NACÍ EN SAN
IGNACIO, SINALOA
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre los
cuentos que leíamos en 1965, recuerdo aquel que nos decía la historia de un
niño que enfermaba debido a que su madre lo abandono y solo mejoría si
escuchaba la voz de su madre. Tantas veces la escuche que me servía para
quedarme dormido. Un cuento más se refería a un niño que corría perseguido por
un pájaro y se debía a que el niño había desobedecido a sus padres yéndose al
monte sin su permiso quedándose dormido en un arroyo seco, y al despertar lo
estaba observando un gran pájaro quien lo persigue. El niño en su loca carrera
va tirándole piedras con la esperanza en detenerlo. Al llegar a su casa su
madre le curo las heridas y el padre lo azoto.
El niño es
bañado por su madre y se queda tranquilamente dormido después de la lección
aprendida.
Este y otro
buen número de cuentos leíamos antes de dormir o los aprendíamos en la escuela
en donde el trabajo central se refería a que no deberíamos engañar a las
personas, ni ser fraudulentos en nuestros actos, sino que la decencia, respeto
servía como antesala al éxito, así es como vivíamos y crecíamos en ese arduo
camino de la honestidad. Cuando un hermano nos engañaba en principio se le
perdonaba pero si lo volvía hacer se le acusaba con el padre para que recibiera
su merecido castigo.
De los amigos
no tolerábamos la traición, sino que amábamos al prójimo siendo generosos,
humildes, responsables, especialmente para no derramar veneno en contra de
amigos (as) Recuerdo que los jóvenes no concurríamos codiciosos ni teníamos la
perspectiva de alcanzar el poder a cualquier costo. Un día nos comunicó nuestro
profesor, que escribiéramos una historia de nuestra patria para antes del día
de la independencia. Ideal me dije pero ¿por dónde inicio? El tratar de
escribir la historia de mi país me llevo a lecturas críticas que la sociedad
argumentaba en libros y medios escritos.
Uno de esos
libros cayó en mis manos y fue una de las primeras que me abrieron los ojos de
lo que el autor consideraba nos estaban abusando como pueblo. Aunque era
educativo el libro, se oponía en su discurso al gobierno por eso considero que
hay muchas formas en las que las personas pueden aprender al aplicar lecturas
que son inesperadas pero que caen en tus manos cuando menos las esperas.
Recuerdo me
decía, si sería capaz de replicar ese comportamiento yendo a pararme frente al
profesor Ignacio Castelo quien fungía como presidente municipal del pueblo. Me
di cuenta que me faltaba estudiar más historia debido a que ni siquiera sabía o
mejor dicho no estaba seguro la razón de esa Independencia, ni el porque les
quitaron todas las propiedades a los españoles y ello se debía a una simple
deducción mía que se refería a que todos los mexicanos teníamos en común la
misma raíz y en aquellos años los despreciaban llamándoles gachupines
¿Realmente los que nos independizaron tenían amor por el país?
Y decidieron
abrirles los ojos a toda la gente necia que no entendía en aquel momento que lo
mejor era separarnos creando nuestra propia patria y si esto fuera así, ¿Por
qué los que decidieron separarse en los estados del norte (Actual estados
unidos) los valoraron de diferente manera, si al final era lo mismo, querían
vivir aparte? Este tipo de valoraciones me llevaron a pensar que la gente ha
hecho de su pasado lo que sus intereses les generaban éxito.
Por lo tanto
nos controlaron en el supuesto de que nos abrían los ojos ante los opresores,
había que aprender en la primaria que los españoles eran muy malos, mientras
que a los norteamericanos los juicios eran más laxos o medio tocar el tema pero
si, alardear con su idioma recordando que ellos nos llevaran al triunfo final
de la vida si hablamos su idioma y copiamos sus costumbres.
No recuerdo
bien lo que pensaba en aquellos lejanos momentos sin embargo unos escritos que
encontré de mi puño y letra me dan a entender lo que pasaba por mi mente
infantil con tanto odio que me estaban inyectando. Me observaba como alguien
que a su tierna edad tenía el coraje en verme triunfar en la adversidad de una
batalla, inspirado en esos héroes que nos hacían leer sus hazañas y ellos
tenían la capacidad ganadora arriba de sus hermosos caballos.
Olvidábamos
ser niños de un pueblo pobre y que nuestra necesidad no iba encaminada a la
guerra como prioridad, es más no conocíamos más allá de la batanga de don
santos Ríos (Ultima casa del pueblo). Al final de ese antiguo escrito leo que
me inspire en amar a mi patria. Para mí, la sociedad actual realmente no hace
mucha diferencia a lo que solía ser, hoy en día, todavía hay personas que
sufren, son lentas y corruptas en el gobierno. Y en la sociedad en aquel
entonces, era más fácil transmitir las palabras para alentar a luchar contra
los españoles porque entonces, ellos seguían siendo los culpables de nuestras
desgracias después de más de 200 años que se fueron.
Nos ocultaban
los gobernantes su incapacidad para gobernar metiendo en las tiernas mentes
odios sin fundamento. Afortunadamente la tecnología llego a los pueblos y no
solo escucharan las palabras distorsionadoras de los libros de texto escolar.
Aquellos viejos odios se tienen que ir calmando para que la educación deje de
culpar a los españoles de todas nuestras desgracias. Ser patriótico es mostrar
el amor por mi gente, darles importancia a los problemas internos a resolver,
luchar para que desaparezca todo tipo de opresión. - Eso, es lo que nos debe quitar el sueño,
valorar la situación para cambiarla.
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