DIRECTOR DE ESCUELA Y MAESTROS EN LAS DECISIONES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Las opiniones e inclinaciones de los directores de escuela a menudo influyen en la forma en que toman decisiones. El primer paso para evitar sesgos y subjetividad en sus conclusiones es reconocer sus propios puntos ciegos. Lo importante es que un director se ayude a si mismo comprendiéndose y hacerlo con los maestros. Que se descubra sobre sus pensamientos y errores. Muchos de los directores de escuela mantienen distorsiones cognitivas básicas lo que les impide tomar decisiones informadas.
Ellos confían en toda la información que reciben de sus superiores, maestros y padres de familia. Y esa tendencia a confiar en vez de investigar los lleva a cometer errores. Se debe a que no cuentan con los elementos para refutar y dan como confiable la información. Es un defecto humano en cual la mayoría de la población consume los contenidos que se les ofrecen, sin informarse para percatarse que la información recibida no es significativa, y que afecta el buen criterio en las decisiones a tomar.
Como resultado se pierde la oportunidad sobre un tema importante a solucionar. Entendamos que la fatiga y el desgaste del director es constante, y las decisiones a tomar no puede guardarlas para decidir más tarde. Su capacidad para evaluar con seriedad una situación se debilita cuando tiene que tomar decisiones importantes una y otra vez. Simplemente se esforzó demasiado y trata de elegir el camino de menor resistencia. Es probable que muchas de sus decisiones despues de pasar un día o más al revisarlas se dé cuenta que afecta más que beneficiar.
Hay mucho ruido provocado por la información que le llega a sus oídos, y eso es otra razón para tomar decisiones equivocadas. Lo que podría ayudarlo es un relajamiento para desintoxicar la mente al sentirse agotado por un conflicto que va creciendo. A diferencia de hace tan solo 30 años existe 100 veces más información para procesar en el cerebro por ello, es difícil centrarse en un solo tema. Los múltiples conflictos en una escuela son malos, por lo que no es correcto asumir la responsabilidad de los maestros, ni hacer sus tareas. Hay directores de escuela que quieren estar en todos lados, como también los hay que se la pasan en la dirección sin atender la escuela, esa es una realidad innegable.
No es bueno ni lo uno ni lo otro sino el sano equilibrio en la productividad. Cuando el director está encima de los maestros la productividad en general baja, lo mismo sucede cuando se desatiende por completo. Si el director de la escuela tiene que tomar una decisión especialmente importante, debe reservar unas horas sólo para ello y no intentar hacer trampa, para no empeorar la situación. Lo primero es conocer a fondo el conflicto, sin confusión alguna y darse un plazo para resolverlo.
La toma de decisiones debe ser minuciosa, pero esto no significa que deba dedicar una cantidad infinita de tiempo a investigar el tema. Cuanta más información exista, más tiempo se toma para la decisión. Se establece una fecha límite, recopilan los datos más importantes hasta ese momento y se toma la decisión, sin intentar reprogramar la fecha límite. Un maestro introvertido por lo general no habla sobre lo que está sucediendo ni aporta información. El extrovertido cree contar con la mejor información y forma de solucionarlo. Este último dedica mucho tiempo a formular su discurso.
Si desea escuchar a los maestros sobre sus opiniones, se les avisa con dos dias de anticipación sobre el tema para la reunión. Un director de escuela debe crear una cultura cooperativa, en la que se puedan compartir todas las ideas, y les resulte cómodo a los maestros exponerlas. De lo contrario, se corre el riesgo de conocer las decisiones y rechazarlas por uno, dos o tres de ellos, lo que ocasionaría una discusión posterior. Para un director y los maestros es útil recordar que tomar decisiones basadas en las emociones es garantía de fracaso. No deben intervenir cuando estén enojados porque algo no les gusta. Esa frustración genera incomodidad.
El hecho es que la ira, el alzar la voz, y gestos agresivos son muestra de que la mente esta nublada. Una mente tranquila genera respuestas buenas. En las reuniones con los maestros el director tiene la obligación de controlar su autocontrol. Si se siente abrumado, acorralado, no debe cierrarse sino escuchar. Dejar que ellos hablen, y vuelva al tema cuando pueda pensar con mayor claridad y calma. En las escuelas grandes con muchos maestros a veces se toman decisión es que a muchos de sus maestros no les gusta.
Por lo general, las maestras se sienten más cómodas trabajando en equipos de tres a cinco personas, y es en esos grupos donde es mejor discutir cuestiones académicas, disciplina, laborales. Los grupos de maestras formados por personas con puntos de vista y creencias similares tienen más probabilidades de tomar decisiones equivocadas de acuerdo a sus intereses y de sus ideas sociales, lo que se puede convertirse en un problema al perderse la objetividad. Lo importante es que cuando la escuela sea muy grande con muchos maestros el director los reúna en grupos una parte de los que comparten ideas similares y complementarlo con los de ideas diferentes, y de ese modo, ayudarse a sí mismo a llevarla a cabo de manera más rentable.
Tener un maestro de grupo que apoye a la dirección en la reunión mejora la convivencia y resultado final. Otra forma de obtener opiniones de los maestros de la escuela sobre un tema es recopilar sus comentarios individualmente antes de que comience la discusión grupal. Por ejemplo, puede pedirles que escriban soluciones en una hoja que será compartida y evaluada en la reunión.
Las experiencias de ellos son importantes, lo que proponen, la solución, la forma de abordarlo. Si el director desea que los maestros compartan opiniones y hagan comentarios constructivos, ellos deben sentir que pueden hablar sin temor a repercusiones. Por ello el director solicitara que expresen sugerencias, en lugar de exigencias. En cada escuela siempre hay un maestro al que los demás consideran el experto, en ese depositan su confianza ciega, y muchas de las ocasiones se cae en el error por tomar la decisión de los prejuicios que el experto arrastra. Tambien es cierto que ese experto puede ayudar a tomar decisiones más informadas. Todo es cuestión de ir adaptando las opiniones. La responsabilidad colectiva mejora la calidad de la decisión tomada, y la decisión final es de todos.
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