miércoles, 13 de septiembre de 2023

 

LA MUERTE ME LLEVO A LA IGLESIA (Parte TRES)

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM

Si tan solo pudiéramos creer lo que dicen en la iglesia, probablemente muchas cosas serían más fáciles. ¿Qué tipo de sufrimiento es más fácil de soportar? No es difícil alabar el sufrimiento humano como el camino hacia la comprensión y la realización, siempre y cuando no sufras tú mismo.

De eso se acusa a muchos sacerdotes de dar la palabra con doble racero, terminando siendo el regañón de la misa. Tal vez se pueda agregar que la tragedia es aún mayor si el humano realmente cree que la vida debe ser fácil, ligera y feliz; que se trata de evitar los agujeros de la vida, que la sociedad realmente debe hacer algo con los problemas que se interponen en el camino de la felicidad, ya sea ofreciéndonos medicina, olvido o consuelo.

Llevaba un buen rato sentado en la banca de la Iglesia me dí a la meditación para considerar si algo de lo que extrañamos en la sociedad no es realmente lo que ofrecen nuestras iglesias.

Trataba de localizar los símbolos: – El libro es atributo de las personas que difunden la palabra de Cristo o que han escrito sobre la doctrina cristiana – El globo terráqueo es atributo de los soberanos: rey, Cristo y Dios – La escalera simboliza el ascenso espiritual del alma – El cáliz recuerda la sangre de Cristo y su sacrificio – La bolsa, atada al cinturón de un hombre, designa a un avaro. De lo contrario, está en manos del traidor Judas. – La cruz ha sido el emblema de los cristianos desde el siglo V. – El candelabro simboliza la luz y la presencia divina.

La cruz se localiza en todos los sacramentos. En el bautismo devuelve su alma a Dios. Durante la confesión, libera el alma encadenada. En la Eucaristía alimentas el alma. Una cruz cuadrada, les recuerda que la existencia está orientada, que tiene sentido y que toda acción influye en el mundo. Porque el catolicismo sostiene que es a Cristo a quien se entrega el alma en el momento de la muerte.

Argumenta que el cuerpo es tan valioso como el alma y debe ser preservado para ser elegidos en el Juicio final, para estar a la diestra de Cristo. Tendido en su ataúd esperara la llamada del Juez para ser levantado.

En las figuras de los santos que puede ver que uno trae un libro en sus manos, son los santos intelectuales que pensaron en la fe cristiana.

Por ejemplo, el obispo San Agustín, el Papa Gregorio Magno, Santo Tomás de Aquino. Y el libro es la biblia con los 4 evangelios autorizados y escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los famosos evangelistas. Algunos personajes sostienen un libro mientras que otros llevan un pequeño globo terráqueo en la mano. En este último caso, se trata de un hombre muy poderoso, el globo representa el mundo, la Tierra, el universo.

Quien lo posee es, por tanto, un soberano. Cuando esta esfera está coronada por una cruz, se denomina orbe cruciger. La escalera es la progresión de los grados “Iniciación espiritual” Expresa la ascensión del alma hacia la perfección o hacia Dios. “Los peldaños de la escalera se interpretan, así como los diferentes grados de las virtudes que el cristiano debe cultivar”. El conocimiento en esos libros, contribuye a esta elevación.

El cáliz es la copa que contiene el vino consagrado durante la celebración eucarística, durante la misa. Este objeto se refiere a la última cena. Rodeado de los doce apóstoles, Jesús tomó una copa de vino y dijo: "Bebed de él todos, porque esto es mi sangre, la sangre de la alianza, que es derramada por muchos, para remisión de los pecados" (Evangelio según San Mateo). Según una leyenda medieval, José de Arimatea habría utilizado esta misma copa para recoger, al pie de la cruz, la sangre de Cristo. En las novelas de los Caballeros de la Mesa Redonda, los personajes luchan por encontrar este preciado objeto: es la búsqueda del Grial.

Contrariamente al libro, un personaje que lleva un bolso (atado al cinturón o colgado del cuello), simboliza la avaricia, uno de los siete pecados capitales. El bolso es también la mejor pista para identificar a Judas en las pinturas de la última cena. Contiene el dinero que recibió por su traición: entregar a Jesús a los sumos sacerdotes judíos.

El candelabro de siete brazos, que, junto con la estrella de David, se ha convertido en el símbolo del judaísmo. Pero al cristianismo también le gusta poner candelabros en la iglesia o representarlos en las esculturas y los vitrales. Porque Dios es luz, “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Evangelio según San Juan).

Los candelabros, pero también las velas o las lámparas, materializan pues la presencia divina. Recordé que mi amigo me dijo que le pidió a su esposa y sus hijos que no lo llevaran a la Iglesia al morir y que deseaba ser incinerado. Pero ninguna de sus dos peticiones le fueron cumplidas.

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