sábado, 26 de julio de 2025

 

MEXICANOS Y SUS DELINCUENTES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Seguramente te has preguntado más de una vez en los últimos años ¿por qué la sociedad está tan loca y se ha vuelto tan tóxica? ¿Por qué se está degradando? La gente ha perdido la cabeza, y hoy existen millones de personas peligrosas por todos lados ¿Qué está pasando? ¿Por qué los políticos perdieron la vergüenza y se volvieron cínicos, porque la falta de principios y la inmoralidad en la sociedad ¿Por qué se perdió la vergüenza, la dignidad, la responsabilidad, etc.? Los sentimientos negativos se apoderan de las masas, cada vez hay más agresores, más personas con ira, el amor al prójimo desapareció. Pero aun es peor la agresión, la ira y la manía se vuelven contagiosas, y lo anormal se vuelve normal.

Y si decides no participar, te conviertes en un apestado solitario, y si reclamas te callan, lo que al final te hace quedarte solo porque las masas se mueven por inercia del rebaño sin darle importancia a ir a caer en un abismo. Enciendes la televisión, la radio, el internet y las redes y te das cuenta que está llena de basura mental. En la televisión, las redes están llenas de escándalos de sangre, de muerte, de abusos, violaciones, estupideces, sexo, etc. Todo esto es pura basura que el cerebro colectivo de las masas consume día tras día. Por eso, aparecen la ansiedad, la irritación y la pérdida de concentración.

Imaginemos que en este instante en el mundo hay millones de personas haciendo estupideces, generando odio, ira, pero que ellas lo consideran normal, y que lo hacen para sacar sus trapos sucios a orear por la boca. Esto hace que la sociedad actual este tan sucia, al igual que los comentarios en redes sociales. La gente vive en sus burbujas e ignora la realidad. Con cada año que pasa, la juventud lee menos, deja de acudir a las escuelas, y se mantiene informada de las redes bañadas de basura. Una sociedad cada vez más agresiva, hostil, ajena a los problemas colectivos, lo que la hace vulnerable ante los delincuentes y los políticos vestidos de honestos, pero más delincuentes que los mismos delincuentes.

Una sociedad capaz de irritar a cualquiera, sin equilibrio, acostumbrada a normalizar todo tipo de delitos. Las nuevas generaciones dependen de lo que les envían por redes sociales para formarse su criterio, y llega el momento que les gusta y actúan como ello. Por lo que se vuelven adictos a esos comportamientos que visualizan. Tanto es así, que si no repiten esos patrones de conducta no se sienten vivos, admirados, aprobados. Esto es tanto que han llegado al punto de perder su derecho a vivir su vida, y se convierten en personas advenedizas dispuestas a todo por ser visualizados. Vivimos en una sociedad en donde “Todos quieren ser escuchados, pero nadie quiere escuchar” Lo puede comprobar al conversar con un joven que no logra hilar varias palabras distintas en una conversación.

Hoy la sociedad vive en la codicia, avaricia, consumismo, si idea y deseo de felicidad es comodidad. Hoy consumismo cinismo en busca de aprobación. Las personas dejaron de ser humanas. Destruyen todo lo construido, pero no cimientan nada, compran sin necesidad, y se sienten afortunados por contar con un buen teléfono, mantenerlo activo, una tarjeta de crédito bancaria. Los empleos desaparecen, el medio ambiente se deteriora y miles de millones van a parar a los bolsillos de unos pocos afortunados.

Por otro lado, esta sociedad permisiva está enfadada con todo lo que sucede, camina triste, se rinde, y muchas veces en un rincón de su hogar rompe en llanto justificando su participación en ese todo con frases como “Yo, no le debo nada a nadie” (Egoísmo extremo social) Él se justifica que solo debe cuidar de su familia y de sí mismo (Suena genial)

Pero ¿qué pasa con sus necesidades? La vida se trata de conexiones no solo económicas, sino de cariño social, amor al prójimo, objetivos compartidos, sentir que vale la pena vivir en sociedad. Pero esta sociedad, solo piensa en si misma por ello se está desmoronando. - Nadie está dispuesto a ayudar “El humano es lobo del humano” Los empresarios te exigen que trabajes más rápido, más duro, con menos sueldo de acuerdo a la oferta y la demanda establecida por ellos mismos para pagar menos, te exigen que des más de lo que cuerpo puede dar, y con ello llegas al agotamiento, al estrés, a las enfermedades.

Un ser humano que carga en su alma un vacío existencial profundo. Pero no está solo, a su lado a millones de seres humanos en las mismas condiciones, y aún hay millones que no cuentan ni siquiera con ese mísero trabajo. Hoy vivimos en una sociedad mexicana cansada, vacía, amargada. Y esto lo hemos convertido en la norma. El sexo en la juventud y en el matrimonio, se ha vuelto vacío y desconectado de la intimidad.

Hoy en día, todo se sexualiza, pero casi no hay intimidad con amor. Las personas se conectan rápidamente con su cuerpo, pero quizá nunca experimenten una conexión espiritual. Y luego se preguntan por qué su estado moral solo empeora después del sexo. El sexo sin sentimientos es como música sin sonido. Se vuelve mecánico en lugar de algo que pueda inspirar y brindar más que solo placer físico. Anhelamos conexión, pero nos da miedo abrirnos, así que ganamos un cuerpo y perdemos nuestra alma.

El amor se ha convertido en un mercado ambulante que explora, elige, prueba, descarta sin compromiso alguno. No hay profundidad, solo hay envoltorio, y si algo falla, el siguiente candidato ya está esperando en el teléfono. Incluso quienes viven juntos durante años a menudo mantienen una relación cercana, pero no están juntos. Sus relaciones están llenas de quejas constantes, omisiones y frialdad, todo bajo la apariencia de una pareja normal. La educación se ha convertido en una formalidad. En lugar de enseñarnos a pensar, nos enseñan a memorizar información. En lugar de revelar nuestra personalidad, nos enseñan a imponer estándares mediante los libros de texto.

La educación se ha convertido en algo que debe completarse para obtener un título y conseguir dinero. Como resultado, tenemos un montón de personas con títulos, pero sin comprender quiénes son, por qué viven y cómo afrontar la realidad. Cuando la escuela y la universidad no ofrecen nada más que estrés y la carrera por las calificaciones, la sociedad termina con un grupo de adultos agotados, inseguros y rotos que simplemente no pueden afrontar la situación. Las emociones se han convertido en algo vergonzoso. Es vergonzoso llorar, peligroso enojarse y una debilidad preocuparse. La sociedad nos ha impuesto una falsa positividad. Se manipula con ideas de que siempre debes sonreír, sé ingenioso, no te quejes para obtener el éxito material.

Hoy la sociedad mexicana aprendió a reprimir sus sentimientos, intentar asumir un papel de persona exitosa, a esconder los problemas, nuestras crisis existenciales, esconder nuestras enfermedades. Una sociedad en donde todos tenemos prisas, pero nadie sabemos para dónde vamos “Así funcionamos, sin programación mental”.  En este ritmo dejamos de vivir, y repetente nos paramos en la antesala de la vejez pensando “¿Qué hice de mi vida? ¿Qué voy hacer ahora con una mísera jubilación?” La juventud reemplazo los valores por tendencias sin principios, repiten todo lo que esté de moda “Si no tienes valores reales y profundos, eres muy fácil de manipular. Y en un ambiente así, en México, es imposible construir nada sólido”

No hay comentarios:

Publicar un comentario