miércoles, 12 de junio de 2024

 

ESTRECHEZ MENTAL EN LOS PROFESIONISTAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La infancia en condiciones poco aceptables, tiene una enorme influencia. sobre el desarrollo físico del cerebro y el posible potencial intelectual defectuoso de un adulto, especialmente lleno de privaciones. Crecer en un entorno lleno de carencias en la mayoría de las ocasiones nos deja pegado a esa idea de carencia justificada como felicidad engañosa. Va impidiendo que el cerebro se desarrolle sin que sea capaz de pensar con inteligencia para salir de ese hoyo oscuro llamado pobreza. La mayoría de los pobres no saben cómo escapar a falta de un cerebro desarrollado, un cerebro limitado que no tiene la capacidad para ver oportunidades sino calamidades.

 Durante mucho tiempo se ha aceptado generalmente que las capacidades intelectuales de una persona, su indicador de coeficiente intelectual (un método para evaluar las capacidades intelectuales de una persona) depende directamente de la genética. Sin embargo, como han demostrado estudios neurofisiológicos recientes, estos indicadores dependen no menos de las condiciones y el entorno en el que creció el niño. Todo indica que existe una fuerte conexión entre el estatus socioeconómico de las familias y el éxito cognitivo de los niños de estas familias.

 Los niños nacidos y criados en familias con diferentes niveles socioeconómicos comienzan la vida con aproximadamente el mismo potencial. Pero después de varios años, sus caminos comienzan a divergir claramente. Los niños que van creciendo en estas económicos y sociales bajos su comprensión del mundo que los rodea es muy diferente a los niños de clase media baja para utilizar en un futuro inmediato su cerebro, con sus ideas de oportunidad en la vida. Los niños con un nivel socioeconómico bajo tienen más probabilidades de tener un peor desempeño que los niños con un nivel socioeconómico promedio.

 Así, la pobreza es causada no sólo por las condiciones socioeconómicas del desarrollo del niño, sino también, y esto es lo más importante, por la formación en la mente humana de la llamada psicología de la pobreza. Y ni siquiera importa la cantidad de dinero que tenga un determinado individuo (algunos de ellos, según los estándares generalmente aceptados, incluso pueden parecer ricos), sino la psicología formada de una persona pobre, quien camina por la vida conduciéndose a su destino ¿Por qué no pueden escapar de la pobreza? Por ejemplo, una persona con pobreza mental que logra establecer una empresa o es gerente de ella, por lo general es un tacaño.

 De hecho, hay muchos de ellos. Estos incluyen el deseo de obligar a los empleados de su propia empresa a trabajar lo más duro posible por la menor cantidad de dinero posible, y la renuencia a pagar un salario decente a un especialista de alta calidad, y la renuencia apoyar a los hijos del trabajador para que acudan a tomar una buena educación (pagarle cursos especiales) Justifica su acción argumentando que cuando el estudio, nadie lo apoyo, y que si los trabajadores no tienen buena educación es culpa del estado ya que él paga sus impuestos como es debido de acuerdo a la ley. Esto incluye que siempre anda buscando comprar lo más barato para venderlo en lo más caro, y publicita ofertas amañadas.

 No le gusta pagar sus deudas, retiene hasta lo último si su familia, hijos están enfermos par5a no pagar un médico y sus medicinas. Para él, es ahorro. Tal deseo de comprar algo más barato, tal ahorro total, probablemente indica que una persona ha estado experimentando durante mucho tiempo no solo un desequilibrio de ingresos y gastos, sino que también se está acercando a la resolución de tal contradicción desde el lado equivocado. Una persona sana en la vida, es aquella que comprende que las cosas se deben de pagar a su precio real. No se puede comprar un artículo caro y de alta calidad a bajo precio, porque de lo contrario, en lugar de un artículo de alta calidad, lo más probable es que sea falso. Una persona así siempre recompensará adecuadamente a sus empleados y asistentes, y él mismo lo espera de los demás.

 Esta es una de las razones por las que en México vivimos como “No” nos merecemos, y es su acción la corrupción, y los robos. Muchos de los ricos son pobres a pesar de estar saturados de bienes materiales. Son personas que en lo particular me dan lástima porque estoy convencido en que están enfermos mentales, aunque se comporten como normales. Muchas mujeres se quejan debido a que deseaban nacer siendo hombres y ellas dicen que los hombres tienen mayores oportunidades. Incluso algunas se auto compadecen porque un novio que tuvieron despues de que no se casaron con él, este se volvió rico. Otras están casadas y anhelan el divorcio. En esta v ida unos necesitan más, otros menos para ser feliceses.

 Alguien culpa a sus padres, a Dios, al país donde nació. Los jóvenes a menudo ven las razones y el origen de sus problemas y dificultades en su edad, en sus padres, en su inexperiencia. Los mayores creen que sus fracasos se explican por la edad, porque en los puestos de trabajo, sólo contratan a jóvenes y que personas como ellos son mayores y nadie los necesita. Todos nos vamos quejando en diferente tono y decibeles, aventando veneno, odio, culpando y envidiando ¿Por qué no, nos respetamos? Es posible que nos molesten sus quejas constantes, no se cansan en hacerlo y nosotros en esquivarlos. Las personas en su enfermedad mental andan en busca de que se compadezcan de ellos.

 Por eso la autocompasión es probablemente el mejor método para encontrar un trabajo mal pagado y llevar una existencia miserable, de la que es tan fácil culpar al mundo entero que te rodea. Esta es una de las causas de que en México tengamos un mundo de jóvenes y viejos alcohólicos, drogadictos, rateros, holgazanes. En una ocasión me dijo una joven profesionista que odiaba trabajar en la ventanilla de un banco, y que ya había trabajado de cajera en una tienda ¿Qué para que servía estudiar tanto? Un Médico me dijo que odiaba su trabajo debido a que le pagaban muy poco y tenía la obligación de atender muchos pacientes, y que un amigo suyo que no estudio traía un auto de lujo.

 Me dijo que está atado al sistema de salud. Cuando te encuentras con personas así, con tal posición en la vida, con tal actitud hacia su trabajo, estudio, asuntos, nos dejas de pensar en la mentalidad de esas personas y la educación que recibieron desde su infancia “Aguantar, callar, esperar, sentirse realizada con los beneficios menores” Guardar sentimientos, acumular frustraciones, odiar a sus jefes, tratar mal a sus subordinados, pelear con sus colegas, atender mal a las personas que lo rodean ¿Dónde queda la alegría y el placer? Entonces, ¿dónde está la clave para salvar a una persona de su pobreza mental?

 Creo que lo has adivinado tú mismo: debes hacer lo que te cause mayor satisfacción y no lo que te cause disgusto. En la pobreza mental todos son sus enemigos incluida la familia, hijos, fuera de ella todos son corruptos, rateros, pero en cambio no son capaces de empezar consigo mismo. De que nos sirve recordar que los mexicanos somos un pueblo ingenioso para todo, si a la primera de cambio nos desesperamos, si nos somos capaces de tomar decisiones audaces. La capacidad de salir victorioso de una situación inicialmente desfavorable para nosotros, de encontrar oportunidades únicas para combatir los vicios del entorno externo. Nacemos con las mismas cualidades, pero vamos permitiendo que nuestra conciencia sea dominada por cuentos chinos, ilusiones, inútiles hasta enfermarnos con cosas que n o funcionan ¿Para qué compararnos constamente con otros? ¿Acaso no estamos orgullosos de nosotros mismos?

 Un pobre mental se siente mal porque no tiene un teléfono como el de su amigo, no   compra ropa cara, no anda a la moda, y empieza a odiar, soltar chismes, pero en realidad en su enfermedad mental se siente un inútil, se auto desprecia. Otro se considera grande porque su familia tiene dinero. Este deseo de compararte constantemente con los demás: soy peor o mejor, tengo más o menos, etc. Se llamaremos envidia, desprecio. 

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