sábado, 23 de septiembre de 2023

 

COMPORTAMIENTO DE LOS POLITICOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMON ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM

 Decía una caricatura de Mafalda, que se me quedo grabada “El empeoramiento, empieza a empeorar” Hay días en los que me levanto y me acuesto con la misma sensación, y volteo atrás en busca de estudiantes aguerridos, protestones, líderes en acción como los de mi época de estudiante y al verlos tan corderitos llego a la conclusión de que “las ideologías han muerto”. Esto, es lo que veo, leo, escucho en la radio, en la tele, en los cafés. Una perdida absoluta del sentido de pertenecía.

 

Las ideologías son necesarias, son básicas y deben guiar la acción política porque sin ellas no tendremos la meta ideal a la cual nos queremos dirigir. Todo lo que digamos y hagamos sin ideas sólo serán palos de ciego que no conducen a nada porque no tienen ni recorrido ni futuro.  Todo ha quedado guardado en el cajón de los recuerdos ¿Son los políticos, los que desconocen la ideología o son los ciudadanos los que terminaron por archivarlas? A ¿Quién pertenecen? ¿Quién desconoce la realidad, los políticos o los ciudadanos?

 El sistema económico, político, social, fallo con Luis Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto (esa es la memoria que guardo), pero ya había fallado con los mexicas, chichimecas, zapotecas, totonacas etc., Con los españoles, con los franceses, con los mexicanos, Maximiliano de Habsburgo. Al día de hoy con López Obrador, la lucha es férrea entre lo que el presidente desea crear como nación y los que se anteponen en el camino. necesitamos ideas, una meta y mucha ideología y es que se le colaron muchos sinvergüenzas y ellos siguen reclutando iguales en los puestos.

 Paso a menudo cuando salgo a tomar café a un restaurante a veces coincido con algún diputado local, federal, o político en otro puesto de autoridad o los veo pasar en sus lujosos autos con chofer y sus escoltas. Veo a periodistas detrás de ellos para sacarles una sesuda, razonada, inteligente, brillante información. Los son de todos los sexos (Hay tantos sexos en últimas fechas que ya no distingo bien cada uno de los nombres que le han puesto), pero eso no importa.

 En ocasiones para ser sincero me molestan por el aire de superior que asumen, ya se pueden ustedes imaginar. Dicen que los pájaros se les conoce por su cagada. Para eso son expertas las gaviotas que nos cagan desde lo alto. Estos personajes van pavoneándose con un aire de importancia y arrogancia que me hacen renegar ante la falta de humildad.

 Ellos creen que son los únicos capaces en su papel y puesto en señalarnos el camino o darnos el destino que nos merecemos. Salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele en un programa de Patty Chapoy, con ropa cara, sus zapatos relumbrantes de marca. A veces sonrió al ver estos desplantes de nuevos ricos, cuyo oportunismo y su comportamiento advenedizo, me recuerdan que deben pasársela ante el espejo cada mañana antes de salir de su hogar.

Salen a los restaurantes a celebrar su buena suerte y a comprobar que son admirados por los periodistas, que son en realidad los únicos que les prestan atención.

 Muchos de esos diputados, ni el bachillerato terminaron, otros falsificaron papeles o compraron calificaciones. Unos más nunca han trabajado en su vida, desconocen lo que es madrugar para ganarse el alimento con el sudor de su frente. Son personajes raros que alían en los partidos políticos, o se afilian desde jóvenes a grupos delincuenciales.

Unos hacen cola, otros se meten por deferentes cuestiones, sin hacer cola, dando el madruguete familiar. Son personajes sin escrúpulos y sin vergüenza. En cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. No dan ganas de acercarme a cualquiera de ellos.

 

Sé que esto que expongo no es justo para todos, pero en esta vida pagan justos por pecadores en la Sodoma de Sinaloa. Dirán que en esas filas hay diputados y Autoridades honestas, gente decente que se hace de centavos sudando la gota gorda ene estos calorones. Reflexiono sobre la mayoría de los ciudadanos quienes en el uso correcto de sus facultades mentales y han llegado a la edad de 60 años sin su vida resulta a pesar de contar con una cultura adecuada, ser honesto en toda su vida, trabajar para el bienestar de su familia.

 Ciudadanos de inteligencia media, pero con conocimientos amplios, de sano razonamiento ¿Por qué no los suben a ese tren de suerte, despilfarro y progreso económico? Eso me preocupa, por supuesto, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto la vida me ha llevado por los libros que he leído para ver negativo lo que se deja observar. Es posible que, si no leyera tanto, anduviera detrás de esos personajes para que a su paso me aventaran una dadiva y me sentiría orgulloso de haberlo entrevistado.

 Me gana el pesimismo y despotrico ante el comportamiento de esa gentuza ¿Por qué? creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. ¿Por qué?, admirar y respetar a quienes ocupan esos puestos. Crítico y desprecio a los mediocres, a los analfabetos que se comportan como reyezuelos, a su corte de acompañamiento. Los critico por irresponsables, por pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la mañana, el día, y la vida. 

 Conozco a muchos de ellos, los he visto durante años. Los vi luchando en los callejones sin salida en los que la autoridad anterior los metía, pero por fin ganaron para imitar las irresponsabilidades, ser corruptos, con ambiciones desmedidas, incultos al igual que los que se fueron. Lo peor es su falta de escrúpulos y las consecuencias de este festín del reyezuelo. Los anteriores y los actuales se adaptaron a su tiempo, y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. ¿Cómo y dónde comen y a costa de quién?

 Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los autos oficiales. Cómo se organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales para irse de vacaciones. Esos inútiles viajes políticos, turísticos que pagan con dinero público y se hacen acompañar de una flota de aduladores. En verdad he trajinado en la crítica política a pesar de ser un ciudadano común, y el único beneficio que he recibido es la persecución con todo el aparato de gobierno ¿Cuánto cobran por sus cargos, para dedicarlo a dañar personas de bien? Bueno ahora ya saben lo que tengo en la cabeza el día de hoy.

 

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