martes, 9 de mayo de 2023

 

FEMINISMO Y POLITICA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC-UNAM.

El feminismo tiene un largo camino por recorrer en un contexto negativo opuesto a una verdad real. Es necesario para poder ver diferentes tipos de uso del lenguaje y conflictos políticos, pero también para poder desarrollar una posición bien fundamentada sobre cuestiones de valor y poder razonar sistemáticamente sobre alternativas de acción significativas y relevantes en situaciones electorales reales.

Las nuevas orientaciones feministas van también en el camino electoral, y piden asegurar sus triunfos sin embargo para ello se requiere un nuevo enfoque educativo del individuo y las instituciones. Es por ello que las femeninas no alcanzan los votos necesarios para arribar a las curules en el congreso y otros puestos de elección.

La mujer alejada de los movimientos feministas no vota por mujeres, y la muestra son los cientos de elecciones en donde una mujer es la protagonista y pierde la elección. Esto tiene que ver con la raíz cultural, la cual mediante la enseñanza educativa es insuficiente en materia electoral. Ellas cosechan otros triunfos en el punto de partida o nominación o llegan por la puerta trasera de las plurinominales.

Los desafíos futuros a abordar también están relacionados con cuestiones sobre cómo diseñar y probar nuevos modelos diferentes a los actuales, el cómo proceder a la recopilación de datos y que sean creíbles por la sociedad, analizar el papel de los partidos políticos, las minorías, de lo contrario continuara el gato pardismo en donde nadie es realmente representante de la sociedad ¿El hecho de que los partidos puedan sobrevivir adaptándose a las nuevas circunstancias se ha convertido en norma de acción de sus dirigentes y se habla cada vez más de una mafia en el poder en cada partido político quienes lo explotan en sus propios intereses y a los cuales se les canaliza miles de pesos del erario público ¿Cuál es el interés social que generan?

La transición a una llamada La democracia pública, donde el empresario político es la figura principal y donde la relación entre votantes y elegidos pierde trascendencia, ¿representación política? Los actuales partidos políticos no son capaces en asegurar la legitimidad política del sistema ¿Los votantes tienen que tener un tanto por ciento de influencia para que podamos hablar de una democracia representativa? El sistema perpetuo de familia de la elite es sorprendente puesto que ascienden en poder político, social, bienes, sin que nadie se tome la molestia en controlarlos.

Ellos construyen sus iniciativas de inversión desde los partidos políticos y a la vez engañan por los medios de comunicación asegurando que se vive en una democracia estable a pesar del reducido número de votantes que no acuden hacerlo por el daño emocional que las acciones de los dirigentes ocasionan.

Lo que hay que analizarse son los detonantes detrás de esta insatisfacción política cada vez mayor y difícil de satisfacer. El enfoque radical en la designación de candidatos es la regla normal del comportamiento para comprender los procesos políticos. Los estudios hasta hoy y sus hallazgos en política sobre cómo funciona el comportamiento humano mexicano, individualmente y en manadas e independientemente de la cultura y el lugar, ha traído consecuencias de mayor alcance con los tres giros en la presidencia de la republica de México borrando de tajo las supuestas lealtades por componendas y toma de decisiones políticas.

El pueblo mexicano que se había caracterizado por atender los llamados de la elite política a través de los partidos políticos en los últimos 20 años no los ha atendido y los conflictos han ido subiendo de tono borrando del colectivo las tradiciones y paradigmas apegándose a uno completamente nuevo que podría ser visto como contradictorio por las múltiples corrientes ideológicas en su interior.

Ha habido un cambio brusco y significativo y, por lo tanto, una reorientación en los últimos años, en donde las elites políticas perenes pierden terreno. Ya no se puede acusar al pueblo de ser el causante de sus propias desgracias ¡Se hartó! Y a la vez se revitalizo en su enfoque critico decidiendo la alternancia en busca de nuevos caminos. El pueblo rompió con la perspectiva histórica que se le trazo desde la colonia virreinal donde el tema altamente controvertido fue el supuesto dominio cultural y económico de la elite social quien marcaba el mercado sin estudiar a fondo al individuo y pagaba a los medios de comunicación para que manipularan su imagen.

Una elección que se convirtió en asunto comercial sin dar lugar a la expresión colectiva, ni el espacio en la elección. Obviamente apareció una fuerza con sesgo de modernidad tardía que planteo la experiencia vivida por las clases medias y bajas del país y ello la llevo a su legitimidad. Hoy la responsabilidad recae sobre de ellos por lo que requieren experiencia en todos los niveles de gobierno en su actividad pública, apegarse a un sano majeo de los fondos públicos, así como su ejercicio de poder público.

Los nuevos políticos han luchado para modificar en ciertos apartados la constitución mexicana y han dado el espacio suficiente para dotar de dientes a la auditoria como instrumento de control, sin embargo, la auditoria sigue en manos de ejecutivo en los estados quien no es realmente autónomo y su puesto se lo debe al ejecutivo estatal por lo que sus funciones en materia de probidad se oscurecen prevaleciendo la decisión burocrática.

La pregunta obligada es

¿Realmente los profesionistas toman en serio la responsabilidad como ejecutantes dentro del gobierno o se ven convertidos en los sumos sacerdotes para la conexión del ejecutivo con el pueblo a riesgo de ser marginados, surgiendo en ellos el canto de alabanza para que les den alpiste? Para comprenderlos es de vital importancia caracterizar los acontecimientos políticos.

El discurso recurrente de que se vive en una democracia y que el país es un éxito, se ha desgastado, no genera impacto, es irrelevante y no funciona en las Universidades. Los Universitarios cuentan con mayor margen de maniobra que una manipulación de las masas, ellos interpretan políticas diferentes, y critican el uso utilitario del poder público.

 

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