sábado, 20 de mayo de 2023

 

SIN UN ¡ADIÓS!

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Nadie por más que lo amaremos merece rompernos la tranquilidad, hacer que odiemos la vida, señalarnos como la peor persona. Por eso ¿Dame una razón válida para preocuparme? La opción en que el amor regrese es nula aunque le gustaría que ocurriera pero le aseguro que eso quedo en el pasado, cuando aún las dos personas eran capaces de amar.

Los sinsabores se fueron acumulando hasta convertir el vergel de amor en desierto.- Ya, no me da la gana pensar o preocuparme por lo que haces o abandones. Las antiguas ocurrencias me molestaban pero las asimilaba por el amor que le gana al entendimiento nublando esos agravios. Estaba dispuesto a recibir de todo un poco por la atracción que ejercías sobre mis sentimientos. Una vida diaria enfocada en estar al pendiente de tu persona, atado sin opción a ser diferente. Eso alimentaba mi espíritu.

A tu lado aprendí a mirar el futuro con dulzura, en todo lo que nos podría pasar y ser juntos. Un amor de un solo lado en donde tú sacabas el provecho y yo, aprendí asimilarlo sin reclamos. Aprendí a disfrutar los instantes que deseabas dar, la calma cuando atacabas sin misericordia.- Tus miedos, mis necesidades se fueron conjugando en ese proceso de convivir juntos pero separados, tu disfrutando lo tuyo y yo, lamentando lo nuestro.

La lista se fue alargando, cada vez los reclamos se hicieron más presentes, los miedos bloqueaban la inteligencia para enfrentar lo amargo en frustraciones que impiden disfrutar a plenitud lo que podía entregarse.

Molestabas por nada, segura que todo lo pasaría por alto y sin riesgo o consecuencia. Las personas se cansan, eso debes entenderlo, la situación se va amargando hasta que la actitud cambia, el amor se esfuma, el abuso sangra al entendimiento y el amor sale ¿Has entendido, porque deje de amarte?- Complicaste la vida, marcaste odios, dejaste que el fondo de un corazón enamorado terminara por vaciarse, empañaste el espejo de la alegría por la tristeza. Alegar en tu favor, diría que no todo ha muerto, solo alcance a correr dando la espalda en silencio por cansancio.

Sí, me fastidiaste, supe que contigo a mi lado la vida la detestaría por ello preferí pensar en ese pasado hermoso que viví cuando realmente te tenia. Lo fuiste arrastrando todo, llenado de barro la cara del amor por eso debía en lo inmediato correr sin embargo me quede años con la esperanza en que volvieras a dar la vuelta, entendieras que la necedad, odio, reclamo solo conduce a la desesperación de un espíritu desvalido.

No quise esperar, me fastidiaste, ya no creo cuando dices que me amas, solo te amas a ti misma y posiblemente ni a eso llegues al no mostrar el mínimo interés en las personas que te rodean. Los días se fueron sucediendo con palabras hirientes, vacías, molestas. Fastidiaste, cualquiera lo sabría, nadie en su sano juicio espera recibir gotas de veneno en el diario devenir, ni respirar aire que sofoque.

La molestia lleva al desgaste emocional, al motivo para tener el pretexto en alejarse, sin soltar una sola lagrima de arrepentimiento, muy por el contrario lo disfruta al verse libre dejando atrás vientos que envenenan, aguas que intoxican, piedras en el camino que lastiman, aromas que al principio se deseaban al salir por la boca. ¿En qué cambio? El gesto hosco, desprecio en la mirada, manos que están dispuestas a golpear en vez de acariciar.

Lo mejor es caminar por senderos alejados llevando consigo, lo mínimo pero suficiente ¿Para qué esperar? Marchar sin excusas, sin besos amargos, críticas molestas, reclamos degradantes. La vida da la oportunidad en amar, sentir ese nudo en la garganta cuando el beso o la mirada son cariñosa, caminar juntos. La vida brinda luchas juntas para existir. Cuando el amor muere en una persona, se pierde la comunicación o se carga de un solo lado, se camina solo con las preocupaciones, surgen las mentiras, los reclamos y se desea seguir solo.

En un principio se logran los arreglos mediante disculpas, incluso dando amor, el tiempo va quitando ese remedio cuando uno de los dos no está dispuesto a equilibrar la relación, se va mirando lejano, sin compromiso hasta que logra sin dar disculpas desaparecer ¿Por qué dejas de amar? Cuando los besos ya no son mutuos, el sentir es reclamo, la sonrisa acusa, las pláticas cambian de giro y se vuelven apabullantes.

Es la dignidad, honor quien decide marchar, renuncias de llorar por un amor que ya no existe, ya no te quiere, logró cansarte. Cuando la relación inicia, las preocupaciones y sinsabores son mínimos, incluso piensas que es el amor eterno. Al paso de los años, los dramas le ganan al entendimiento, uno de los dos asume la actitud desgastante, lo que al otro le preocupa al no sentirse cómodo y muy probablemente no se atreva a responderse.

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