el trasfondo del detalle.. Su significado y valor real, no valorarlo por su precio. El ritmo de vida que llevamos, el trabajo, los problemas... muchas veces nos hacen olvidarnos de las cosas importantes, por ejemplo, en demostrar a las personas que las seguimos queriendo.

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