VIOLAR LA LEY
Y LA MORAL
El gobernante
ladrón necesita reglas claras para gobernar. El ladrón al igual que el mentiroso
no sigue principios morales con la intención en beneficiarse. Promesas falsas.
La ley no puede ser a gusto de quien gobierna y aplicarse en su conveniencia.
El gobernante que gobierna con su ley personal sepulta la civilidad, es
malvado, inmoral. Un bandolero gobernando no es moral y sus cómplices no
respetan de ello no hay duda alguna. De una manera u otra no es sano, útil y
perjudica la sana convivencia social. El bien social no es negociable, ni se
debe tazar sobre rentabilidad económica por el mayor número de ciudadanos
multados. Es una falta de aplicación en principios aceptados y reconocidos
mediante la ley magna de un país. Si, se actúa en sentido negativo porque
necesita dinero sus acciones son detestables y el gobierno en como lo dirige
adquiere similar señalamiento. Lo ilegal trasgrede el respeto, lo que debe ser
autorizado es tratado de otro modo. Quitarle el derecho al ciudadano es admitir
que andamos muy mal ya que la convivencia en respeto es un bien mutuo que
impone límites y eso es razón suficiente para que en lo inmediato los
ciudadanos no respeten la ley al observar que sus autoridades son las primeras
en violarlas.
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