miércoles, 20 de septiembre de 2023

 

EN MEDIO DE LA TEMPESTAD Y SIN CALMA

FESC UNAM  LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Iniciamos agradablemente a encerrarnos a y aprovechar para leer un libro, ver televisión, comedias, documentales. Cantábamos mientras nos bañábamos, dedicábamos tiempo en preparar nuestra comida favorita, escuchar canciones pero se fue agotando la paciencia. En días los dedicábamos limpiar y reparar la casa, cuidar las flores, una tarea, cocinar una nueva receta, desarrollar una rutina de ejercicios. La prensa se desvivía en meternos la inquietud de que no saliéramos de casa, más tarde dedico su tiempo a contar los muertos y a lo largo del día a vender morbo de los problemas que enfrentaban los familiares con sus enfermos en los hospitales sin que pudieran resolver su problema en lo inmediato.

La gente comenzó a preocuparse al escuchar que no podían enterrar a sus muertos (Había mucho de qué preocuparse) o al menos no se inquietaba por usted mismo al mantenerse encerrado en casa. Han sido tiempos de duda, de comportamientos de agradecimiento por la satisfacción de ver la familia sana pero el sentimiento de vida social, de ese si hay que impacientarnos. Al final de cada día, haga una pausa para pensar sobre lo que debería estar agradecido hoy, por ejemplo, en lo personal "Me alegra que haya soleado y haya almorzado".

Creer en uno mismo es nuestra capacidad de afectar las buenas decisiones, acciones, beneficios de sentirse satisfecho y marcar la diferencia. Esto es parte de lo nuestro, del ser que hemos construido a base de fracasos y aliento. Es difícil pensar que los eventos sean inesperados y que no tengamos influencia sobre ellos. Nos brota un sentido de culpa a cada paso que avanzamos, somos los sobrevivientes que incluyen sus acciones para mirar atrás y observar lo que ha cambiado, lo que nos sucedió en conjunto y podemos sentir que hicimos lo necesario para sobrevivir dentro de esa preocupación aunque no sea un problema resuelto, ni se observe la respuesta en poco tiempo.

Hay preocupación por sobrevivir por sentir que nos podemos salvar mientras escuchamos y miramos los miles de muertos a nuestro alrededor. Cambiaron las acciones ante el enfoque catastrófico en donde surgen las culpas por posibles negligencias, reconciliaciones no alcanzadas, malos entendidos que se exacerban con palabras altisonantes en las disputas de ¿quién tiene la razón? Muchos han muerto sin saber ¿por quién? Fueron amados y ya no hay oportunidad de componer el escenario, ni se puede hacer nada. Personas cuyo número se contabiliza a diario por los encargados de la salud pública nacional y dan su informe para no sentirse culpables echando culpas a las personas por fallecer.

Esto es común en los informes y se debe a que no se sienten impotentes, ni culpables para disminuir los efectos. Es común ante la muerte que existan desbocadas fuentes en dar recomendaciones con el supuesto de disminuir y al mismo tiempo tranquilizar su conciencia ante el miedo a su muerte. Todos buscan rescatarse a sí mismos, sin que localicen la fuente de su salvación y terminan por alegrarse al verse sobrevivientes con esa nueva oportunidad llevando bajo el brazo la experiencia vivida. Son momentos en sentirse abrumados por las circunstancias, la dificultad de tomar decisiones por si con plena libertad y la incapacidad de observar la luz en un amanecer que permita claridad.

Los sentimientos internos sin salida se han vuelto intensos y van conduciendo al desorden mental en donde todos los planes topan con pared y hay que dedicarse a las tareas diarias dentro del hogar. Mentes con ideas temporales y pérdidas, sin memoria en esos planes a corto plazo. La humanidad se ha visto afectada en su conjunto sobre todo en los sentimientos negativos bajo la tutela de la información morbosa dispuesta a incapacitarlo para que no recobre brillantes en el concepto libertad y olvide lo que deseaba y tenía que hacer cuando el tiempo se lo permita.

Llego su necesidad de contactar familia para asegurase que está sano y no para presumirle de su posición económica mediante lujos materiales en reuniones familiares. Hoy lo importante es controlar su estrés para que el sistema inmunológico no se debilite y baje sus defensas. Hoy ocupa cambiar de canal cada vez que la información se enfoca en contarle los muertos porque el morbo vende y la televisión, radio esperan ser escuchados por ser su negocio seguro ¿Quién está atrás de este ataque inmisericorde sobre la mente humana? Esto es una gran cosa en niveles constantes de estrés, ya que no hay tiempo para que el cuerpo o la mente se calmen.

El morbo vende preocupación, ansiedad, miedo a la muerte ¿Cómo esperar que el sistema inmunológico ayude a nuestro cuerpo defendiéndolo? Parece esperan que la humanidad se derrumbe ante la impotencia volátil que conduce a la depresión y su solución es encerrarse a llorar. Hay sentimientos de desesperación, de amigos, familia separada y eso irrita lo social, ocasiona problemas físicos, cambios de sueño, apetito, problemas digestivos, arritmias cardiacas, baja inmunológica. En tiempos de sueños llegan las pesadillas con lo que aumenta el estrés del dormido.

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