FEMINISMO VERSUS FEMINISMO EN MÉXICO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Soy de esas personas que no me importa cuan do odio se lea en
las publicaciones. Los juicios sobre la apariencia de las personas duelen de
manera especial. Las feministas son atacadas inmisericordemente a juzgar por
los cientos de comentarios que leo en la red. Las personas que odian a las
feministas se refieren a ellas como mujeres feas, cochinas, mal habladas, pero
no dicen nada con respeto a que luchan exponiéndose físicamente por sus
derechos.
Por supuesto, hay otros comentarios debajo de publicaciones
sobre feminismo en donde escriben que esas mujeres lo que necesitan es un buen
atracón de placer por un hombre, o que necesitan casarse para que les
desaparezca el odio contra los hombres. Mi pregunta es ¿Hay igualdad en México?
Y, si hay ¿por qué luchan? La verdad me molesta que algunos autores de los
escritos pongan que todo se puede resolver con un miembro masculino, y los
comentarios sobre la fealdad del feminismo y la irrelevancia del ataque a las
feministas pueden llevar a la discusión. Creo que son extremos ofensivos.
La mayoría de los mexicanos se creen psicólogos sin haber
leído absolutamente nada sobre la psicologia y la sexualidad por lo que carecen
de una imagen clara de una feminista por eso en sus cabezas traen el juicio en
que una feminista es una mujer sanguinaria, aterradora, sexualmente agredida o
insatisfecha, solitaria y que odia a los hombres pero que además no tiene
absolutamente nada que hacer en la vida.
En México una mujer exitosa se considera si estableció por
sus propios méritos una empresa, estudio una carrera universitaria, y, la
vulgar es aquella que valiéndose de sus encantos sedujo a un político para
ganar dinero y prestigio social. Vemos que el tipo de trabajo que realiza una
mujer cuenta y mucho, pero además en esa balanza la sociedad sube si tiene
hijos, marido, pareja y el tipo de relación, porque en nuestra sociedad una
mujer se considera verdaderamente exitosa sólo si, además de esta carrera,
tiene marido e hijos. Para los detractores de la mujer feminista dicen que esa
fea solo lucha por destruir los valores sociales, morales, las normas
tradicionales de toda la sociedad. Son mujeres que se dejan crecer el vello en
sus axilas, se tatúan, se incrustan metales en su piel, y se dedican a
discriminar a todos los hombres.
Escriben que es por eso que los hombres no desean apoyarlas,
y tienen miedo de escribir algo para esas mujeres no se aprovechen o se sientan
frustradas y lo ataquen inmisericordemente ¿Por qué no saben respetar a los
hombres la mayoría de las feministas destructivas? Por supuesto, tal retrato
colectivo de una feminista tiene poco que ver con la realidad y, en general, es
ofensivo, pero demuestra perfectamente cuán mal entiende la sociedad, y esas
mujeres todavía qué es el feminismo y por qué luchan realmente las feministas
contra los problemas generalizados de la vida doméstica y violencia
sexualizada, acoso, brecha profesional de género, interferencia en los derechos
reproductivos de las mujeres y muchas otras cosas.
Lo que llama la atención aquí no es ni siquiera la ignorancia
de los críticos del feminismo, sino los métodos que utilizan: ridículo,
devaluación e insultos con un toque personal: una especie de enfoque infantil
como lo hacíamos en la escuela primaria, de una discusión cuando ya no quedan
argumentos, lo que significa que ha llegado el momento de denigrar con escritos
ofensivos a tu oponente con algo verdaderamente injurioso, insultante para que
baje la guardia, y ser penetrado mansamente.
Estos métodos son utilizados tanto por hombres que intentan
con todas sus fuerzas proteger el sistema patriarcal que les es querido y tan
conveniente, como por mujeres que repudian de todas las formas posibles el
feminismo, que es desaprobado en la sociedad. y percibir al menos cierta participación
en ello como un insulto personal. En este tipo de acciones tanto las mujeres
como los hombres deben dejarse en paz, dejen se insultarse. Entonces, si
quieres ser deseable, ten la amabilidad de ser bella, femenina y gentil,
cuídate y agrada a la vista.
La positividad corporal, con su derecho a lucir como uno
quiera y pesar tanto como quiera, amenaza directamente estos valores y el
sentido de la belleza de todos los hombres que tienen dificultades para
sobrevivir a cualquier desviación de los estándares de la feminidad, ya sea el
pelo corto, axilas con pelos largos y pintados de varios colores. Los hombres
se siguen preguntando ¿Por qué no se afeitan las axilas? Quizás se espera que
las feministas tengan algún tipo de código estandarizado de falta de feminidad,
que no implica individualidad alguna.
De hecho, todo lo que va más allá de los límites de la
feminidad glorificada por el patriarcado resulta ser fealdad. La lógica del
hombre es: Hoy feminismo, mañana matriarcado, pero en la realidad las mujeres
bellas no necesitan ningún feminismo.Desafortunadamente, los autores de insultos (mujeres y
hombres), en busca de su propia verdad, piensan poco en el hecho de que sus
palabras causan dolor.
Lo cual es sorprendente, porque los comentarios sobre la
apariencia son subjetivos, pero al mismo tiempo lastiman a casi todas las
personas sin excepción. Es imposible responderles con algo inteligible, porque
no se critican tus razonamientos, acciones o algunas cualidades personales,
sino tu rostro y tu cuerpo. Un hombre me reclamo diciéndome que no podía estar
a favor del feminismo, que todas las que andan en eso son cochinas, feas y
gordas. Es obvio que la persona era partidaria del patriarcado, y deseaba
descreditar el movimiento feminista. El problema son los estándares impuestos
por la sociedad tradicionalista, y que no le dan a la mujer la libertad de
verse como quiera.
Lo principal que se le exige son su nalgas y belleza física
para que ella guste ¿Y, los derechos de las mujeres? Pero ellas deben encajar
perfectamente en una sociedad tradicionalista, ganar su premio principal:
casarse e incluso construir una carrera, por supuesto, sin olvidar su objetivo
principal: la maternidad. La gran mayoría de las mujeres mexicanas tienen miedo
de hablar en contra de los valores. aprobadas por la sociedad y prefieren
adaptarse y aprovechar los dudosos privilegios que otorga la belleza en un
mundo patriarcal. Hay, sin embargo, quienes simplemente no comprenden que han
sido cosificadas: los estándares impuestos sobre la feminidad son muy fuertes.
Algún día, la sociedad mexicana aprenderá lo suficiente sobre
feminismo como para mantener un debate razonado y no insultar a las feministas
sin motivo. Y la belleza dejará de ser una mercancía y estará asociada
exclusivamente con la feminidad y los estándares aprobados patriarcalmente.
Para empezar, sería genial darse cuenta de que todas las feministas son
diferentes y que algunas prefieren luchar por los derechos de las mujeres con
tacones y con maquillaje, algunas con las axilas sin afeitar y otras con
maquillaje y las axilas sin afeitar.
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