¡NO MÁS IMPUESTOS!
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano. FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Promover la cohesión social de tal manera que la calidad de
la vida, de los servicios y oportunidades, sea igual en todas las regiones. Y
volcarnos en las acciones de carácter social que protejan a los más débiles.
Estoy hablando de recursos económicos puestos al servicio de la mejora de
nuestra patria. En estos días hay un incipiente debate sobre la conveniencia de
imponer fiscalidad a las actividades más contaminantes mediante los famosos
impuestos verdes para la minería y actividades contaminantes.
Para algunos se trata solo de un intento de aumentar la
recaudación y para otros es una herramienta para penalizar a los que más
contaminan. Es verdad que las finanzas públicas necesitan aumentar sus ingresos
y es cierto que debemos impulsar medidas que nos ayuden en la lucha contra el
cambio climático. Con el turismo, hay que medir mucho las consecuencias de las
políticas fiscales porque a veces es más importante el momento en que se
plantean que las propias medidas que se aplican. México afronta algunos
nubarrones. Los datos de empleo de este comienzo de ejercicio no son del todo
buenos y las previsiones tampoco lo son.
Está por ver la
evolución del mercado turístico en donde se está haciendo un esfuerzo para
mantener el número de visitantes al país y sus destinos turísticos. Y en cuanto
a los Presupuestos seguimos arrastrando unos presupuestos prorrogados
absolutamente insuficientes, que no dejan margen de maniobra al Gobierno ni
permiten atender adecuadamente las necesidades de los estados. Nuestro país
soporta desde hace años una carga impagable por deuda externa que no responde
ni a la población ni a las necesidades de los servicios públicos esenciales que
se prestan por parte del estado.
Si nuestra economía no se impulsa, si el turismo se estanca y
traslada un enfriamiento a la creación de empleo, estaremos en el peor
escenario para plantearnos medidas que aumenten la captación sobre las
actividades de la pequeña y mediana empresa, que es el sistema medular de la sociedad.
Hay que ser prudentes a la hora de plantear nuevos impuestos, porque lo que
necesitamos ahora mismo es impulsar la economía para que el motor del empleo
siga funcionando.
Es obvio que, si
queremos atacar las necesidades de obra prioritaria, si pretendemos mejorar los
servicios públicos, entre otras acciones de carácter social, el Gobierno
necesita recursos. Y el reto consiste en conseguirlos. Pero la opción de
trasvasar la ausencia de dinero en las arcas hacia los ciudadanos no termina de
convencerme. Porque es, en cierta medida, desvirtuar el marco de solidaridad
que forma parte del pacto social. Mantener los impuestos sin alza no es un
privilegio de un gobernante en turno, nunca lo fue, sino el pilar sobre el que
se construyeron las razones sociales y las compensaciones por el trabajo y pago
de impuestos.
Cuando un gobernante estatal y municipal pone el acento en la
obligación inexcusable de la Administración en cobrar mayor predial, agua
potable, servicios de toda índole, que perjudica gravemente a la población en
general. No es respetar el pacto social. Son tiempos difíciles para la
población, pero son los mejores tiempos para que las fuerzas sociales reclamen
un mayor impulso y creatividad en ese compromiso que la autoridad asume cuando
toma la protesta de ley. Al frente del timón de mando se ocupa una persona que
sepa oír, se maneje con prudencia, sepa negociar, se adapte a las necesidades,
tome las mejores decisiones para conseguir ese cambio por el que decidimos un
día apoyar su gobierno.
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