EL ODIO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hay muchas cosas que odiamos desde quedarnos atrapados en un embotellamiento con autos, hacer cola, el ruido de borrachos de al lado, que no dejan dormir. Odiamos a personas, situaciones o experiencias, pero ¿qué significa esto aparte de no querer volver a enfrentar algo así? ¿por qué experimentamos esa emoción? La mayoría de las emociones, incluidas las negativas, tienen propósitos claros. Por ejemplo, el miedo nos ayuda a sobrevivir, la ira nos motiva a actuar, la tristeza nos permite superar eventos traumáticos.
Sin embargo, el odio parece completamente inútil, al menos sin una connotación positiva. No obstante, la naturaleza ha dotado a los humanos de la capacidad de sentir odio, por lo que debe tener un significado. Por principio buscare su raíz en las emociones. Estas muy enamorado y se rompe la relación transformando el amor en odio. En el siglo XIX, Charles Darwin sugirió que todas las emociones son, de una forma u otra, parte de un mecanismo común que aumenta las probabilidades de supervivencia.
Una persona tiene miedo si está en peligro de muerte. En este punto, hay dos opciones: luchar o huir. Tras comer algo caducado o inicialmente incomestible, sentirás asco y lo escupirás inmediatamente. Esto también salvará la vida o preservará la salud. Darwin identificó seis emociones universales presentes en todas las sociedades, incluso en los grupos más aislados. Estas son la alegría, la ira, la tristeza, el miedo, el asco y la sorpresa. Es probable que cada uno de nosotros vayamos por la vida atravesando cada una de ellas. Las investigaciones han llegado a la conclusión de que las emociones tienen no solo fundamentos mentales, sino también raíces biológicas, psicológicas y sociales.
En cada uno de nosotros existe el instinto, el miedo, los impactos psicológicos, y el tomar las medidas para la auto conservación. Por lo tanto, podemos decir que las emociones nacen de las relaciones sociales, se basan en la cultura o, si se prefiere, en el espíritu de la época. Ahora bien ¿Cuál es la diferencia entre sentimientos y emociones? Las personas suelen considerar las emociones y los sentimientos como sinónimos, pero existe una diferencia fundamental entre ellos. Las emociones provocan una reacción física perceptible para un observador externo.
Al experimentar un miedo primario real, la persona suda; le tiemblan sus piernas, tartamudea, a veces, en este estado, experimenta náuseas. “Gritos, lágrimas, histeria y pérdida de la voluntad son algunos de los efectos que pueden acompañar al miedo”. Los sentimientos fluyen en el interior; esta es una experiencia exclusivamente mental. Enamorarse puede ser un secreto y no expresarse externamente. Pero el amor surge, no se puede ocultar “No se puede ocultar, ni el amor ni el dinero” Con los sentimientos y las emociones las personas reaccionan diferentes antes los mismos eventos.
Algunas personas se quedan paralizadas de horror cuando otros se ríen, aparentemente en la situación más inapropiada. Algunas afrontan el dolor con lágrimas, otras intentan ahogar su tristeza con bromas. La diferencia en la reacción se explica por las cualidades personales, la experiencia y el nivel de estabilidad moral de cada persona.
La capacidad de afrontar las emociones negativas ayuda a mantener la salud mental y el bienestar físico. Sin embargo, es difícil de aprender, ya que requiere experiencia real. Ver todas las películas de terror no te hará más resistente al miedo en la vida real. ¿Por qué necesitamos emociones negativas? Las emociones negativas tienen un impacto correspondiente en la salud física. Todos hemos oído historias de personas que pierden el cabello de la noche a la mañana. El estrés y la ansiedad crónica provocan enfermedades cardíacas, aumentan la presión arterial y agravan la adicción a los malos hábitos. Por un lado, las emociones negativas destruyen a la persona a largo plazo, pero por otro, salvan el presente. El miedo nos motiva a huir del fuego o de una bestia depredadora, pero no podemos vivir con miedo para siempre.
Después de todo, esto significaría aislarnos por completo del mundo exterior, esperando pasivamente el fin. Para mantener el equilibrio, hemos desarrollado un mecanismo para combatir las emociones negativas. No podemos apagarlas de un momento a otro por voluntad propia; ignorarlas o negarlas nos acarreará problemas mentales aún mayores. Cuando oigas el ruido que te molesta, ponte unos audífonos y escucha música. Esto ahogará los sonidos molestos, pero no resolverá el problema. Comprender las razones de estas emociones te permite mirar más allá en busca de una solución al problema. Esta es una de las motivaciones más fuertes para cambiar. Haz algo, arregla tu vida si ya no quieres sentir miedo, enojo ni tristeza. - La ansiedad nos recuerda algo importante y nos ayuda a prepararnos para lo que está por venir.
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