DISCIPLINA
DEL NIÑO
RAMÓN
ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado
y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Si un
niño pequeño tiene emociones, demandas, rabietas, entonces sería un error
castigarlo de inmediato, aislarlo, esto causará estrés. Sí, es probable que el
niño se calme por miedo, pero es poco probable que comprenda lo que se requiere
de él y que no pueda controlarse en el futuro. Sería correcto nombrar la
emoción y la necesidad del niño: "Veo que quieres este dulce",
"Sé que ahora estás enojado", etc. Esto no solo ayudará al niño a
comprenderse mejor a sí mismo y sus necesidades en el futuro, sino también
hacerle sentir escuchado y comprendido, lo cual es necesario para todo niño.
Los
padres deben establecer límites o reglas que deben ser adecuadas y servir a la
seguridad del niño. Esto, por supuesto, depende en gran medida de la visión del
mundo de los padres y de su experiencia personal. Algunos padres permiten que
sus hijos dibujen en las paredes, unten comida en un plato y observen con calma
cómo el bebé domina su cuerpo, subiendo una empinada escalera. Otros, por el
contrario, ponen más prohibiciones y están constantemente preocupados. Esta es
una cuestión de características personales y del estado psicológico de los
padres.
Cuando
hay límites adecuados, se transmiten clara y abiertamente al niño: “No, no
puedes comer más dulces”, “Veo que estás enojado, pero no puedes pegarle a tu
madre, o patearle”, etc. Las restricciones están garantizadas para provocar una
reacción en el niño, muy probablemente, violenta. Es importante estar preparado
para esto. Es una manifestación natural de la naturaleza humana tener una
respuesta emocional negativa a algo que hiere u ofende. Para que en el futuro
el niño no suprima el "yo" interior, es importante no castigarlo por
sus emociones, que son creadas por la propia naturaleza y no se pueden
controlar. Deje que el niño se ofenda, grite, llore, tanto como lo permitan la
situación y sus nervios.
La aceptación del niño en su reacción es un
momento importante que configura, entre otras cosas, su desarrollo. El niño
vive su naturaleza en todos los colores y se conoce a sí mismo. En el futuro,
cuando la corteza prefrontal de su cerebro esté suficientemente formada, podrá
controlarse a sí mismo. Además, el padre permanece del mismo lado del niño, no
contra él. Puedes apoyarlo explicándole: “Entiendo, yo también me ofendo cuando
no me dan lo que quiero”. No hay frases únicas correctas y necesarias aquí,
cada padre las elige por sí mismo en función de la comprensión de su hijo y su
edad.
Enseguida
se pasa a la conciliación, buscando soluciones conjuntas del mismo lado del
niño. Después de que la emoción del niño disminuya, puede buscar una solución
conjunta al problema. Negociar con él, si su edad lo permite. “Come sopa, y
luego puedes comer dulces”, etc. Es imposible dar instrucciones precisas sobre
la formación de la disciplina del niño, las frases correctas y cómo comportarse
en una situación dada. Todo esto debe nacer en el corazón de un padre, cuando
tiene sentimientos por su hijo, lo comprende, ve sus necesidades y, por lo
tanto, encuentra el enfoque adecuado para él. El niño se resiste y es por su
instinto que moldea la personalidad.
Todos
los niños pequeños sanos tienden a resistirse a la voluntad de los demás. Aquí
es importante respetar la formación de la voluntad interna, que más adelante en
la vida adulta se desarrollará en un sentido de su carácter, por ello son
importantes los límites saludables, la capacidad de elegir y actuar en función
de los propios sentimientos y necesidades, y no siguiendo las de otra persona.
– Es voluntad y sin manipulación. Y el padre también está involucrado en la
formación de este. Si la voluntad del niño es directamente suprimida y
castigada por ello, esto hará que la personalidad sea problemática.
Es necesario encontrar un equilibrio entre
aceptar la voluntad del niño, sus negativas, y darle el derecho a decidir y
elegir lo que sea de acuerdo a su edad. Por lo demás, transmite tus reglas de
adulto y acepta la reacción del niño sin utilizar la manipulación. Enseguida,
junto con la formación de su voluntad, el niño aprende a aceptar los límites de
otras personas y establecer los suyos propios. Pero no debe confrontar
directamente la voluntad del niño, esto solo aumentará su resistencia.
Vale la
pena señalar sus límites, pero haciéndolo lo más claro posible para el niño y
conectando el elemento del juego. Los niños pequeños y los niños en edad
preescolar no entienden la lógica por eso la explicación debe ser muy clara,
por ejemplo: "no se pueden comer dulces, porque el azúcar es dañino, se
pueden desarrollar enfermedades a partir de esto, etc." Para un niño de
3-4 años, es muy complicado entender este razonamiento. Ante eso hay que
utilizar el juego, por ejemplo: Tomar un muñeco del niño iniciando un relato
apegado a esos dulces: Aquí hay un gato (Un oso de peluche), quería tanto
dulces, pero su madre no se lo permitió, pero el gatito no creía, no obedecía a
su madre, comía dulces y se pegaba a una silla (Pegar el gatito a la silla
dramatizando la forma en que los niños se aferran a una silla)
Esta
divertida historia hace reír al niño, lo entiende y está de acuerdo con su
madre. Por supuesto, cuando crezca, entenderá que no es adecuado pegarse a la
silla para demostrar su molestia, pero para entonces podemos encontrar otra
solución para seguir esta regla. Cualquiera que sea el enfoque para disciplinar
a un niño, lo más importante es no perder la relación de confianza y una
sensación de seguridad a tu alrededor.
Si su
hijo se caracteriza por un comportamiento problemático, además de encontrar y
eliminar sus causas, que pueden ser muchas, vale la pena estar siempre del
mismo lado del niño y tomarlo como un aliado contra el mal comportamiento.
Recurra a sus buenas intenciones, fortalezca el apego, que en realidad es la
principal "palanca" para controlar el comportamiento del niño.
Después de todo, cada persona, incluido un niño, quiere ser bueno para sus
seres queridos, se esfuerza por mantener el contacto y vivir en paz y amor.
Estar presente le allana el camino y sobre todo demostrarle ese amor.
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