domingo, 2 de junio de 2024


 ¡NO TIENES VERGÜENZA!

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Fue el grito que se escuchó en aquel hogar. La madre le gritaba a su hija de forma muy agresiva. Amar a tu hijo puede ser tan destructivo como no amarlo. Vivir la propia vida a través de los hijos siempre conduce a una influencia y presión excesivas (por buenas intenciones, por supuesto). El sentido de la vida de una madre o un padre no está en el hijo, sino en la capacidad de amarlo y aceptarlo, a través de actividades, de deseos y necesidades, que muchas veces no coinciden con los suyos.
No lo controles, no deseches las actividades, y sus actitudes, que hace, simplemente quédate ahí. No le des la mano, hasta que él la extienda hacia ti porque no puede en ese momento resolver sus problemas, recuerda siempre ¿Cómo te sientes cuando otra persona muestra agresión, hostilidad o arrogancia hacia ti?
¿Cómo puedes ayudarte a afrontar estos sentimientos? La respuesta es simple y compleja al mismo tiempo. Si no le damos a otras personas el derecho a ser quienes son, no nos lo damos a nosotros mismos. Al mismo tiempo, habiendo aceptado el hecho de que otra persona tiene derecho a experimentar cualquier sentimiento por ti, obtienes tu propia libertad, dividiendo dónde está el suyo y dónde está el tuyo. Y luego el otro se queda con sus sentimientos hacia ti, y tú, con los tuyos y con el hecho de que no necesitas buscarles una explicación (ya que esto no te aplica a ti, es de él), sigue adelante.
Al demostrar algo y entrar en conflicto con esa persona, te obligas a compartir con él sus sentimientos desagradables, a dejarte arrastrar por su agresión. Pregúntate, ¿realmente quieres involucrarte en esto? Los adultos agredimos a los niños sin darle importancia a que un niño es como el mismo capullo que madura, se llena de fuerza y ​​puede abrirse a su debido tiempo. Depende de las circunstancias en las que viva.
Todo adulto ha crecido a partir de un niño así y una de las etapas del crecimiento es comprender que ahora soy responsable de mí mismo, ahora puedo hacer algo por mí mismo, cuidar, amar, apoyar, desarrollar mis talentos, mis habilidades, ser una madre, un padre amoroso, permitirme ser diferente, sentir tus deseos y necesidades, descansar a tiempo y hacer tus cosas favoritas. Las agresiones hacia los niños sirven negativamente para desarrollar la vergüenza la que se convierte en nuestra compañera de viaje desde la primera infancia, la que nos guía por la vida.
Escuchamos agresiones: ¡¿No te da vergüenza?! Y muchas más frases que suenan desde la boca de nuestros padres, maestros, familiares, adultos que conviven cerca, conocidos y desconocidos, Todo eso crece en lo profundo del alma.
Con el trascurrir del tiempo, nosotros mismos nos avergonzarnos, ya no necesitamos que otra persona nos lo exprese. La vergüenza es un sentimiento complejo y difícil. No es necesario hacer algo terrible para sentir vergüenza. La vergüenza puede cubrirte por cualquier motivo: apariencia, figura, educación, vestimenta, nivel de bienestar, malos hábitos, envejecimiento, enfermedad. La lista puede ser interminable.
El sentimiento de vergüenza es destructivo porque no indica el camino para corregir los errores, a diferencia de la culpa. Una vez que te sientas culpable, podrás rastrear de dónde vienen tus culpas y esto te llevará a una acción específica. Si realmente cometiste un error, existe la oportunidad de corregir la situación desde el pedir perdón. De lo que nos avergonzamos es de que nosotros mismos somos "de alguna manera diferentes".
La falta de confianza en uno mismo, la duda sobre las propias capacidades, el miedo: ayudan a abrir la puerta a la vergüenza. También obliga a la gente a guardar silencio sobre la violencia doméstica, a trabajar por una miseria y en indignantes condiciones, a no pedir aumento de salario o responder a los jefes, abandonar el trabajo. No te permite cambiar de trabajo y hacer lo que sueñas, vas quedando atado. En la escuela te puedes dar cuenta que no tienes valor para hacerle una pregunta al profesor cuando no entiendes algo. Te da miedo que tus compañeros o el propio profesor piense que eres un tonto, estúpido que no eres capaz de entender nada y prefieres quedarte callado.
Casi todas las personas tenemos oculto una experiencia negativa desde la infancia. Eres niño y muchos adultos se creen con la autoridad moral de atacarte porque te ven pequeña, inmadura y frágil. Hay muchos adultos y niños compañeros de escuela que disfrutan torturando y riéndose de los niños formando esa idea en nuestra mente que nos persigue hasta la edad adulta. La vergüenza nos va susurrando al oído obsesivamente. Nos auto alertamos preguntándonos ¿Que pensaran si me visto, así, si comento esto, si publico mi foto en face, si expreso mi opinión sobre ese tema?
A eso se le llama Vergüenza en ser uno mismo “El enemigo está en la cabeza de uno, y no es fácil sacarlo” Desafortunadamente, es imposible deshacerse de la vergüenza; sólo puedes vivirla, apoyándote en ti misma para irla soportando, y formar el caparazón. Es importante compartir tus experiencias con una persona en quien confíes y que pueda simpatizar (Amigas, padres, profesores, psicólogo)
La vergüenza nace de las relaciones entre personas, es a través de ellas que debemos deshacernos de ella. Vergüenza es miedo y vulnerabilidad, es miedo a ser rechazada, a sentirte imperfecta y no quieres profundizar, mostrarte tal cual eres. Pero cuanto más te esfuerces por conseguir la imagen perfecta, peor será que te reconocerán como eres realmente.

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