martes, 18 de junio de 2024

 

FEMINISMO VERSUS FEMINISMO EN MÉXICO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Soy de esas personas que no me importa cuan do odio se lea en las publicaciones. Los juicios sobre la apariencia de las personas duelen de manera especial. Las feministas son atacadas inmisericordemente a juzgar por los cientos de comentarios que leo en la red. Las personas que odian a las feministas se refieren a ellas como mujeres feas, cochinas, mal habladas, pero no dicen nada con respeto a que luchan exponiéndose físicamente por sus derechos.

 Por supuesto, hay otros comentarios debajo de publicaciones sobre feminismo en donde escriben que esas mujeres lo que necesitan es un buen atracón de placer por un hombre, o que necesitan casarse para que les desaparezca el odio contra los hombres. Mi pregunta es ¿Hay igualdad en México? Y, si hay ¿por qué luchan? La verdad me molesta que algunos autores de los escritos pongan que todo se puede resolver con un miembro masculino, y los comentarios sobre la fealdad del feminismo y la irrelevancia del ataque a las feministas pueden llevar a la discusión. Creo que son extremos ofensivos.

 La mayoría de los mexicanos se creen psicólogos sin haber leído absolutamente nada sobre la psicologia y la sexualidad por lo que carecen de una imagen clara de una feminista por eso en sus cabezas traen el juicio en que una feminista es una mujer sanguinaria, aterradora, sexualmente agredida o insatisfecha, solitaria y que odia a los hombres pero que además no tiene absolutamente nada que hacer en la vida.

 En México una mujer exitosa se considera si estableció por sus propios méritos una empresa, estudio una carrera universitaria, y, la vulgar es aquella que valiéndose de sus encantos sedujo a un político para ganar dinero y prestigio social. Vemos que el tipo de trabajo que realiza una mujer cuenta y mucho, pero además en esa balanza la sociedad sube si tiene hijos, marido, pareja y el tipo de relación, porque en nuestra sociedad una mujer se considera verdaderamente exitosa sólo si, además de esta carrera, tiene marido e hijos. Para los detractores de la mujer feminista dicen que esa fea solo lucha por destruir los valores sociales, morales, las normas tradicionales de toda la sociedad. Son mujeres que se dejan crecer el vello en sus axilas, se tatúan, se incrustan metales en su piel, y se dedican a discriminar a todos los hombres.

 Escriben que es por eso que los hombres no desean apoyarlas, y tienen miedo de escribir algo para esas mujeres no se aprovechen o se sientan frustradas y lo ataquen inmisericordemente ¿Por qué no saben respetar a los hombres la mayoría de las feministas destructivas? Por supuesto, tal retrato colectivo de una feminista tiene poco que ver con la realidad y, en general, es ofensivo, pero demuestra perfectamente cuán mal entiende la sociedad, y esas mujeres todavía qué es el feminismo y por qué luchan realmente las feministas contra los problemas generalizados de la vida doméstica y violencia sexualizada, acoso, brecha profesional de género, interferencia en los derechos reproductivos de las mujeres y muchas otras cosas.

 Lo que llama la atención aquí no es ni siquiera la ignorancia de los críticos del feminismo, sino los métodos que utilizan: ridículo, devaluación e insultos con un toque personal: una especie de enfoque infantil como lo hacíamos en la escuela primaria, de una discusión cuando ya no quedan argumentos, lo que significa que ha llegado el momento de denigrar con escritos ofensivos a tu oponente con algo verdaderamente injurioso, insultante para que baje la guardia, y ser penetrado mansamente.

 Estos métodos son utilizados tanto por hombres que intentan con todas sus fuerzas proteger el sistema patriarcal que les es querido y tan conveniente, como por mujeres que repudian de todas las formas posibles el feminismo, que es desaprobado en la sociedad. y percibir al menos cierta participación en ello como un insulto personal. En este tipo de acciones tanto las mujeres como los hombres deben dejarse en paz, dejen se insultarse. Entonces, si quieres ser deseable, ten la amabilidad de ser bella, femenina y gentil, cuídate y agrada a la vista.

 La positividad corporal, con su derecho a lucir como uno quiera y pesar tanto como quiera, amenaza directamente estos valores y el sentido de la belleza de todos los hombres que tienen dificultades para sobrevivir a cualquier desviación de los estándares de la feminidad, ya sea el pelo corto, axilas con pelos largos y pintados de varios colores. Los hombres se siguen preguntando ¿Por qué no se afeitan las axilas? Quizás se espera que las feministas tengan algún tipo de código estandarizado de falta de feminidad, que no implica individualidad alguna.

 De hecho, todo lo que va más allá de los límites de la feminidad glorificada por el patriarcado resulta ser fealdad. La lógica del hombre es: Hoy feminismo, mañana matriarcado, pero en la realidad las mujeres bellas no necesitan ningún feminismo.Desafortunadamente, los autores de insultos (mujeres y hombres), en busca de su propia verdad, piensan poco en el hecho de que sus palabras causan dolor.

 Lo cual es sorprendente, porque los comentarios sobre la apariencia son subjetivos, pero al mismo tiempo lastiman a casi todas las personas sin excepción. Es imposible responderles con algo inteligible, porque no se critican tus razonamientos, acciones o algunas cualidades personales, sino tu rostro y tu cuerpo. Un hombre me reclamo diciéndome que no podía estar a favor del feminismo, que todas las que andan en eso son cochinas, feas y gordas. Es obvio que la persona era partidaria del patriarcado, y deseaba descreditar el movimiento feminista. El problema son los estándares impuestos por la sociedad tradicionalista, y que no le dan a la mujer la libertad de verse como quiera.

 Lo principal que se le exige son su nalgas y belleza física para que ella guste ¿Y, los derechos de las mujeres? Pero ellas deben encajar perfectamente en una sociedad tradicionalista, ganar su premio principal: casarse e incluso construir una carrera, por supuesto, sin olvidar su objetivo principal: la maternidad. La gran mayoría de las mujeres mexicanas tienen miedo de hablar en contra de los valores. aprobadas por la sociedad y prefieren adaptarse y aprovechar los dudosos privilegios que otorga la belleza en un mundo patriarcal. Hay, sin embargo, quienes simplemente no comprenden que han sido cosificadas: los estándares impuestos sobre la feminidad son muy fuertes.

 Algún día, la sociedad mexicana aprenderá lo suficiente sobre feminismo como para mantener un debate razonado y no insultar a las feministas sin motivo. Y la belleza dejará de ser una mercancía y estará asociada exclusivamente con la feminidad y los estándares aprobados patriarcalmente. Para empezar, sería genial darse cuenta de que todas las feministas son diferentes y que algunas prefieren luchar por los derechos de las mujeres con tacones y con maquillaje, algunas con las axilas sin afeitar y otras con maquillaje y las axilas sin afeitar.

 

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