PLATA Y ORO PARA LOS SINVERGUENZAS
LARRAÑAGA TIORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Una de esas grandes necesidades la concibió en la
reencarnación para quitar el miedo a la muerte. En principio la religión
cristiana no la aceptaba a pesar de que muchos de ellos la predicaban. Fue un
pensamiento que duro muchos años entre la negación y aceptación de los grupos
cristianos, pero nunca desapareció hasta que ocupo su lugar. La idea de aceptar
o rechazar la reencarnación es un hecho entre los mimos cristianos actuales a
los que se les impone la enseñanza desde niños, pero no quitan el dedo del
renglón cuestionándola.
Hay confusión si realmente el ser humano reencarna, cada uno
decide si acepta o rechaza que sucede el hecho de la reencarnación. En la
actualidad se debate sobre la teoría de Charles Darwin, y la teoría genetista
de Weissman. Ambas teorías ocupan de la reflexión sobre la reencarnación.
Cuando se toma el problema desde lo psicológico, moral, no da la solución, pero
si tiene una parte que se empareja con la enseñanza de que los rasgos son transmitidos
al niño por los padres, y que el intelecto y la moral se desarrollan con este
poder creciente.
A medida que la humanidad avanza, los resultados de este
movimiento se transmiten a los niños, quienes comienzan su viaje. Cada
generación de descendientes va aumentando su potencial heredado, por lo que, si
se sigue este camino, el progreso en la mentalidad humana parece posible y
esperanzador. La teoría de la lucha en donde prevalecen los más aptos sobre los
débiles, traspasa toda lucha por la existencia en los humanos y que en la
mayoría de las ocasiones ya no aplica para los humanos, en la lucha por su
existencia.
De acuerdo a esta teoría, cada generación es más inteligente,
más sensible especialmente sobre el crecimiento moral. Por lo que lógicamente
se supone que rasgos como la compasión, el amor, la compasión, una fuerte
autoestima, sacrificio para proteger a los débiles, preparación de nuestra vida
para el bien de los demás, serían los rasgos humanos que estaríamos disfrutando
las generaciones actuales ¿Por qué continuar adorando a los infames en los
libros, monumentos, dias para festejarlos? Podría ser que en cuanto más
avanzamos, menos humanos nos mostramos, ahora uno se sacrifica y el otro se
aprovecha de su bondad y no es por su propia supervivencia. Los fuertes
presionan a los débiles considerándolos inferiores ¿Cómo puede una parte
abusiva crecer de acuerdo a estas dos teorías de progreso humano? ¿Acaso la ley
del progreso se basa en la ley del sacrificio evangelista? Los que se
sacrifican en bien de la humanidad perecen y los que se aprovechan siendo
crueles, depredadores la disfrutan ¿Cómo mejora esta calidad? Vemos claramente
que, entre los animales, la madre se sacrifica por un hijo indefenso, lo cuida
y alienta para su preservación, vence el miedo al enemigo que desea alimentarse
con su hijo, sacrifica su vida para ahuyentar a su enemigo. La madre vence el
amor a su vida en sacrificio por lo que más ama y muchas veces muere víctima de
ese amor. Así podemos ver que las mayores virtudes humanas conducen a la
destrucción de aquellas personas que las poseen y exaltan a las almas egoístas.
Si en la actual humanidad viven los depredadores con intenciones malvadas,
egoísmos, arrogancia y perecen las almas que dan amor ¿Cómo explicar que el
espíritu avanza en sus cualidades inspiradas por seres humanos que han sido
incapaces de dar su propia lucha ante sus miedos y se alaban mediante
monumentos de bronce en las calles de las ciudades en las que hicieron de sus
víctimas su desvergüenza? El darwinismo en realidad no responde a esta
pregunta.
Cuando se les pregunta a esos gobernantes, no aceptan
responderla y surge la venganza en respuesta reencarnando lo más oscuro de su
alma. Un ser deshumanizad que se exalta sobre sus vergüenzas escondidas o
plenamente demostradas por la sociedad, no le regresa nada a esa sociedad con
su monumento o nombre de calle, sino el recuerdo una y otra vez se su bajeza
humana. No solo pierde la forma de su madre, sino que su espíritu sigue vivo y
regresa a la mente de quienes lo conocieron.
Las almas como el espíritu materno todavía están
evolucionando, basadas en el auto sacrificio. Ella regresa al
alma reproductiva para traer alegría y bendición al nuevo ser humano concebido.
El alma femenina sigue creciendo en lo moral y trata de transferir su calidad
en virtudes morales. La reencarnación, no es la continuidad del alma en un
monumento de bronce o con el nombre de una calle. Esos rasgos psicológicos,
morales y otros adquiridos no se transmiten a la descendencia del sinvergüenza,
solo se adquieren por el hijo al observar su comportamiento social y en eso la
evidencia es abrumadora desde el dicho popular ¡Hijo de tigre pintito!
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