VALOR DE
AMAR
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Siempre me
he preguntado ¿Qué hace que olvidemos a nuestros seres queridos? Pero no he
tenido la oportunidad en encontrar la respuesta, solo ese recuerdo que perdura
entre lo dulce o amargo. Me pongo triste cuando una persona joven muere, una
mayor me hace saber su problema en salud, aquella otra que pierde un ser
querido y me pregunto ¿Por qué? Sabemos que es normal pero no quedamos
satisfechos, la mente sufre, se pone en blanco, vacía, queda la angustia de su
recuerdo latente.
> Son las perspicacias del alma, son los ojos
del corazón que desde antes en nacer nos enseñan amar, nos marcan los anhelos y
nos hacen sufrir con las ausencias. Todo viene en el mismo paquete. Llega
impreso en la materia con la que nacemos.- Es efecto y causa.- El dolor al
pinchar el espino del rosal se olvida al contemplar la rosa y nuevamente
ausencia. Es "El ojo del alma" que transmite dulzura, sabe leer los
instintos y dejar entre heridas lo amargo.
Hay personas que al momento de morir se vuelve
memorable, la ausencia se siente insustituible en ese instante, sus familiares
y amigos se reúnen para llevarle flores en un mensaje que de un remanso de paz a
su espíritu. Duelen las ausencias en los amaneceres, en los atardeceres, en
medio de la noche despierta el sentimiento añorando y, en la mañana nuevamente
con el sol quemante derrite la agonía al estar sin la persona amada. Grita ¡Ya,
no estará jamás! La vida nos privo de su presencia, de ella, y el alma estalla
como flama hirviendo ante el reto en no alcanzar su compañía o mirar solo nubes
en la mente o las cenizas guardadas en un florero exprofeso.
El alma anhela ver con los ojos del espíritu, el
corazón con la conciencia, el cuerpo con la cuota, el sufrimiento con la
omisión en sus caricias. Todas las fibras intimas sufren, demandan, se sacuden
inquietas esperando ese mensaje que comparta una vivencia hermosa en su pasado
inmediato, que aprecia, da, suple, acaricia para que la paz sea espiritual.
Todo amor es bueno, es maravilloso, da gracia. Es bueno para el que sabe es
amado, para el que tiene paciencia, el que suaviza el hierro candente en los
conflictos y deja que los arrebatos se disipen y, los días placenteros
continúen.
El amor es bueno para el que no le asusta la
noche cuando queda solo, el perdón cuando falla, la debilidad en el otro, la
generosidad en sus actos. Admira los defectos del otro y lo valora
generosamente. Para el que deja que el agua mala sea bebida, la humillación no
sea parte de su entorno, la maldición le cambie sus arrebatos insanos
deseándoles a sus enemigos la bendición, la paz, tranquilidad y tolerancia en
su recapacitación en acciones. Vivir sin rencores dando agua al sediento,
tolerando la escasez en trato amable de aquel desafortunado en paz espiritual.
El agua apagara el fuego, el silencio el
alboroto, la alegría a la tristeza, la humildad a la ambición, la tierra al
hombre, Dios a la naturaleza. Todo es impactante a los ojos del alma, a la
experiencia diaria, a los espacios reducidos en amor al prójimo. La mano dura,
mata el amor, la fe, esperanza, caridad. La blanda somete, la dulce empalaga,
la preocupación, nos precipita, lo comido termina en basura, la basura en comida
para otros seres vivos ese es el ciclo vida/muerte el cual no se interrumpe
jamás. Los caminos están presentes, la paciencia los abre, la intolerancia los
cierra, la soberbia los aleja, la humildad los arrima, La paciencia es el
respiro del alma, es la sorpresa grata del espíritu y lo forza "Amar"
La experiencia abona paciencia, sustento, reflexión. La Ignorancia aporta
precipitación, alegato sin sustento, placeres prohibidos. Paciencia es el fuego
eterno en un tiempo maravilloso en mares embravecidos que se ven con dificultad
y terminan siendo mansos.
Paciencia es una cuerda de guitarra que pocos
saben tocar con suavidad y terminan en romper las cuerdas armónicas del
espíritu pasible. La palabra amor se debe predicar en voz ardiente, sin
desesperación.- Suave, suficiente para ser escuchada, para ser revelada, y su
dueño sepa se refiere a él. La humildad es la plataforma sentimental en la cual
descansa, el que enfrenta tempestades, es luz maravillosa en los ojos de la
persona amada cuando los posa sobre nosotros. El que ama vive sin
preocupaciones, inspirado en la paciencia, buscando los ojos amados para que
iluminen el camino de ambos, sus palabras, su conciencia, sus significados,
experiencias.
El que ama, ve la vida plagada en esperanza, los
frutos diarios le saben a miel. Ama la vida y la valoran suficiente sin
importar lo degastado de su cuerpo por los años transcurridos.-Sabe que vivirá
una sola vida, varios sentimientos, espejos rotos, amores mutuos y los sin
sentido. Elije amar y ama su destino compartido, muere porque tiene que morir,
da sin esperar a tomar, entrega su vida a la persona amada.- Sueña con la amada
y despierta pensando en la inmortalidad de su amor.
Valora su amor en montaña de alegría. Ama los
pájaros, a los buitres, la flor, su espina, el desierto, el bosque, el cactus.
Su amada la convierte en ángel, repite su nombre, lo marca en su alma, permite
que sea ella la que marque el camino en su vida. Adora sus virtudes, su aroma,
sonrisa y escribe que fue creada para repartir amor, inteligencia para
discernir en sentimientos. Amar es un regalo que lo mismo arrastra que salva,
que hace sentir y expulsa el odio, asume compromisos, altera los ánimos y
tranquiliza el alma.
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