lunes, 3 de junio de 2024

 UNIVERSIDAD DEL FUTURO INMEDIATO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
“Los analfabetos en el siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender” (Alvin Toffler) El aprendizaje constante desde el nacimiento hasta la muerte y una carrera de 50 a 60 años en diversos campos profesionales es la nueva realidad para el trabajador de oficina promedio del siglo XXI. 75 millones de personas en todo el mundo perderán sus empleos en 2025 debido al desarrollo de la tecnología y la innovación, predice el Foro Económico Mundial (FEM).
Y en México no se cantan mal las rancheras, y en los próximos cinco años, con la modernización activa de las industrias, serán millones los desempleados. El trabajo está cambiando aceleradamente y a la par el aumento de impuestos que el estado obliga a pagar. En la actualidad hay necesidad de trabajo, pero el tipo de contratación a cambiado radicalmente despareciendo negocios y con ellas, muchos de los empleos.
Son pocas las profesiones estables económicamente hablando, y los profesionistas en ingenierías buscan entrar a trabajar en Universidades públicas como profesores, los abogados andan en la política, los contadores en bienes inmuebles, los licenciados en ciencias sociales de taxistas, taqueros, etc. Las chicas profesionistas en ventanillas de banco. La gente joven está consciente que con una profesión no se consigue trabajo decente en salario, y eso se ha convertido en su nueva realidad. Como muchas otras ideas en la historia de la humanidad, la idea de la educación ha pasado por etapas de nacimiento, rechazo y exageración a su alrededor.
La vida de la sociedad hasta el año 2000 solía organizarse en un escenario único, donde el hijo acudía a la Universidad para agenciarse un título, y conseguir trabajo. Su único camino era estudiar una profesión. Así, pasaba muchos años sentado en las aulas hasta alcanzar el sueño, y despues de conseguir trabajo iniciar a contar los años que le faltaban para su jubilación. Ahora, en este escenario a largo plazo, han aparecido nuevas bifurcaciones que llenan la vida de nuevos desafíos y tareas difíciles. Hoy en día, la educación continua es un día a día consciente de una persona moderna y parte del proceso de trabajo de las empresas bajo la lupa de la frase “Jamás dejamos de aprender”
Por otro lado, cada 10 años, la esperanza de vida aumenta entre 1 y 2 años. Las proyecciones estadísticas dicen que los mexicanos nacidos en 2020, por ejemplo, deberían vivir hasta 2110. Ya está naciendo la generación de mexicanos cuya esperanza de vida rosara los 100 años cumplidos. Esto significa que el período de actividad económica activa superará los 35-40 años habituales de las generaciones anteriores, y que las personas probablemente trabajar hasta los 75, u 80 años de edad.
Difícilmente las personas continuaran dedicando tantos años de estudio con la esperanza de una jubilación digna, como difícil es no actualizarte constantemente para ir al ritmo de los conocimientos y novedades tecnológicas. Las bifurcaciones y posibles cambios en el escenario profesional están, por supuesto, ligados a diferentes etapas de la carrera y madurez de edad, y a circunstancias personales. Pero los giros en estas bifurcaciones son imposibles sin una nueva formación desapareciendo todas las carreras profesionales sin futuro.
Por ahora, la educación todavía se percibe como un complemento para vivir cómodamente en el futuro de quien estudia. Pero en la nueva economía la educación se entiende fundamentalmente como incompleta, y es ella la que se convierte en el principal motor de una carrera y en un requisito previo para la posibilidad de múltiples escenarios profesionales a lo largo de la vida.
Esto determina el principal cambio de hoy: la exigencia de individualización de las trayectorias educativas. El conjunto de competencias que necesitas específicamente ya no lo elige el sistema educativo Universitario, sino cada persona de forma independiente. El papel del profesor también está cambiando: ya no es sólo un transmisor de conocimientos, sino un investigador, consultor, mentor y director de proyectos. Hoy en día, los profesores incluyen personas de una variedad de campos: ciencia, negocios, medios de comunicación. Para ser un profesor es requisito actual ser muy competitivo, y no dejar de seguir estudiando.
Ahora los niños están aprendiendo a comprender el mundo de otra manera, a través de la creatividad y la curiosidad. Las Universidades para ponerse al día con las Universidades del mundo sus maestros y los contenidos de las materias deben manejar un enfoque ​​en proyectos y basados ​​en problemas. En donde durante el proceso de aprendizaje se consideren y discutan problemas con base en nuevos conocimientos y experiencias previas, que en ningún caso deben descartarse es una buena base para un mayor desarrollo. La pregunta es ¿Quién enseñará profesiones que aún no existen? Parece que sólo los modelos educativos adaptativos sobrevivirán en las nuevas condiciones.
La competencia crece, el mercado educativo se abre a los recién llegados que proponen nuevas soluciones, las Universidades públicas permanecen estancadas en sus antiguos contenidos, estrategias pedagógicas. Es fácil imaginarnos el futuro sino se prevé lo que está tumbando la puerta. Los secretos tan bien guardados de los maestros viejos, ya no funcionan cuando se abre la caja de pandora.

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