martes, 23 de mayo de 2023

 

NACÍ EN SAN IGNACIO, SINALOA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre los cuentos que leíamos en 1965, recuerdo aquel que nos decía la historia de un niño que enfermaba debido a que su madre lo abandono y solo mejoría si escuchaba la voz de su madre. Tantas veces la escuche que me servía para quedarme dormido. Un cuento más se refería a un niño que corría perseguido por un pájaro y se debía a que el niño había desobedecido a sus padres yéndose al monte sin su permiso quedándose dormido en un arroyo seco, y al despertar lo estaba observando un gran pájaro quien lo persigue. El niño en su loca carrera va tirándole piedras con la esperanza en detenerlo. Al llegar a su casa su madre le curo las heridas y el padre lo azoto.

El niño es bañado por su madre y se queda tranquilamente dormido después de la lección aprendida.

Este y otro buen número de cuentos leíamos antes de dormir o los aprendíamos en la escuela en donde el trabajo central se refería a que no deberíamos engañar a las personas, ni ser fraudulentos en nuestros actos, sino que la decencia, respeto servía como antesala al éxito, así es como vivíamos y crecíamos en ese arduo camino de la honestidad. Cuando un hermano nos engañaba en principio se le perdonaba pero si lo volvía hacer se le acusaba con el padre para que recibiera su merecido castigo.

De los amigos no tolerábamos la traición, sino que amábamos al prójimo siendo generosos, humildes, responsables, especialmente para no derramar veneno en contra de amigos (as) Recuerdo que los jóvenes no concurríamos codiciosos ni teníamos la perspectiva de alcanzar el poder a cualquier costo. Un día nos comunicó nuestro profesor, que escribiéramos una historia de nuestra patria para antes del día de la independencia. Ideal me dije pero ¿por dónde inicio? El tratar de escribir la historia de mi país me llevo a lecturas críticas que la sociedad argumentaba en libros y medios escritos.

Uno de esos libros cayó en mis manos y fue una de las primeras que me abrieron los ojos de lo que el autor consideraba nos estaban abusando como pueblo. Aunque era educativo el libro, se oponía en su discurso al gobierno por eso considero que hay muchas formas en las que las personas pueden aprender al aplicar lecturas que son inesperadas pero que caen en tus manos cuando menos las esperas.

Recuerdo me decía, si sería capaz de replicar ese comportamiento yendo a pararme frente al profesor Ignacio Castelo quien fungía como presidente municipal del pueblo. Me di cuenta que me faltaba estudiar más historia debido a que ni siquiera sabía o mejor dicho no estaba seguro la razón de esa Independencia, ni el porque les quitaron todas las propiedades a los españoles y ello se debía a una simple deducción mía que se refería a que todos los mexicanos teníamos en común la misma raíz y en aquellos años los despreciaban llamándoles gachupines ¿Realmente los que nos independizaron tenían amor por el país?

Y decidieron abrirles los ojos a toda la gente necia que no entendía en aquel momento que lo mejor era separarnos creando nuestra propia patria y si esto fuera así, ¿Por qué los que decidieron separarse en los estados del norte (Actual estados unidos) los valoraron de diferente manera, si al final era lo mismo, querían vivir aparte? Este tipo de valoraciones me llevaron a pensar que la gente ha hecho de su pasado lo que sus intereses les generaban éxito.

Por lo tanto nos controlaron en el supuesto de que nos abrían los ojos ante los opresores, había que aprender en la primaria que los españoles eran muy malos, mientras que a los norteamericanos los juicios eran más laxos o medio tocar el tema pero si, alardear con su idioma recordando que ellos nos llevaran al triunfo final de la vida si hablamos su idioma y copiamos sus costumbres.

No recuerdo bien lo que pensaba en aquellos lejanos momentos sin embargo unos escritos que encontré de mi puño y letra me dan a entender lo que pasaba por mi mente infantil con tanto odio que me estaban inyectando. Me observaba como alguien que a su tierna edad tenía el coraje en verme triunfar en la adversidad de una batalla, inspirado en esos héroes que nos hacían leer sus hazañas y ellos tenían la capacidad ganadora arriba de sus hermosos caballos.

Olvidábamos ser niños de un pueblo pobre y que nuestra necesidad no iba encaminada a la guerra como prioridad, es más no conocíamos más allá de la batanga de don santos Ríos (Ultima casa del pueblo). Al final de ese antiguo escrito leo que me inspire en amar a mi patria. Para mí, la sociedad actual realmente no hace mucha diferencia a lo que solía ser, hoy en día, todavía hay personas que sufren, son lentas y corruptas en el gobierno. Y en la sociedad en aquel entonces, era más fácil transmitir las palabras para alentar a luchar contra los españoles porque entonces, ellos seguían siendo los culpables de nuestras desgracias después de más de 200 años que se fueron.

Nos ocultaban los gobernantes su incapacidad para gobernar metiendo en las tiernas mentes odios sin fundamento. Afortunadamente la tecnología llego a los pueblos y no solo escucharan las palabras distorsionadoras de los libros de texto escolar. Aquellos viejos odios se tienen que ir calmando para que la educación deje de culpar a los españoles de todas nuestras desgracias. Ser patriótico es mostrar el amor por mi gente, darles importancia a los problemas internos a resolver, luchar para que desaparezca todo tipo de opresión.  - Eso, es lo que nos debe quitar el sueño, valorar la situación para cambiarla.

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