APRENDER NUEVAS
MAROMAS EN EL AMOR
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Al abordar este tema, quiero subrayar que nunca pretendo tener la verdad, sino sólo buscarla. Y considero que las dudas constructivas son la herramienta más importante del poder. Hubo un gran amor, un plan igualmente grandioso y se construyó en torno a ello una pareja, un hogar, pero algo salió mal. Un estilo de vida saludable no es lo mismo que cambios conscientes y cambios de rutina. Puedes vivir una vida perfectamente saludable y aun así no poder cambiar nada en absoluto. Y viceversa. El cambio siempre requiere coraje. Y el coraje es hermano del riesgo y de la sobrecarga, lo cual no siempre es una opción saludable en un momento determinado. En materia de cambios conscientes y de cambio de camino hay dos alas. Por un lado, se trata de la transición hacia un nuevo estado deseado.
Y, por otro lado, las respuestas a la pregunta “¿Por qué no funciona mi relación?” ¿Por qué las personas que se esfuerzan, en el matrimonio o viviendo con su pareja que parecen quererse, terminan sin resultados positivos? “por qué no funciona”– se ha vuelto mucho más importante. El atasco en la pareja se da como un callejón sin salida, y ambas se bloquean. En ellas se abren gritas emocionales, problemas psicológicos, y deciden disolverlo para seguir adelante. Fusionarse con otro, no es solo asunto de intimidad, sino de un nudo más complejo.
La carga mental con la que llegamos a una relación de pareja vive en nosotros, y se guarda para no dar explicaciones de nuestra debilidad personal, además de que es desagradable el contarla. El buen pasado no importa, pero el malo tampoco. Estás aquí y ahora. Si arrastras las emociones, sentimientos y creencias de años pasados, no cambiarás tu camino. Una nueva esperanza necesita nuevo terreno fértil, y suficiente espacio interno para poder ganar impulso y fuerza. El éxito en una relación sentimental anterior, no afecta a la siguiente para ser repetida “Así, es la vida” Cuando un amor cae, se inicia de nuevo ese proceso natural para restablecer las cadenas que se han roto, y de nuevo la persona es capaz de retomar el control.
Este proceso no es fácil debido a relaciones de causa y efecto más obvias. Pero esto se aplica a la renovarse para tomar impulso a una segunda oportunidad, o segunda juventud. En principio se pierde la motivación, la persona se sienta a descansar, a reflexionar, hasta que de nuevo se motiva para comenzar a escalar esa montaña de nuevo. Todo el mundo lo intenta y no se encuentran historias de éxito en la relación de pareja sin que atrás queden cenizas, o pequeñas brazas ardiendo solo basta convencerse en “Voy, de nuevo”
Con la opresión de la insatisfacción interna no se puede ni debe tomar el camino de nuevo, ese asunto debe quedar totalmente resulto. Tiene que encontrarse a sí mismo de nuevo desde el principio. Desapegarse de los momentos agradables y desagradables, de sus fracasos pasados, y remover viejas actitudes abriendo la puerta a un nuevo viento de aire fresco. En un fracaso de pareja lo primero que se necesita es liberar los sentimientos reprimidos que tienden a acumularse con los conflictos padecidos, y liberar las ataduras mentales más poderosas que sujetan a los sentimientos.
Todo esto no se logra con palabras o solo con la mente, sino demostrarlo en el proceso con las acciones y estados de ánimo apoyada por las creencias más profundas y hacerlo sin dudar, ni mirando atrás o regresar para recoger los escombros de lo destruido. Mirar atrás y estar pendiente lo que tu ex hace, te impide seguir creciendo y difícilmente encontraras lo que necesitas “Nadie quiere acercarse a una persona que dedica su tiempo a recordar su fracaso echando culpas” La persona que desea una nueva relación quiere a la que llega con ojos limpios, sin lágrimas, y una actitud de dignidad “Esa es la diferencia entre caer de nuevo en lo mismo o cambiar el pasado conflictivo por un nuevo amanecer” Quien se queda aferrado fracasa de nuevo, no tiene pista para despegar, va probando sin dirección, no se encuentra a sí misma, y en cada persona que se le acerca para una relación se atrinchera de nuevo sin proporcionarle alegría, y se debe a que ni siquiera imagina una vida diferente de la que viene y fracaso.
De inmediato vuelve a la rutina aprendida, cree que aquella actitud era perfecta, y solo hay que cambiarla un poco para que mejore “Se deja llevar, o trata de controlar” ¿Cuál fue su metamorfosis? Actúa igual, aunque ella piense lo contrario. No solo es cuestión de habilidades, hábitos, sino de un nuevo desarrollo juntos. Existe la capacidad de ser, y la capacidad de ser suficiente para ganar ambos en la relación, por ello es necesario cambiar buscando el campo en donde la capacidad de ambos permita establecer el punto de equilibrio “Nadie es rey, ni reina en una relación ¿Transformar esa idea?
Para no rodar de nuevo desde lo alto de la montaña. Ambos tienen la obligación y responsabilidad de limpiar y despejar la pista para despegar a nuevos horizontes (Entenderse en las nuevas exigencias de su relación cuidando no solo el dinero, sino las palabras) Nadie se reirá del otro, por el contrario, dirá que es lo mejor que le ha sucedido en la vida. Controlará su impulso en compararlo. El gran error es no atreverse a transformarse, y siga creyendo que controlar es mediante gritos o negación intima, esas viejas actitudes deben quedar atrás. En una relación de pareja siempre está abierto un largo camino para ir a caer hasta el fondo, siempre existen momentos de crisis que ofenden con palabras, o quitan la respiración al otro, y si esta se prolonga el fondo del abismo atrae por gravedad.
Hasta que llega el momento de gritar ¡Ya, no te soporto! “Bueno, este problema es definitivamente el último, definitivamente, es imposible soportar esto por tanto tiempo” Una cosa es sentirse mal, y otra muy distinta que la persona con la que compartes tu vida te haga sentir mal, así que n o crea que lo que esta idealizado se siga manteniendo “Para todo hay clase y dignidad, y en el momento en que menos lo piense se atreverá a corregir su camino” Está claro que la transición transformacional será diferente para cada persona, dependiendo de los desencadenantes personales. Pero para todos aquellos que desean repetir una nueva relación con éxito, lo más probable es que lo logren.
Para la mayoría de las personas actuales adultas, este es un desafío imposible y se debe a que piensan mucho en la pendiente de su vida por su edad, vigor, intuición, instintos, y los conflictos que salpicaron sus sentimientos. En cada nueva relación, no hay garantía de nada, aquí hay que tener los ojos bien abiertos. No hay garantías de que funcione. Puedes entrar en esta transformación, tomar un largo camino hasta el fondo y quedarte allí, en el fondo. Ya estando en el fondo, pensara que ya no hay salida alguna, que es mejor quedarse en el fondo que empezar de nuevo, pero todo es parte de la vida. Además, nadie dura para siempre. La vida es corta y terminará de todos modos, ya sea que ahorres energía o no.
Cada persona hace esta elección por sí misma. Pero el hecho es que repetir el fracaso o transformarse para el éxito existe, y cada persona tiene la última palabra. Se necesita acceso directo al subconsciente para poder eludir esta misma lógica y sus limitaciones. Es importante sentir el viento del cambio y su susurro, y no intentar trasladar la responsabilidad a una secuencia determinada de acciones.
En la vida se van formando nudos psicológicos que nos desmotivan, vamos acumulando sentimientos negativos que nos bloquean, vamos desarrollando nuevas exigencias y nuestra pareja no aprende esto conforme lo demandamos, y se comienza el camino en ser diferentes, en ocultar insatisfacciones, en quedarnos como una roca sin sentimientos, y deseamos auto complacernos por nuestros caprichos, por detestar viejas rutinas. Una cosa es segura: No es pecado vivir con una segunda oportunidad en pareja, más bien es, un nuevo despegue, aunque es normal en los jóvenes, es un suceso poco común, en los adultos, pero existe, como también el desafío que conlleva. Considerar este desafío, aceptarlo y soportarlo es la prueba para quien desea dibujar más de una vez su vida sentimental.
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