miércoles, 5 de junio de 2024

 PROYECTO “UNIVERSIDAD PÚBLICA “

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La Universidad pública necesita cambiar. Por un lado, los campus universitarios son parte del paisaje urbano, por otro, son parte de una universidad cerrada a la sociedad en donde los maestros son dueños y jefes absolutos de todo lo que dentro de ella se enseña y sucede.
¿Cómo podemos unir la sociedad con los campus en estrecha amistad? Lo primero sería trabajos de investigación sobre las necesidades y oportunidades de la sociedad para que en esta forma se desarrolle la interacción de los campus universitarios con la sociedad. Las asociaciones civiles, de tipo urbano surgen en base de intereses comunes y principios territoriales. Desde colectivos en favor de la mujer, de la ecología, desaparecidos, jóvenes, padres de familia para beneficio y cuidado y de las escuelas, colegios de abogados, arquitectos, etc.
Las asociaciones espontáneas y autosuficientes se están convirtiendo gradualmente en una fuerza impulsora y una parte integral del entorno urbano. Tienen la necesidad de comunicarse con la infraestructura de la ciudad, autoridades, académicos, estudiantes, con quienes controlan aulas de enseñanza, salas de reuniones. Con quienes realizan capacitaciones con un especialista. Todas ellas tienen la necesidad de recibir asesoramiento sobre un tema de interés, conectar voluntarios con el evento. A su vez, las propias universidades tienen la necesidad de salir al entorno exterior. Los estudiantes necesitan material de investigación y un lugar para realizar pasantías; muchos están dispuestos a ofrecerse como voluntarios.
Los maestros realizan actividades científicas y tienen competencias en diversos campos que pueden compartir sin lucro. La infraestructura (gimnasios, bibliotecas, espacios) en las universidades están adaptados para grandes audiencias. Entonces, ¿por qué estos dos universos no encuentran puntos en común? Obviamente, la cooperación puede ser mutuamente beneficiosa, sin embargo, las autoridades y maestros de las Universidades públicas no están dispuestos a compartir sus espacios de poder, y se ven convertidos en campos de poder dentro de una ciudad.
Esto, no es nada nuevo y para ello lucharon por conseguir una autonomía en donde las reglas las pongan ellos. Ellos disponen cuando el estudiante puede descansar, en donde, si le pone bancas en los pasillos, que libros pone a su disposición en la biblioteca, que libro debe leer para acreditar una materia que maestro se encargara en impartirles la materia. Los campos universitarios se ven abiertos en sus puertas, pero la realidad es que están herméticamente cerrados a la observación ciudadana. Cualquier persona puede ingresar a sus pasillos y recorrerlos, tomar fotos de sus edificios. Pueden leer un libro en la biblioteca.
El problema es que las universidades públicas no están orientadas a cumplir con una misión social junto con las actividades de enseñanza e investigación de los estudiantes. El número de contactos con el entorno urbano, los ciudadanos, las colaboraciones con la sociedad, autoridades de los estudiantes se convierten en un criterio para la eficacia de las actividades que controlan y marcan los limites maestros, junto con la realización de investigaciones y la redacción de artículos. Una de las características que se antepones se les hace llamar seguridad universitaria, y todo estudiante debe cumplirla.
Un ejemplo son las cafeterías dentro de la Universidad, por lo general están en la parte central de los edificios para que de esta forma el cliente ajeno a la universidad no llegue hasta ellas y si lo hace sean muy pocos (control) hay que reconocer que en todas las cafeterías de las universidades el alimento que se vende orientado a una alimentación saludable con excepción de refrescos y fritangas. Dentro de una universidad, no hay muchos establecimientos donde se pueda comer de manera rápida y económica (Tortas y refrescos)
Esos lugares siempre cuentan con sus clientes habituales, y esto se debe a que salir del edificio de una clase, no hay muchas opciones culturales o de ocio para que el estudiante espere la siguiente clase por eso se genera una demanda clara en esos pequeños puestos Cuando una universidad decide interactuar con la sociedad, y sus autoridades administrativas, inmediatamente necesita resolver varios problemas que no son tan simples para una estructura grande.
En primer lugar, es necesario crear un centro único donde se procesarán y distribuirán las solicitudes de la sociedad para los diferentes temas a investigar por lo que se necesita desarrollar algoritmo para diseñar los servicios que se pueden prestar (educativos, formación para el trabajo, de infraestructura, de voluntariado) y ofertas únicas, así como descubrir cómo comercializar la interacción en los casos en que no estemos hablando de patios de los campus abiertos a todos, sino de conferencias. y clases con expertos.
Las asociaciones civiles en sus interacciones con la universidad generalmente necesitan un servicio a corto plazo, esperan el esquema más sencillo posible: venir sin cita previa, no pagar, hacer ejercicio, recibir un diagnóstico del tema y si se trata de servicios médicos, diagnostico en salud o una consulta psicológica y seguir con sus asuntos sin tener que registrarse y pagar lo mínimo.
En algunas empresas abren sus espacios para el servicio social para que los estudiantes participen: Una de las funciones de una universidad integrada a la sociedad es la que debe participar en la creación de una cultura de buena vecindad y en la economía de unir a los ciudadanos. Su misión es unir a las personas que viven en el mismo barrio para que no sólo puedan establecer conexiones sociales en su nuevo lugar de residencia, sino también iniciar un pequeño negocio y desarrollar su barrio juntos. Las universidades podrían aprovechar esta práctica y reunir ciudadanos alrededor de sus campus.
Para muchos estudiantes, estas actividades pueden convertirse en parte de su investigación como parte de una tesis de maestría o licenciatura o un ensayo estudiantil. Salen a la ciudad, realizan investigaciones, practican. Los estudiantes, en principio, tienen más movilidad, pueden involucrarse en temas urbanos, que les interesan. Con los profesores es más difícil: como mínimo, están más ocupados, lo que significa que, para incluirlos en la interacción con la comunidad de la ciudad, es necesario reconsiderar su carga de trabajo y, tal vez, lo hagan si se les proporciona una bonificación adicional por ese trabajo. Urge establecer estas conexiones en una cooperación mutua para resolver problemas sociales, técnicos, de investigación.

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